Lilith, la primera esposa de Adán, anterior a Eva abandonó el Edén por propia iniciativa y se instaló junto al Mar Rojo, uniéndose allí con Asmodeo, que sería su amante, con quien procreó miles de demonios, los Lilim, quienes salieron de su encierro a enfrentar aquel mundo...o más bien para que el mundo los enfrentara a ellos...
Y allí estaba, frente a un edificio oscuro y lúgubre, estaba insegura. Una compañera le había aconsejado ese lugar, según lo que había escuchado "Allí encontraras lo que sea", eso le basto como motivo.Mildred se acercó a la puerta, había dos guardias con cara de pocos amigos, la miraron algo sobrando y le preguntaron:
_ ¿Quién te ha invitado? -la voz era recia.-
_ Nadie, yo solo vine porque me dijeron que me pueden ayudar par encontrar algo. -dijo la joven algo nerviosa-
_ Lo lamento, pero aquí nadie entra si no es por invitación de un miembro, además seguramente ni siquiera debes saber a dónde quieres ir y por tanto no puedes entrar. -el gran hombre se colocó delante de la puerta y no se movió-
_ -Mildred suspiró, no tenía idea de qué haría, pero era claro que no se arriesgaría a desafiar a aquellos gorilas. Se volteó algo desilusionada y fue entonces que la vio, la joven de los ojos oscuros.-
_ Buenas noches Mildred. -dijo con su cortesía habitual, la tomó del hombro y se dirigieron juntas a la puertas del club- Ella viene conmigo, aunque está noche estaré en la sección P avísenle a Livia cuando llegue.
_ Nombre. -dijo el guardia mirándome-
_ Diana. -le contestó como invento y entonces entraron. La castaña solo veía a su compañera, la seguía sin omitir palabra. Livia ese nombre resonaba en su cabeza, el lugar era oscuro seguro tendría que tener cuidado de no perderse. Llegaron a una puerta con la letra P y entraron, era un pasillo con muchas puertas, la mayoría tenía un letrero rojo, al encontrar una en verde la joven morocho entró y la invitó a pasar, claro antes de eso puso su nombre en la placa.-
Era una habitación vacía, de paredes negras y en un pequeño mueble había varios libros y objetos extraños. La joven miró a la desconocida.
_ No se quien eres, pero creo que puedes ayudarme. -le dijo calmada-
_ Tienes razón, yo quiero ayudarte, pero primero debes saber que quizás no eres la única en este problema. -la miró con ojos compasivos- Me llamo Nubia y si me explicas que sucede veré que puedo hacer. -apenas sonrió-
_ Tengo sueños, dormida o despierta, sobre una de mis vidas pasadas. Una mujer llamada Diana. -entonces su voz se tornó seria- pero no solo me pasa cuando estoy sola también con ciertas personas...algo me está pasando y quiero que se detenga.
_ Entiendo, respóndeme. ¿Tiene idea de por qué Diana te muestra sus recuerdos? -le pregunta seria mientras toma uno de los libros y comienza a ojearlo-
_ No, pero creo que algo le pasó estando viva...algo malo y por eso no puede descansar. -miró el piso- Y también creo saber quien se lo provocó. -recordó a Anael, aquel momento en que sus ojos cambiaron, Alejandro no era como ella creía.-
_ -notó la expresión triste de la joven y se le acercó- Tranquila, veremos como arreglarlo pero no puedo comenzar sin mi ayudante. -la invita a sentarse en una silla- ¿Por qué viniste a este lugar?
_ Según lo que me han contado en este lugar se puede encontrar lo que sea. -miró a la joven a su lado- ¿Por qué me ayudas?
_ Así lo quiero, además, también es parte de mi este problema. -respiró profundo y continuó- Al igual que Diana es para tí, yo soy para Kesha. -no le diría su nombre solo lo cambiaría para evitar ciertos inconvenientes.-
Se quedaron en silencio, Nubia sacó varias velas libros y cosas raras para su acompañante. Mildred solo la miraba a menos. En medio de un silencio no incómodo pero si un tanto aburrido entró la tan extraña ayudante de la joven. Tenía el pelo parado, varios tatuajes y un maquillaje gótico que en parte daban miedo. Pero al verla bien le pareció familiar. Entonces se levantó para saludarla y le dijo:
_ Hola yo soy Mildred...-entonces abrió bien los ojos mostrando una clara expresión de sorpresa.- ¡Eres M---- -fue interrumpida por un fuerte manotazo en la boca-
_ ¡No digas eso aquí idiota! -Nubia las separó y saludó a Livia con un suave beso en la mejilla, La rubia se tranquilizó y luego se dirigió a la castaña susurrándole- No está permitido usar tu nombre real, ni siquiera las preguntas directas, aunque en está sección es una excepción.
_ P-pero t-u te ves...¿Livia?...- al ver la mirada asesina de su compañera de clase solo pudo hacer silencio.-
_ Ya cálmate Livia, vino porque yo lo quise. -le dijo con dulzura y entonces miró a Mildred- Ella quiere saber lo que pasó con Diana, quizás sea lo mejor a seguir ocultándole la verdad...
_ Mmm si quizas tengas razón linda. -pasa su mano disimuladamente al hombro de su compañera y la mira.- Aunque no se si podrá con eso. -su mirada era de preocupación-
_ -Mildred las observó, eran raras, pero fuera de eso...- ¿Qué verdad? ¿Tú sabías lo de Diana? -su voz sonaba algo histérica, no tenía idea de qué pensar, tan solo se dejó caer en la silla a su costado-.
_ No hagas aspamento, ya eres grande M--Diana. -la reta Livia y entonces suelta a Nubia pero no se aleja- Ves a lo que me refiero, es muy emotiva, además de pend..-Nubia le tapa la boca y solo responde sonriendo de forma nerviosa-
_ Si ya entendí. -ella conocía los riesgos pero no existe casualidad, el hecho de encontrarse a Mildred en aquel momento era por algo. En todo su pensamiento aún no sacaba su mano de la boca de su amiga, cosa que cambió al sentir un lenguetazo- ¡Livia! ¡No hagas eso! -le dice casi gritando mientras se limpia la baba y se sonroja.-
_ ¿Ustedes son más raras que mis sueños? -dijo con cara de wtf ante lo que acababa de presenciar- Hablemos en serio, ¿Qué saben sobre Diana?
_ -Nubia se pone seria y le explica- Aquí ser como nosotras es normal, numero uno y numero dos, sé que Diana fue tu vida pasada y sé el motivo de porqué se manifiesta en tu vida presente. Ahora el problemas es que quizás no solo sea un problema de Diana, sino también de muchos más...-voltea los ojos, quizás hasta eso tendría que explicarle.-
_ Si lo sé. -ambas jóvenes la miran sorprendidas- Se que Anael mi nov-amigo se llamaba Alejandro y era el esposo de Diana, Lucía mi ex mejor amiga era Cynthia...y creería que tú también Mas- Livia. -las mira esperando respuestas.-
_-Masha se voltea- Creo que te das cuenta que no solo yo te odio entonces, verás es complicado, Livia odia a Diana. -cierra los ojos- Ella fue la razón de que fuera abandonada...
Mildred y Kesha callan por un momento, era claro que la tristeza estaba plasmada en esos recuerdos. La rubia tardó unos minutos en poder volver a verlas.
_ Mejor será que sepa, esto está saliéndose de control. Livia está tomando mi cuerpo de formas abruptas a veces y temo que llegué a hacerle algo a ... tu sabes. -se dirigió a Nubia-
_ Comprendo, ya hablaremos de eso después. -intentó aplacar el ambiente y se sentó entre las cosas del piso, los libros y varios elementos- Vengan siéntense.
Mildred y Masha hicieron lo que la morocha les pedía, esta se levantó y dibujó un círculo de sal alrededor de ellas. A lo bajo susurró:
_ Este círculo es cerrado y nunca violado. -se sentó dentro y cerró los ojos-
_ Nubia es una wicca, ella conoce el poder la magia y al trazar el círculo abre un portal entre nosotras, debe concentrarse para que funcione. -le explicaba la gótica- Si esto resulta, podrás conocer la vida de Diana con todo detalle. -entonces le toma una mano- Debes hacer todo lo que nosotras, de lo contrario no podrás verlo.
_-Mildred tomó la mano con algo de duda, ella no creía en la magia o las brujas pero no tenía muchas otras alternativas- Bien, como digas.
La morocha las mira entonces las toma a las dos formando un círculo de tres. Recita por lo bajo las misma palabras de cuando lo había hecho con Livia y entonces mira a su ahora "ayudante".
_ Cierra los ojos Diana. -le pide- No puedo ir contigo, tu verás las cosas por ti sola pero debes estar tranquila no te pasará nada. Livia escribirá todo lo que relates por si lo olvidas al regresar...-entonces en medio de aquellas oraciones, la castaña terminó por dormirse sin darse cuenta. Había entrado en trance.-
Nubia la sostuvo y recostó en medio del círculo, Livia fue al otro lado. Mientras la joven de ojos oscuros posaba sus manos encima del pecho de la chica, su ayudante tenía a mano un cuaderno y una lapicera. La regresión había comenzado.
_ Mily. -dijo muy bajo y solo como apodo- Dime ¿Qué ves? -preguntó la wicca con un tono amable-
_ Veo un campo, una casa muy grande y un lago en frente, esto ya lo he visto en un sueño. -respondía con un tono bajo y parecía totalmente ajena a cuestionar-
_ Estamos en buen camino entonces. Ahora quiero que entres a la casa y me digas quién vive allí.
La joven se veía como un espectro, no podía hacer nada solo obedecer y observar. Entro a la lujosa casa, todo estaba ordenado, algunos tejidos por allí y uno que otro juguete en el suelo. Nada fuera de lo común. Un retrato, una familia, todos felices.
_ Vive una familia, la madre, el padre y el hijo. -respondió y continuó- pero al parecer hay más gente, muchas mujeres pasan a mi lado...
_ Son las sirvientas Mily. -le responde su guía- Tranquila, necesito que encuentres a la madre, ¿Podrás hacerlo?
_ Claro, creo que es por aquí...-de pronto la chica se asusta- ¡Es Diana! Ella es la madre. -su respiración se alteraba-
_ No te asustes, ella está fuera de ti ahora, tu solo veras como era. Respira y escúchame. -seguía tranquila, debía terminar bien la sesión.-
_ -tardó unos segundos y luego con voz insegura exclamó- Ella no es felíz en ese lugar, está sola, ¿Por qué está sola?
_ No lo se. -mintió, no podía revelar nada por su cuenta- Deberíamos averiguarlo.
_ Si, tienes razón. -parecía un zombie pero sería mejor así-
Mildred recorrió el lugar, había un hermoso jardín y una mujer lo cuidaba con devoción absoluta, alguien más estaba allí pero no era una sirvienta, sino una doncella de larga cabellera. Estás miraron a la joven y le sonrieron.
_ ¿Pueden verme? -preguntó sorprendida-
_ Claro que podemos, somos Livia y Nubia. -dice la rubia- también estuvimos aquí, solo que de otra forma.
_ Ya veo, ustedes también están solas...no me gusta este lugar. -sonaba desanimada, antes de decir nada más Diana apareció detrás suyo-
Habló con los jóvenes, al parecer las conocía, una trabaja para ella y la otra solo era una acompañante en los días que su esposo pasaba por el valle para ayudarle con algunas cosas de la casa. A la castaña no le pareció importante, pero al ver como Diana miraba a Livia sintió culpa en sí misma. Había algo en la mirada de la rubia, odio o quizás rencor. ¿Qué había hecho ella para que la mirase de esa forma?
Diana terminó y volvió a la casa, estaba sola casi todo el tiempo, recorriendo los pasillos y viendo antiguas fotos. Al parecer algo la afectaba. Su esposo, Alejandro, no era el mismo desde que había hecho aquel viaje hacía la ciudad vecina. Estaba alejado, desconsiderado y su la forma de tratarla se había vuelto algo hostil. Ella le temía, varios recuerdos comenzaron a azotar su mente.
Él la golpeaba, tiraba y rompía todo en sus ataques de furia. Diana nunca gritaba, solo se callaba por temor a empeorarlo, aún así en su interior el miedo la llenaba por completo. ¿En qué se había convertido?
Varias eran las noches en que se dormía de cansancio a causa de varias horas llorando en medio de la oscuridad de la sala. Muchas de sus sirvientas lo sabía, ellas mismas arreglaban los desastres que causaba su "señor", pero no era su asunto entonces no intervenían.
Aunque las marcas se iban en unos días, el dolor dentro de Diana crecía.
_ Tengo miedo. -dijo de repente he intentó levantarse, asustada por lo que veía-
_ -la recostaron nuevamente- Aún no, tienes que ver, quizás las cosas mejoren...-la animó Nubia-
_ -Livia la miró con el ceño fruncido, algo preocupada.- Nubia, creo que esta..
_ Relájate, tan solo concéntrate. -estaba preocupada, las cosas se verían complicadas desde allí- Mily ¿Ella quiere a alguien?
_ Si, a Alejandro, aún cuando la lastima. Está enferma. -opina desde su punto de vista- Nadie debería dejar que la traten así.
_ Tienes razón. -debería formular mejor la pregunta- ¿Ves que alguien la ayude?
_ ¿La ayude? -piensa un momento y regresa a su silencioso recorrido-
Había desaparecido, no estaba en la casa. Salió afuera, era de noche, algo en el ambiente se sentía mejor. Mildred paseó por el lugar, estaba vacío todos dormían, entonces en el pequeño jardín se veía una distante luz. Había dos personas viéndose en secreto...una era Diana y el otro era un hombre muy diferente a Alejandro. Este la contenía y consolaba, ella solo le contaba lo sucedido y lloraba mientras lo abrazaba, feliz de verlo nuevamente.
_ ¡Si! Alguien la ayuda. -dijo más animada- un hombre muy amable está con ella. -se dedicó a ver la triste pero a la vez dulce escena-.
El hombre y ella se sentaron en un pequeño banco, ambos tenían los ojos brillantes. De repente él le susurró algo, ella se sonrojó y su expresión se tornó preocupante.
_ No deberíamos estar aquí, está mal...-él coloca uno de sus dedos sobre los labios de ella-
_ Él no está esta noche, no podrá hacerte daño si te ve conmigo. -le dice con voz serena-
_ Tu sabes que no es eso a lo que me refiero. -mira por lo bajo- ¿Qué dirá tu esposa si se da cuenta que te escapas de esta forma?
_ No me importa, al menos no ahora. -le sube suavemente el rostro.- Diana, ven conmigo. -entonces acerca su boca deliberadamente y la besa.-
Mildred quedó en shock y se negó a ver más. Se levantó de golpe y no lograba ver nada, como si aún siguiera en el pasado. Algo malo pasaba, alguien gritaba, el frío de nuevo...
En el presente Nubia intentaba calmarla, pero ya no podía escucharla, entonces no solo Mildred se puso difícil ahora también Masha se veía mal, se había puesto pálida.
_ ¡Livia! -gritó mientras aún sostenía a la joven que luchaba por salir de aquel trance- ¡Respóndeme! -los ojos de Nubia se llenaron de miedo cuando vio que Masha se desvanecía hasta caer y romper el círculo con un movimiento de su mano.-
Soltó a Mildred he intentó componerlo pero era demasiado tarde. Tendría que sacarla rápido o podría quedarse atrapada. Entonces colocó su mano en medio de la frente de ella y recitó cuando rezos y conjuros sabía, debía actuar rápido.
La castaña veía la furia de Alejandro atentar contra Diana, los había descubierto. Pero no terminaba allí, algo más...Vladimir...la nieve...todo desaparecía frente a sus ojos. En medio de la oscuridad escuchó una voz, alguien la llamaba. Abrió los ojos y el rostro de Nubia se hizo presente, miró a un lado Masha estaba inconsciente.
_ ¿Qué le sucedió? -se levantó y vio como las manos de la morocha temblaban-
_ Cálmate, ya pasó. -la soltó dejándola y dirigiéndose hacia Masha-
La miró con atención, no estaba herida, pero su cuerpo se sentía frío. Le levantó la cabeza y le acarició el cabello, la abrazó con cuidado. Debió haber sido el espíritu de Livia, se había alterado con el relato de Mildred.
La joven solo la miró, no sabía porque le daba la impresión que había sido su culpa. Se acercó y le ofreció su ayuda. Entre las dos, la sacaron de esa parte y al otro extremo de la habitación Nubia se sentó en el piso y recostó la cabeza de Livia encima de sus piernas. La miraba y suspiraba, no debió haberla involucrado.
_ La quieres mucho ¿Verdad? - le dijo Mildred cautivada por el trato dulce que le tenía-
_ Si...mucho. -le responde y sonríe. Entonces la miró y le dijo.- ¿Recuerdas lo que pasó?
_ Algunas cosas, pero en cuando abrí los ojos todo se mezcló. -se sentía algo deprimida-
_ Ve y lee lo que Livia anotó. -le ordena señalando las hojas tiraba en medio de la sal dispersa-
La chica fue y las juntó, se sentó cerca de Nubia y comenzó a analizar las cosas con cuidado. Al leer las notas todo fue más claro, hasta la parte del "engaño" y entonces tuvo que parar.
_ Diana estaba casada, pero engañaba a Alejandro. -dijo algo desilusionada-
_ Depende como lo mires, quizás el término no es el correcto. Ella sufría mucho a su lado. -le dice la morocha aún con expresión preocupada- Piensa que antes se casaban por conveniencia y no les importaba si se amaban o no.
_ Creo que si, pero aún así, Vladimir -hizo una pequeña pausa por el eco que le hacía mencionarlo- él también engañaba a su esposa, eso me hace pensar que él era como Alejandro. Porque él también lo hacía con Diana. -su inconsciente estaba hablando-
_ Tan solo tómate un tiempo y cuando estés tranquila intenta recordar, no pienso volver a hacer una regresión. -le dijo seria- el problema es que la historia es propensa a repentirse, debemos evitar que eso pase. Es muy doloroso que lo diga así, pero...el final de esa historia es trágica.
_ ¿Quieres decir que alguien... -calló por un momento-
_ Si, alguien murió. -mira por lo bajo y luego con más fuerza en su rostro le dice- Por eso, si lo logramos, estoy segura que Diana estará en paz. Es por ella que todos nosotros hemos despertado.
_ Anael no es como Alejandro. -le dice de la nada- Él nunca me haría daño, no es así.
_ Quizás él no, pero su alma si...no te ha pasado que Diana te controla, por encima del cuerpo, su alma te domina. -le dice con frustración- Eso le puede pasar a cualquiera de nosotros porque nuestras almas están perturbadas, no deberíamos recordar el pasado de esa forma.
Piensa un rato bastante largo, era por eso que él se comportaba tan raro...incluso ella misma olvidaba lo que hacía, ¿Diana se estaba apoderando de ella?¿Qué quería?
Todo tenía más sentido, pero si se estaba repitiendo, si Anael hacía lo mismo que Alejandro eso querría decir que él...
Cerró los ojos resignada, Lucía...
El silencio reinaba en la habitación, todo se había tornado melancólico y las caras reflejaban dudas. Media hora estuvieron así, entonces una de ellas dijo:
_ ¿No te parece raro que Livia no haya despertado aún? -como un niño con una pregunta inteligente, esas palabras resonaron en la mente de su compañera.
_-abrió los ojos sorprendida.¡Cómo no lo había notado! El tiempo pasaba pero su mente estaba tan dispersa que se había olvidado de Livia.- ... -no tenía fuerza para emitir palabra alguna-
Mildred se levantó y sacudió un poco a la morocha, el rostro de Livia seguía pálido. La tocó, estaba fría, entonces comenzó a desesperar. Nubia intenta entender, si fuera una posesión interrumpida debería haber despertado a los pocos minutos pero entonces eso debería ser que...
_ ¡Masha! -gritó con los ojos llenos de lágrimas. Tomó el rostro en sus manos e intentó despertarla- ¡Despierta!¡ Despierta! -la joven apenas abrió los ojos pero los tenía de color negro-
La wicca se asustó y comprendió. En la regresión, Livia intentó entrar al cuerpo de Masha, por eso estaba nerviosa. Al sacar a Mildred tan rápidamente dejó el portal abierto y entonces al ser Masha la única tranquila ella fue quien se quedó atrapada.
Se enderezó y comenzó a abrir cuanto libro de conjuros encontraba, nada, no encontraba nada. Estaba desesperada, Ephan la mataría, no podría sacarla de ese estado y todo estaría arruinado. Mildred la veía con preocupación, no sabía que pasaba, entonces le preguntó:
_ No se despierta, deberíamos llevarla a un hospital. -intenta acercarse a Nubia-
_ ¡No!¡No!¡No! ¡Es mi culpa! -dijo muy nerviosa y comenzó a llorar de furia, buscaba una solución pero no tenía nada. Ella no tenía a nadie, pero Masha en cambio si y ahora no sabía que hacer.-
_ Pero quizás... -tenía miedo, la joven lloraba en medio de todas esas hojas y ella no podía ayudar en nada. Maldecía el día en que conoció a Anael, de no ser por ello nada habría pasado.-
Nubia cortó una hoja y con rapidez fue hacía Masha, la castaña la siguió, ¿Había encontrado la solución? La morocha se sentó y le dijo a Mildred.
_ En cuanto despierte dile que estoy bien, llévenme a un hospital, aquí no podré quedarme. -entonces su voz se quebrantó- No tengo familia así que no importa, tan solo creerán que estoy en coma o algo así, pero no sospecharán de nada más...yo, tomaré el lugar de Livia. -comenzó a recitar unas palabras en latín, se acercó a Masha y entonces un humo blanco salió de su boca y entró al cuerpo de Nubia. Quien se desmayó al instante.
Mildred estaba muy confundida, primero una ahora otra, ¿Que debía hacer? Se preguntaba histérica, entonces se dirige a la puerta, iría por ayuda. Cuando un ruido detrás de ella le llama la atención.
_ Ayy mi cabeza...-dijo la rubia despertando perezosamente- ¿Qué demonios hago en el piso?
Entonces miró a Mildred, qué hacía en la puerta si la sesión aún no terminaba....esperen...ella se había desmayado. Sintió algo frío a su lado, se volteó y vio a Nubia tirada en el piso.
_ ¡¿Qué le hiciste?! -preguntó completamente asustada-
_ Ella lo hizo, fue para despertarte, yo no entiendo nada. -intentó defenderse pero la mirada de furia de la rubia la intimidaba- Dijo que deberíamos llevarla a un hospital.
_ -Masha se quedó un momento mirándola y entonces se levantó y la tomó de un hombro- ¡Entonces ayúdame imbécil!
La cargaron hasta la recepción y allí uno de los guardias se alarmó y llamó a una ambulancia. Ellas esperaron, nadie comprendía nada, pero aunque lo explicaran nadie les creería.
Los paramédicos la atendieron, parecía estar estable pero nada señala la causa de su desmayó. Le frotaron en el tórax, nada, de verdad estaba inconsciente. La cargaron con ellos y fueron al hospital.
Masha se quedó paralizada, mientras veía como el vehículo se alejaba. Entonces se tomó del pecho y una lágrima negra recorría su rostro. La ira la dominó, tomó a Mildred de la remera y la acorraló contra la pared.
_ Es tu culpa, de no ser por tí, nada de esto hubiera pasado. -no gritaba pero el tono de su voz era desgarrador, una mezcla de enojo con tristeza- No te acerques nunca más, ni a Nubia ni a Ephan, quizás ellos sean capaces de perdonarte pero yo no. -la tiró al suelo- No haz cambiado nada, tú merecías morir, solo causas dolor a quienes te rodean. Ahora y siempre. -salió caminando hacía su casa-.
_ ¡Espera! -le gritó Mildred he intentó alcanzarla-
La rubia solo se la sacó de encima y se alejó. Masha no quería que la viera así, porque bien sabía en su interior, que no había sido culpa de nadie.
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La joven estaba deprimida, desde lo ocurrido aquella noche no tenía ánimos para nada. Tres semanas encerrada en su cuarto, no tenía escuela porque era época de vacaciones de verano, cosa que no ayudaba.
Su habitación la deprimía, su música la deprimía, ver la ventana la deprimía...era un tiempo difícil. Sus padres lo notaron, comenzaron a preocuparse pero la joven no hacía caso a sus sugerencias. Solo su hermana menor, y por persistente, logró que saliera de aquel lúgubre lugar que había convertido en su cuarto.
Caminaba por la calle, nada nuevo, nada que llamara su atención. Andaba cabizbaja, quería olvidar todo lo que había pasado, tan solo podría animarla.
Pasó una hora caminando y entonces optó por ir a ver a Lucía, si quería que la historia no se repitiera debería decirle lo ocurrido...y quizás volver a ser amigas. A fin de cuentas, Anael tenía razón ella no tenía pruebas de nada. ¿Habrá sido prejuiciosa?¿Se habría equivocado?
Llegó a la gran casa y fue recibida por el padre de la pelirroja.
_ Sube, está arriba con otra compañera. -dijo sin importancia-
_ Gracias, Sr. Devani. -le sonríe y entonces sube por la escalera en silencio. Se escuchaban voces desde la habitación, pero no parecía una voz femenina. Mildred se puso atenta, se quedó detrás de la puerta.-
_ Basta deja de jugar, que mi papá está debajo. -le dice riendo-
_ Si no fueras tan chillona...-la voz también reía- Ven aquí.
_ ¿Cómo resistirse a esos ojos? -le dice juguetona y entonces se hace silencio-
La castaña se asoma por la puerta, Lucía estaba besando a un chico, ambos parecían "divertirse" entonces ella se separa y la joven queda atónita con lo que vio...era Anael.
Se tapó la boca y corrió escaleras abajo, debía salir de allí. Nadie en esa casa se dio cuenta.
Corría por la calle, no tenía idea de a donde ir, solo quería escaparse y desaparecer de ese maldito lugar. Pasó por la casa de Ephan, quiso entrar, pero algo la detenía. Si Masha tenía razón, solo terminaría por lastimarlo a él también. No quería eso.
Dio media vuelta y sintió el frío nuevamente, la noche a su alrededor, todo se volvía borroso. Se sentó en el cordón de la calle y esperó a ver si se mejoraba. Se tomó de la cabeza, sentía algo moslesto. Se sacudió el cabello, algo blanco caía de él...no era caspa.
~La nieve, todo estaba blanco, la misma escena de siempre. Pero algo estaba distinto, Diana no estaba tirada, es más, solo admiraba el paisaje. De repente alguien la toma por la espalda y la voltea, Alejandro, la mira con furia y comienza a golpearla ferozmente.
Mildred intentaba evitarlo, era en vano, solo era un visión. De pronto la deja, tirada en la nieve, se aleja, la abandona.
Diana pedía por ayuda, nadie la escuchaba, como pudo se levantó he intentó caminar hacía la casa nuevamente. Todo era inútil, se cae, está sola. La sombra de la muerte se sienta a su lado, como esperando a oír su último suspiro. De pronto una mano se tiende a ella...los ojos azules aparecen en la mente de Mildred...~
_ ¿Quién está ahí? -pregunta una voz cálida-
_ -la castaña siente un golpecito en el braso. Despierta finalmente y entonces ve a Ephan allí, su mente se abrió y finalmente se dio cuenta- ¡Ephan! -grita emocionada y se levanta- ¡No fue Diana! -le dice eufórica, y lo abrasa con fuerza-
_ -él la recibe totalmente desorientado- Este...que bueno. -dice por decir, Diana, le sonaba el nombre-
_ No sabes cuanto. -se recuesta en su pecho- Después de todo no fui quien arruinó la vida de todos...
_ -quien la cara de WTF aumentó considerablemente, la aleja un poco y le sostiene el rostro- ¿Tomaste algo? Estas hablando muy raro. -apenas sonríe-
_ -Mildred lo mira, quizás él no sabía nada, sería mejor así.- No, pero no importa.
El joven solo la contuvo hasta que le pasó la ansiedad, de verdad que era una chica muy distinta a las que conocía y por eso le gustaba tanto...que demonios, ya casi no podía soportarlo más, quería decirle...
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En una habitación blanca, frente a un cuerpo inmóvil se encontraba Masha, cuidando de Kesha. La miraba con una gran tristeza, quería escucharla hablar de nuevo, necesitaba hablar con ella.
_ Kesha...-toma su mano- debí habértelo dicho antes...-se arrepintió- Lo siento, todo es mi culpa, pero encontraré la solución. -la aprieta fuerte la mano, esperando en vano a que ella le respondiera.-
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Debajo de unas sábanas rosas, una joven se despierta, se levanta con cuidado y susurra.
_ Él nunca me lo dirá, al menos no en serio. -Cynthia se apoya sobre la ventana- Él no me ama y solo me está usando, pero aún así...yo si lo amo.
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~Te quiero~
CONTINUARÁ
-Si alguien no entendió la última parte, por favor no tengan miedo de preguntar ^^-