domingo, 10 de octubre de 2010

Masha


Hacía varias noches que a Mildred la venía incomodando un sueño. Creía que asimilados sus recuerdos anteriores estos enigmas desaparecerían pero no fue así. Esta vez el sueño era medio desubicado para su parecer.
Diana normal, peinándose frente al espejo, entonces alguien aparecía, no era Cynthia ni Alejandro, esta persona tenía una vibra muy diferente. Su sonrisa era torcida, como si no pudiera mover la mitad de la cara. Esta persona la acosaba, en el cuarto, en el jardín, en donde sea como una sombra que la vigilaba constantemente.
Un fuerte aroma a lavanda se hacía presenta, su sombra era ese olor, se volteó y se veían en un lugar donde nunca antes había estado, esperaba a alguien se notaba en su mirada atenta. La sombra detrás de ella solo se había congelado mientras observaba alrededor.
De pronto estaba rodeada de candelabros todos llenos de velas y encendidas, de pronto uno se apagó, luego otro, y otro y otro...la oscuridad la envolvía poco a poco.
Diana no estaba asustada, es más estaba sonriente, pero...¿Por qué?

Luego todo se hacía muy borroso, por un tiempo no le importó y hasta lo olvidó. Hasta que un día se cruzó con alguien muy extraño.
Ella iba con Anael del brazo, paseaban por el parque, ahora esa era su nueva costumbre. Entonces dos chicos adelante de ellos captan la atención de Mildred. Una chica gótica, de cabello rubio platinado y corto al estilo roxette y el chico...el chico era alto de cabello rubio también pero por los lentes de sol que llevaba no pudo verle los ojos. Algo en ellos la cautivó por completo, se congeló un momento mientras pasaban a su lado, luego continuó y miró detrás. Seguían el paso, quizás solo fue una sensación pasajera pensó y volvió a mirar al frente.
Fue allí cuando el misterioso joven volteó a verla, su acompañante le golpeó la nuca y siguieron caminando también.

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Unos días más tarde, la primera noche de verano, Mildred salió a su terraza a disfrutar de la dulce vibra que hacía frente al intenso calor. Estaba con un piyama de remera y pantalón corto. Respiró profundo y abrió su ventana de par en par.
Se apoyó en la reja y miró las estrellas, eran casi imperceptibles con las luces de la cuidad entonce pensó...que a veces se ve apagar la luz para poder ver lo que ha detrás...en ese pensamiento..una mano fantasma acarició su mejilla. Mildred se sobresaltó y casi se cayó de la baranda de no ser porque su hermana la sostuvo.

_ Mill ¡Ya te dije que no te apoyes en la terraza! -le grita y la tira al suelo con ella- qué irresponsable eres para ser mi hermana mayor!!

_ Ya engendro. -le respondió con cara de pocos amigos- es que me estaba cocinando allí dentro.

Vuelve a la cama y se recuesta aún mirando por la ventana. Siente como si alguien la observara, abrió los ojos exaltada. Había unos ojos en la oscuridad que la veían. Prendió la luz y no había nada...no durmió en toda la noche.

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A la mañana siguiente se dirigió a la casa de Anael para ir con él hasta la escuela, antes iba con Lucía pero últimamente siempre andaba volando en otra cosa y medio que se distanciaron un poco. Estaba cansada y algo cabizbaja. El ojiverde la abrazó como siempre y le levantó el rostro.

_ Vamos Mily, fue solo un sueño no te preocupes por esas cosas. -le dijo con su tono dulce y al besó en la mejilla-

_ Tienes razón, quizás solo estoy exagerando. -le respondió y aún abrazada de él continuaron caminando-

Al final, Anael no había sido tan malo como ella creía, en realidad era muy caballeroso y eso le gustaba. Le pasaba bien con él y no podía quejarse ya que siempre encontraba en sus sonrisas una tranquilidad reconfortante como ninguna.
Al entrar al salón tomaron sus asientos. Lucía no había ido de vuelta, ya era de preocuparse, a la tarde pasaría por su casa se dijo Mildred.
La profesora abrió la puerta y detrás de ella apareció una joven de cabello rubio y seria. Al principio, como estaba vestida de uniforme no se dio cuenta pero luego se percató que era la misma chica del parque, se sobresaltó un poco. La rubia le dedicó una mirada asesina y volvió a mirar al frente.

_ Chicos, desde hoy tendremos una nueva compañera en el curso. -anunció la vieja Martines- preséntate niña.

_ -dio un paso al frente y con una voz recia dijo- Soy Masha Espinosa, y espero que nos llevemos bien y sino ahi ustedes... -su tono fue tan serio que ni la profesora se dio cuenta del sarcasmo, tomó asiento en la última fila detrás de Anael y empezó la clase.
Mildred la miró por unos instantes, si era ella el solo que estaba peinada y con un traje normal a la otra vez.
Al tocar el timbre, la joven de pelo atado se dirigió a la pelo corto, que como era de esperarse estaba sola sentada en un rincón del patio.

_ Hola. -saludo amistosa- soy Mildred, un gusto Masha. -le estiró la mano para saludarla-

_ Mash. -dijo en voz baja y no respondió al saludo, es más luego la ignoró- vete, no quiero companía.

_ Pero... te vas a aburrir si no hablar aunque sea con alguien en esta escuela. -le dijo a modo de aconsejarla, ella también era algo antisocial, pero al parecer esta chica le ganaba-

_ En todo caso, con la última persona con la que hablaría serían contigo Mildred. -le dijo y la miró de reojo- ¿Por qué mejor no te vas por ahí con tu novio? -lo dijo sarcástica pero tan firme que parecía saberlo aún cuando recién la conocía-

_ Solo intentaba ser amable. -le respondió con enojo, y se volteó pero luego la sintió en su espalda-

_ Escucha con atención, no me agradas. -le dijo con voz fría y penetrante-

Mildred la miró con atención, en su mirada no se podía ver nada, parecía como de hielo aquella chica. A todo en este encuentro Anael las miraba desde la distancia y cuando Mildred se puso a la defensiva decidió interferir por si había algún malentendido.

_ Disculpa. -se metió entre las dos- hola, tu eres la nueva, soy Anael. -le dijo sonriendo-

_ No puede ser... -dijo por lo bajo- manga de idiotas. -les dijo de la nada- déjenme sola.

Se alejó de ellos. Mildred ya le iba a contestar cuando el ojiverde la contuvo y tranquilo le dijo:
_ No le lleves el apunte, debe tener algún problema.

_ Pero... ella nos dijo.. -al mirarlo se olvidó de lo iba a decir y terminó por besarlo mientras se le caía la hebilla de su espesa cabellera castaña-

_ ¡Arguello!¡Ruffiner! -gritó la preceptora que justo pasó por ahí- recuerden que están en la escuela, ahora atese el pelo señorita y déjense de besos.

Se puso en medio de ambos y luego de unos segundos se fue. Mildred y Anael se quedaron mirando para luego reírse...
A lo lejos, la rubia los miraba con odio, quizás aún no la reconozcan pero pronto sabrían quien era Masha o mejor dicho Livia.
Aprovechando que nadie la veía se despeinó y se dirigió al otro lado del patio donde esperaba encontrar algo "productivo" para hacer. Ya tendría tiempo para poner a corriente a Diana y Alejandro..



3 comentarios:

  1. el chico misterioso me huele a vampiro xD y Masha se acaba de convertir en mi personaje favorito de la historia...Citando una de tus frases: No espero, QUIERO que la continúes!

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  2. AJjajajja no es vampiro, pero ahora que lo dices si lo fuera se me hace re sexy!! ajjajja no, tengo mis ideas muaca muaca, ya estoy pensando para el próximo!!!! xD

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  3. Livia.. que lindo nombre!:).. esta historia me gusta muchisimo :D

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