sábado, 11 de diciembre de 2010

Amigos

El ambiente era pesado, hacía ya cuarenta minutos que ninguno de los dos emitía palabra alguna y eso era preocupante. Una mujer de la mesa siguiente los miraba de a ratos, "Qué jóvenes más aburridos" pensó en sus adentros al ver la actitud sobrante de ambos.
Fue hasta que la paciencia de Mildred estalló que la tiró la primera mirada fulminante, a los cinco minutos la segunta y por último la tercera cuando en voz recia le preguntó:

_ ¿Qué pasa con Lucía? Han estado comportándose extraño. -estaba tranquila, ya había pensado mucho en el tema y le convenía pensar bien lo que Anael le dijera-

_ ¿Lucía? Nada, somos amigos. -le dice muy seguro y entonces agrega- no creas todo lo que te dicen, tan solo ignora esos comentarios.

_ ¿Qué a ti también te molestan con eso? -lo miró con desprecio pero seguía con el mismo tono de voz- No soy tonta Anael, te crees que no se las veces que te vas a la casa de ella con la excusa que visitas a tu abuela. Por favor, sé honesto.

_-calló un momento y la miró sorprendido- No se que historia te hiciste pero la verdad es que yo no tengo nada con ella. Si, me molestan, pero te puedo asegurar que la única que me importa eres tu. -intenta tomarle la mano-

_ Estoy cansada de que mientas... -la dice ya con enojo y se levanta de la mesa- Sabes al menos si ambos quieren mentirme, pónganse de acuerdo para que no sea tan obvio. -cortante, se encamina a la calle, el joven va tras de ella-

_¡Espera! -la sostiene del brazo y entonces se le cambia la voz- No te vayas, ¡No te vayas!

_ -intenta zafarse del agarre pero no puede se voltea y mira a los ojos de Anael, un miedo desconocido la invadió y quedó paralizada. El espíritu de Diana se hizo presente en el cuerpo de la joven- ¡Suéltame! ¡Déjame en paz! -rogó con una voz quebrantada-

_ ¿No te das cuenta que ahora sé lo que haces? Ya no podrás ocultarte como antes, yo se bien como hacerte entrar en razón. -entonces la empieza a llevar con él hacía un callejón cercano. Diana no se resistía pero tampoco iba con ganas-

Entonces dobla súbitamente y la encerró contra su cuerpo besándola de una forma tosca, casi brutal. La joven intentó resistirse pero era como si no tuviera más voluntad y solo se dejara llevar por aquellas caricias vacías, sus ojos brillaban de forma extraña.
Él de separó de ella y la miró con arrogancia en su mirada y en la siniestra sonrisa en su rostro había algo que lograba atemorizar a la chica a su lado. Esta al verlo así, largó un corto suspiro, lo tomó de la remera y trató de sacárselo de encima. Corrió lo más rápido que pudo y luego se sentó en un banco de una plaza cercana y empezó a llorar.
Pasada una hora, Mildred despertó completamente desorientada y aún dormida lo único que pudo exclamar fue un nombre.

_ Vladimir... -algo de Diana quedaba en ella- ...te extraño.

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De pronto un joven de ojos ocultos despertó en medio de su escritorio. Se había quedado dormido mientras escribía nuevamente. Tenía una sensación extraña en los ojos, entonces pasó su mano con cuidado, estaban húmedos como si hubiera llorado.

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Mildred se limpió las lágrimas, no recordaba mucho de lo ocurrido, quizás finalmente se había peleado con Anael aunque era incierto. Comenzó a caminar hacía su casa, tenía la remera del colegio algo húmeda pero no le dio importancia.
Sus pasos eran pesados y se sentía algo decaída, en un momento miró al frente y se le nubló la vista. Estuvo a punto de caerse cuando alguien la sostiene y la lleva a un banco cercano. Era una chica morocha, de ojos oscuros y llevaba una sonrisa zen en su rostro.

_ ¿Te sientes mal? -le preguntó amable-

_ No, tan solo me mareé un segundo, gracias. -la mira hacía los ojos, le parecía conocida, tenía un aroma a rosas que logró relajarla-.

_ De nada, ¿Quieres que llame a alguien? No creo que sea buena idea que vuelvas sola a casa. -la dice mirando a la gente pasar, cuando sonríe de repente- ¿Te molesta si te acompaño?

_ -la miró algo extraña, sabía que no debía confiar en desconocidos pero era una chica igual que ella no había riesgo alguno- Está bien, si no tienes nada que hacer...

_ No, para nada. -le ofrece su mano y al tomarla supo que no estaba equivocada- ¿Eres Mildred verdad? -no le gustaban los apellidos-

_ Si, ¿Cómo sabes mi nombre? -le respondió sorprendida mientras se levantaba-

_ Una amiga mía te conoce, se llama Masha. -le sonríe a menos y entonces comienza a caminar- pero no le caes muy bien si no mal recuerdo.

_ No, en realidad creo que es una paranoica. -le dice calma, la veía de reojo, esa chica traía algo entre manos.- No eres de nuestra escuela.

_ No, yo soy de la escuela donde echaron a Masha, es común con su carácter que no dure mucho bajo las reglas establecidas por la sociedad. -ríe un poco con ternura al nombrarla- sabes...ella luce fuerte y muy rara; incluso a veces parece que es paranoica pero la verdad es que tiene miedo. No es mala persona, solo siente cosas que a veces no sabe expresar de la mejor forma.

_ Ya veo, no lo había pensado. -dice pensativa y acota- aún así, yo soy amiga de Ephan su hermano y ella se ha propuesto separarme de él. -cruzaron la calle ya solo faltaban unas pocas casas para llegar a su casa- Yo, nunca le haría daño a él, no se porqué ella me ve como una amenaza.

_ -la joven de ojos oscuros la mira con dulzura y con una voz tranquila le responde- porque todos tratamos de cuidar a quienes amamos. Mildred, quizás deberías ver las cosas desde su punto de vista...desde como te ve Livia. -se dio la media vuelta y comenzó a caminar, algo cayó de su mochila, una cadena-

_ -la chica tardó unos segundos en darse cuenta- ¿Livia? -dijo confundida y se volteó, no había nadie solo un relicario en el piso. Lo tomó y miró alrededor no había nadie, entonces al verlo con más detenimiento vio un nombre grabado en él. Diana-

Al ver esto lo sostuvo fuerte y corrió hasta su casa. Tenía la sensación de que estaba loca, ¿Cómo podía ser posible?¿Quién era esa chica?¿Qué demonios estaba ocurriendo?
Abrió la puerta, estaba vacía seguro que sus padres había salido. Subió a su cuarto y se sentó con las piernas cruzadas en el piso. Tomó la cadena, tenía "su" nombre y parecía tener algo adentro.
Intentó abrirlo, estaba trabado, entonces se saca una invisible del pelo y empieza a jugar con el pequeño relicario. Después de unos cuantos intentos logra abrirlo. Tenía una escritura y un papel blanco, comienza a leer...

" Aún en el pecado nuestras almas son bendecidas con el amor que ambos por profesamos."

Música, la misma música de sus sueño se hacía presente de nuevo, era una melodía dulce y melancólica similar al olor de las rosas y el agua de lluvia cayendo una fusión tan extraña como complicada de entender. Cerró los ojos y se dejó llevar, al abrirlos la música persistía pero el escenario esta distinto, la nieve la rodeaba, pero ya no sentía frío o dolor...
Caminaba entre aquella tierra desolada, no dejaba huella alguna, le llamaba la atención. A lo lejos había un punto oscuro, se hacía más grande, se acercaba.
Ella corre hacía él, su ropa se transformaba en un vestido de luto intentó con todas sus fuerzas alcanzarlo pero era como si algo la detuviera. Cayó en la nieve, él la levantó, esos ojos azules...le daban paz y su respiración desapareció.
Despertó en su cuarto siendo sacudida por su hermana.

_ ¡Mily! ¡Mily! Demonios, sal de mi cama que tengo que acostarme. -le reprochaba la niña con su voz chillona y fuerte-

_ ¡Ya deja de golpearme! -se levanta y la tira al suelo- ¿Qué hora es?

_ Son las once y media de la noche, te quedaste dormida otra vez? -le dice mientras se acuesta ya cambiada con el piyama-

_ Si....¡Si! -abre grande los ojos y exclama- ¡El trabajo de psicología!

Acto seguido sale corriendo hacia la cocina, estaba su madre levantando la mesa y al ver a su hija tan aturdida pasa a preguntar.

_ Mildred ¿Estás bien? ¿olvidaste un trabajo o una prueba esta vez? -dijo acostumbrada a su hija más despistada-

_ Un trabajo. -le responde mientras comienza a sacar todo de la mochila buscando el maldito libro- ¡Aquí estás! -dijo emocionada y comenzó a hacer el reporte-

_ Ahhhh cuando aprenderás a ser más responsable. -suspira su madre y abandona la cocina-

La joven tardó una hora en terminar (a medias) el trabajo, respiró más tranquila y a punto de irse a dormir decidió hacer otra cosa.
Caminó hasta el living y con mucha cautela prendió la computadora en total silencio. Entonces solo por curiosidad buscó sobre interpretación de sueños.
Estuvo dos horas hasta que al costado de una página un aviso le llamó la atención. Abrió el enlace y comenzó a leer, era sobre vidas pasadas y la reencarnación entonces apareció el término KARMA, según lo poco que entendió era como si las acciones de una vida anterior pudieran repercutir en la presente y por lo tanto la persona podía experimentar situaciones similares a las ya vividas.

"Si el alma ha sufrido mucho, el dolor insoportable y cruel. Es posible que la persona del presente tenga sensaciones de miedo o temor frente a ciertas situaciones u objetos involucrados en esa mala experiencia sin tener en claro el porqué. (...)
También se sabe de personas que sueñan con los problemas que tuvieron y que pueden llegar a tener en el presente por el cargo de aquel suceso que persiste en el alma como un gran peso."

Parecía tener coherencia con lo que le estaba ocurriendo a ella, las personas conocidas de la nada, los sueños extraños, incluso Lucía le había dicho que antes se había llamado Diana, o mejor dicho que era ella en otro tiempo. Lo difícil de explicar era que a diferencia de su antecesora, Mildred, tenía un carácter más fuerte y no se imaginaba como una dama comprometida....al menos eso pensaba.
Entonces en medio de sus ideas y comparaciones leyó algo que la dejo pensando un buen rato.

"Si la experiencia es vivida entre dos o en pocas ocasiones más personas, el karma puede llegar a afectar a ambas partes. Incluso hay una teoría que las almas compatibles, de enamorados o personas que fueron muy cercanas en vida son capaces de reencarnarse juntas y reencontrarse en otra vida."

Mildred se quedó frente al monitor con una cara extraña, una mezcla entre duda y angustia. Fuera de todo, recordar una vida pasada sonaba genial pero si era porque algo muy malo sucedió con ella era algo abrumador en realidad. ¿Y si fue asesinada?¿Qué tan malo pudo haber sido para que aún le provocara miedo pensar en ello?
Se levantó y apagó la máquina con cuidado, se sentó en la mesa de la cocina y miró por la ventana, estaba nublado y eran las tres de la mañana, que deprimente. Apoyó su cabeza en la mesa y apoyándose en sus brazos se sintió sola. Nadie sabía lo de Diana, y los únicos que si, la verdad no tenía ganas de hablar con ellos.
Sus ojos miel se tornaron triste, si lo pensaba bien no tenía nadie en quien confiar un secreto así. Escondió su rostro entre su cabello ondulado y se quedó dormida en la cocina.

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Al día siguiente en una calle cualquiera, llena de gente, dos chicos se cruzan. Uno termina en el suelo y el otro confundido.

_ ¡Perdón! -dijo apresurado el rubio tratando de levantar a el joven-

_ No importa, estoy bien. -dijo él con su tranquilidad de siempre- Creo que iba algo distraído.-le siente que lo toma del brazo, él solo se levanta tratando de hacer solo-

_ Si, yo también, lo siento mucho. -dijo con nerviosismo en la voz, encima un ciego se decía por dentro. - Este.... -no andaba con todas las luces prendidas ese día y menos con la discusión de ayer en la cuál no tenía idea de dónde se había ido Mildred-

_ Ya, suéltame. -le dijo con voz neutra y se soltó del agarre- Fue un accidente ya está, tan solo tengamos más cuidado la próxima. -le sonrió a menos y continuó caminando, tenía una mala sensación-.

_ Como quiera.. -llegó a decir, algo extrañado de que lo tratara así pero bueno quizás no tenía humor el ciego...- Qué odioso.. -dijo por la bajo cuando miró su reloj y se dio cuenta que estaba tarde para la escuela. Salió corriendo.-

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En la escuela las cosas estaban tensas, se sentía en el aire y en uno que otra mirada asesina que se podía apreciar con solo ser la primera materia del día. Ni la profesora exclamaba sonido alguno, quizás en el fondo si tenía algo de intuición.
La hora se hizo larga y pesada, todos tenían bastas ganas de salir cuando tocó el primer receso, salieron disparado como perseguidos por el mismo diablo.
En medio de todo aquel escenario de desolación, Masha, se dio cuenta que había algo extraño. Caminó por el patio esperando a descubrirlo de la nada, y así fue.
La idiota -Mildred, cabe aclarar creo- estaba sentada sola bajo un árbol se la veía decaída. Por otro lado su novio andaba con otra chica en el otro extremo de la escuela. Le llamó la atención claro, ella era muy preceptiva con los ambientes así y más aún con ellos.

_ Alejandro se va con Cinthya..no es buena señal. -pensó para sí y se dirigió hacía donde estaba la idiota- Mmm......casi me da algo de pena verla así, a fin de cuentas es un ser humano..-se decía al mirarla tan solitaria, Mash conocía la sensación de no poder hablar con nadie y no era agradable. -

Entonces de forma muy sutil se sentó del otro lado y se hizo la tonta, al menos no se sentiría tan aislada. La castaña solo la miró extrañada, suspiró y se apoyó en el árbol, odiaba el silencio y solo por curiosidad intentó entablar una conversación.

_ Qué feo está el día ¿No lo crees Masha? -la miró apenas y suspiró-

_ Horrible. -le responde a menos, pero está vez sin el odio habitual- Pero puede mejorar, aún no llueve. -le dijo de forma optimista-

_ Me gustaría que lloviera. -le responde, pero más calmada. La mira serena- Creo que es la primera vez que decimos dos palabras sin gritarnos.

_ Si, es que la ausencia del sol me hace bien. -le dijo a menos- No soy tan gruñona como la gente cree, solo protejo lo mio. -su voz era de alguien decidida, quizás Nubia tenía razón y no debería culpar a Mildred por algo que ni siquiera recuerda o sabe. -

_ Lamento haberte llamado paranoica entonces. -la joven lo dijo de la nada- Pero lo de gruñona no lo niegues. -su voz sonaba más animada-

_ Casi a mano entonces. - clavó sus ojos celestes en ella- sabes creo que fuera de todo nunca te di una explicación. -estaba algo pensativa ahora, Mildred le parecía alguien fuerte pero al verla así de tranquila le daba otra sensación-.

_ No tienes porqué, creo saberla al ver a tu hermano. -la mira fijo también pero sin emoción alguna de molestia- Tu al menos tienes a alguien a quien proteger, mi hermana en cambio no me quiere cerca. -río por lo bajo, la reina del hielo parecía ser algo amable, debía aprovechar- Pero recuerda que Ephan también debe ir por su cuenta de vez en cuando.

_ -se quedó callada unos segundos, era cierto.- Si, no lo puedo proteger siempre o se volverá loco. Es que...últimamente ha...-¿Qué demonios hacía hablando de eso con una casi desconocida? pensó y luego se relajó- olvídalo, creo que no es tan malo hablar sin gritar no lo crees? -intenta desviar el tema-

_ Si, tenía razón con que solo necesitas saber hablar sin gruñir. -le sonríe pero aún no baja la guardia-

_ Jajajaj es verdad..¿Quién te dijo eso? -le preguntó ahora mirando el cielo.-

_ Una chica rara que no me dijo su nombre, pero tenía ojos negros. -lo dijo a menos y acotó- era amiga tuya seguro.

_ Mmm, creo saber quien. -sonrió cerrando los ojos mientras una gota de lluvia chocó con su frente- vamos adentro, está empezando a llover. -se levanta y comienza a caminar pero nota que la chica se quedó sentada, la mira con duda-

_ Ve, yo me quiero quedar... -le dijo y estiró la mano para sentir el agua caer-

La rubia la saludó y entró, estaba equivocada, no era ella quien debía preocuparle. Mientras bajo la lluvia, la castaña cerró los ojos suspirando un deseo en forma de súplica, no quería estar sola.

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Ephan caminaba por la costanera de regreso a su casa, estaba lloviendo pero poco le importaba, le gustaba la lluvia. Lo único era que le era más difícil seguir el camino por el agua en el piso pero él se las ingeniaba.
Escuchó a alguien correr detrás de él, se hizo a un lado, no vaya a ser que lo tiraran al suelo como a la mañana. Pero entonces sintió que esa persona se acercaba a él. Lo abrazó con emoción, por el roce supo que era una mujer, supuso que su hermana.

_ ¿Masha? -dijo algo aturdido-

_ Soy Mildred. -le dijo alejándose un poco, no sabía porque lo había acosado de esa forma- ¿Puedo acompañarte a casa? -le preguntó fingiendo estar contenta-

_ Claro, me encantaría. -le respondió algo apenado, rayos, tenía que dejar de ser tan tímido.- Hoy hay mucha agua y me sería de ayuda. -admitió-

_ Vamos entonces. -lo tomó del brazo como siempre y comenzó a caminar-

Algo inesperado, pensó el joven cuando volvió al mundo, ella no era directa y menos tan callada. Pasaron varios minutos, y cuadras, ni una palabra. Al rubio le sorprendió y entonces intentó ver si lograba hacerla hablar...

_ Estas muda hoy, tienes miedo de que mi hermana te escuché? -le dijo a modo de broma pero luego le pareció una tontería y tuvo ganas de darse con el bastón por la cabeza. No era hábil empezando conversaciones, estaba claro.- ¿Fue tonto cierto?


_ Jajajajja un poco. -le dijo riendo- no le tengo miedo a Masha, hoy logramos hablar sin matarnos, debe ser bipolar o algo. Sin ofender.. -acotó después para no parecer un insulto-

_ Qué bien me alegra, es cuestión de esperar a que le pase la locura. -entonces sin querer recuerda como las había separado y se pone colorado- después de la pelea pensé que intentaría algo en la escuela...este...yo lamento haberte...emm....-su tono bajaba y terminó bajando la cabeza de vergüenza-

_ -Mildred tarda un tiempo en captar y ella también se pone roja, por suerte no puede verme pensó- Fue un accidente, no hay rencor. -se resbala de distraída y suelta a Ephan para no hacerlo caer también- ayy... -exclama por lo bajo-

_ -se agacha mientras la busca con las manos, pero siendo cuidadoso, y le pregunta- ¿Mildred estás bien? -le extiende las manos dejando su bastón en el piso- Ven déjame ayudarte.

_ Si...-le toma las manos y ambos se levantan. Es cálido, pensó la chica, no lo soltaba. -

_ -Está helada, dijo para sí al sentirla. Entonces frotó un poco sus manos con las suyas. Y luego muy tranquilo le preguntó- ¿Tienes frío verdad?

_ Estoy bien... -le dijo por lo bajo, que dulce eran sus caricias, ella sonrió.- este ... ya puedes soltarme, gracias. -avergonzada-

_ Si si -la soltó y buscó su bastón- Ven esta vez yo guío el camino. -le sonrió y la tomó del brazo-

Mildred lo siguió y pasado un rato llegaron a su casa, ella estaba a punto de irse pero él le ofreció si no quería quedarse un rato, total sus padres estaban trabajando. La joven aceptó, simplemente le tenía confianza.
Tomaron un té juntos, para entrar en calor, y luego se quedaron en el techo de la entrada sentados en un banco blanco. Hablaban de cualquier cosa, disfrutaban de esa companía, tenían gustos similares y eso ayudaba.
En un momento él le preguntó:

_ ¿No te parece que para ser nuevos amigos parece como si ya...no se....nos conociéramos? -que sonso pensó-

_ -ella lo piensa un instante- Si tienes razón, en realidad desde que te vi por primera vez en el puente me pareciste familiar, un deja vú. -le dijo inocente-

_ Un día de lluvia como este..-dijo por lo bajo- me alegra haberte conocido. -su tono era sincero y sonrió-

_-en realidad era cierto, pese a que le habló días más tarde de verlo por primera vez, en ambas ocasiones estaba lloviendo. Pero no diría nada solo se acercó un poco a él y le respondió- A mi también, desde entonces me gusta más la lluvia. -cerró los ojos para escuchar el agua caer y sentirlo a su lado-

El joven fue suave, se quitó los lente y entonces se volteó a Mildred y le dijo:

_ Mildred, mírame. -no supo cómo pero ella no se dio cuenta hasta que se volteó. Quedó fascinada, sus ojos eran...azules. - Como la otra vez no pudiste verlos, no quisiera que te quedaras con la duda. -anhelaba poder verla, él suspiró-

_ ...-abrió la boca pero aún no salía del asombro. Colocó sus manos en el rostro de él. - Tienes unos lindos ojos Ephan. -llegó a decir cuando notó que él estaba colorado por el toque, lo soltó con delicadeza y rió por lo bajo- Lamento si te hago sentir incómodo. -dijo a menos-

_ No, no es eso...-quiso aclarar- es que no suelo quitarme las gafas y es extraño que me digas eso porque bueno..soy muy tímido. -le admite y ríe nervioso-

_ Me parece tierno. -intenta animarlo- Sabes quisiera que el chico que me gusta fuera así. -recuerda a Anael y se entristece-

_ -él no se coloca las gafas y aún "mirándola" le dice- ¿Tienes novio? No me sorprende...-sonríe pero en realidad hubiera preferido no saberlo-

_ Si ...bueno en realidad creo que nos peleamos o lo peleé no estoy segura..-intenta sonar bien pero no pudo- ¿Por qué no te sorprende?

_Porque me pareces una chica muy buena, por eso. -desliza su mano al brazo de ella y la acaricia apenas- No te pongas mal, seguro fue una tontería, todo se arreglará. -la consolaba de forma ingenua, pero si ella no quería hablar de ello no la obligaría-

_ Gracias. -le tomó la mano y se quedó así un rato, parecían dos niños pequeños. -

Tiempo después cuando la lluvia cesó cada uno tomó su camino y se separaron pero Mildred se sentía diferente como si no le importara lo ocurrido. Ephan la hacía sentir mejor aún sin saber lo que le pasaba, él lograba que no se sintiera sola.
Algo en su interior crecía, de verdad tenía un amigo después de todo.


miércoles, 1 de diciembre de 2010

Llovizna repentina

Una sombra, una vela, una la chica comienza a hablar...

De entre las tinieblas del olvido, nos negamos a separar esta triste historia. La marca aún está presente, todos estamos en manos del Destino...roguemos porque el final sea diferente. Papeles cambiados, papeles asimilados, ¿Quién hace el bien? ¿Es esto una venganza?
Los hombres ocultan, las mujeres ocultan....¿Ser honesta o protegerlos de la verdad?

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Midred estaba en la dirección, había golpeado a otra chica, pero lucía algo confundida en lugar de enojada. Después de recibir el típico discurso sobre violencia y tolerancia que nadie seguía en su vida salió de la oficina y se fue a su casa...
Caminaba algo deprimida, como si de verdad estuviera arrepentida, nadie en la calle parecía ver que estaba cruzando con la luz en verde y varios autos aproximándose. Entonces la joven sintió a alguien tomarla de la remera y subirla al cordón. Se volteó y vi que era quien menos se esperaba.

_ ¿Masha? -dice algo aturdida y volviendo al mundo de los vivos-.

_ ¿Qué? -le responde como siempre de sobra- No es agradable que te lleve un auto por delante, créeme lo sé. -le hace un gesto con su brazo vendado-

_ Gracias. -le dice en tono bajo- iba distraída...aunque viendo eso creo que pondré atención de ahora en adelante. -voltea la mirada hacía otro-

_ Me debes un favor entonces. -le dice seria la rubia-

_ ¿Qué? -le dice mientras la mira de reojo-

_ No te acerques a mi hermano. -la mira fría- y no es una broma.

_ ¿Por qué?¿Tan celosa eres? -le dice enojada- Me agrada tu hermano, además creo que está grande para que tu decidas con quien anda o no.

_ No es eso, eres tu la que no me agrada. -esto fue casi con odio en el habla- No te acerques, o te irá muy mal. Las personas como tu solo logran herirlo. -le dice a menos-

_ ¿Estás amenazándome? Chica deberías ver a psicólogo estás muy paranoica, ni siquiera me conoces. -le dice sarcástica y ofendida- Sabes que no me importa... -cruza por la calle-

_ ¡Es en serio Mildred! -le grita esta vez furiosa ante su insulto- ¡Y no soy paranoica!

La joven se le escapa y Masha decide no perseguirla, solo se encamina algo molesta a su casa, luego vería que haría con eso.

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Voz temblorosa

Nadie conoce a la persona de al lado, son una amenaza el uno para el otro. Pero hay algo peor, personas que se dividen y son débiles ante la tentación. ¿Volverán a cometer los mismos errores?

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Lucía estaba en su cama recostada, estaba confundida, por alguna razón se sentía mal. Revisó su celular, ni una mensaje de Mildred...pero si muchos de Anael. No tenía un buen presentimiento sobre aquello, en las últimas semanas lo poco que recordaba era algo perturbador para alguien como ella. Sueños o al menos eso creía de cosas que jamás haría.
Se acostó y cerró los ojos un momento. El rostro de Anael estaba allí, mirándola de una forma extraña y luego todo se oscurecía. Tuvo miedo, ¿Qué hacía él en sus pensamientos?
Sintió que alguien golpeaba la puerta.

_ Lucy cariño, una amiga vino a verte. -dijo su padre con el tono aburrido común de siempre-

_ Y hacela pasar papá. -le dice como regañándolo y se levanta a abrir la puerta- Hola Mily. -dijo con algo de nerviosismo en la voz, porque tenía que ser justo ella-

_ Lucía tengo que hablar contigo, ¿Por qué no fuiste a la escuela hoy? -su voz era apagada y la mirada con la mirada enfocada en sus ojos-

_ Este...me quedé dormida. -se excusó y la invitó a pasar- ¿De qué quieres hablar?

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¿Será algo voluntario el hacerse daño entre ellos?¿O solo están presos de sus penas pasadas?

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_ Es que hoy, Melisa me dijo algo acerca de tí. -le dice y luego de forma más altiva agrega- la golpee por eso, aunque... -se sienta en la cama- no se porque dudo de lo que contó.

_ ¿Qué dijo? -preguntó seria la pelirroja-

_ ... -hizo silencio un par de minutos- Me dijo que, te vio con Anael en un callejón. -la mira directo- ¿Es cierto? -Mildred estaba confundida, era cierto últimamente ambos habían estado ocupados y coincidan sus ausencias-

_ Claro que no. -dijo indignada- yo jamás haría algo así, me sorprende que dudes de mí. -dijo pensando, ella no recordaba ni siquiera haberlo visto en semanas, aunque en su cabeza parecía otra cosa, no le diría a Mily sobre eso. -

_ Lo sabía, no debí contarte, no te enojes. -dice algo desanimada- Es que él ha estado algo raro, como fuera otroa a veces, me preocupa pero no se como hablarle. -miró bajo-

_ Tranquila, estoy segura que no es nada. -le dijo mientras la abrazaba suave- tan solo déjalo, quizás tiene algún problema y no quiere meterte. -¿Por qué le decía eso?tendría que decirle que hablara con él pero no pudo- Estoy segura que ya se le pasará ¿Estás mal por eso?

_ Si..es que yo lo quiero pero hay días en que no estoy tan segura. -a pesar del abrazo se sentía tan fría como siempre, Lucía no lograba animarla- sabes, mejor será que me vaya a a casa, es tarde y gracias al castigo seguro mi padre está esperando con otro discurso ético.

_ Bueno, pero recuerda que puedes venir cuando quieras. -le dice a la mira con tristeza, no le gustaba ver a Mily así- Ven te acompaño. -le dijo y se levantó-

Llegaron a la entrada y se saludaron pero lo que pasó después no tuvo explicación. Anael pasó por allí y las saludó. ¿Qué hacía él ahí si vivía en el otro extremo del vecindario.

_ Anael ¿Qué haces por aquí? -preguntó Mildred más atenta-

_ Nada...solo... -pensó rápido, no tenía excusa preparada- solo que tengo que comprar unas cosas y como no conseguí me dijeron que pasara por aquí a ver si había algún almacén abierto. -su voz estaba nerviosa, de verdad no se le ocurrió nada mejor-

_ Ya veo. -se volteó y comenzó a caminar, miró a Lucía de reojo- Adiós.

_ ¡Espera Mily! ¿Qué pasó? -le dice su novio tratando de alcanzarla-

_ ¡Nada! ¡Déjame sola! -se quita del camino y cruza a la calle del frente- No quiero hablar ahora. -estaba enojada y sabía que no resultaría nada bueno-

El joven y la pelirroja la vieron alejarse, ninguno dijo nada.

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La respuesta está frente a los ojos, pero estos no quieren ver.

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Mildred caminaba enojada y a la vez trantando de no inventar cosas por simples apariencias pero se era difícil después de aquello. Solo quería llegar a su casa y encerrarse en su cuarto a pensar. Entonces pasó por la entrada de la pasarela y vio a Ephan del otro lado, tuvo ganas de acercarse pero temía molestarlo. Tanto tardó en decidirse que cuando menos se dio cuenta lo tenía al lado.

_ Disculpe pero está en medio del paso. -le dijo él al tantearla con su bastón y no poder avanzar-

_ Los siento. -le dijo con un tono triste mientras se corría- Hola Ephan. -intentó sonar más animada-

_ Mildred, hola no me había dado cuenta. -dijo sonriendo apenas- ¿Estás bien? Se te escucha algo decaída. -tenía experiencia conociendo los tonos de las personas-

_ Si, solo son unas cosas insignificantes...no importa. -le dice y le sonríe, que dulce le parecía-

_ -él oculta su expresión de preocupación y le asiente con la cabeza- bueno, espero que no sea nada...este...¿Quieres ir a tomar algo?

_ -algo sorprendida por eso- Claro, no tengo ganas de ir a casa temprano. -sonríe y acota- Ven conozco un lugar. -lo toma del brazo- perdón...¿Puedo?

_ Si, está bien, será mejor porque esta parte no la conozco mucho. -le dice levemente avergonzado por eso y al recordar lo anterior- Mildred yo quería preguntarte algo.

_ ¿Qué cosa? -le dice mientras miraba el camino para no hacerlo caer-

_ Este....-no, estoy loco para preguntarle algo así. Mejor le digo otra cosa. Hubo un silencio corto- ¿Quieres ser mi amiga? -sonaba nervioso, no se le ocurrió otra cosa pero eso tampoco estaba mal-

_ Si, me encantaría. Me gusta hablar contigo, eres alguien tranquilo. -le dice de forma casi tierna- solo que a tu hermana no parezco agradarle. -recuerda la advertencia de Masha pero no pensaba hacer caso-

_ Ella es así con todas, en realidad tiene miedo por mi pero ya estoy grande y debo ser yo quien la cuide. Verás no tengo muchos amigos porque es complicado... -va contando cuando de repente se le escapa una sonrisa-

_ ¿Por qué sonríes? -le pregunta mirándolo antes de cruzar la calle-

_ Que me olvide de darte las gracias. -dice tímido-

_ ¿Las gracias?¿ Por qué? -dice graciosa, pero sin tomarlo a broma-

_ Eres la primera que me deja ayudarla. -le contesto con voz suave- en un día como este, yo te di mi campera, nunca te dije gracias.

_ Yo tendría que darte las gracias. -le dijo muy natural- eres más gentil que muchos que conozco además no pude decir que no. jajjaja -rió apenas, aunque le sorprendió que se acordara de eso.-

Caminaron unas tres cuadras hasta un kiosko cercano, pidieron una Coca cada uno y se sentaron en las sillas se afuera. Pasa un camión, entonces Ephan dice:

_ Qué extraño pensé que seguíamos en tráfico ligero. -no le gustaban los camiones-

_ ¿Cómo supiste que era un camión? -lo miró sorprendida-

_ Vibran más que los autos. -le responde y luego se da cuenta- es que al no ver, me manejo de esa forma, sintiendo y escuchando. -se da un sorbo a su bebida- ¿Impresionada? -le dice volteando su rostro hacía ella-

_ La verdad si. -dijo y ya más suelta le preguntó- ¿Nunca has visto o tuviste un accidente? Digo, no puedo evitar preguntarme como "ven" el mundo los ciegos.

_ Yo prefiero el termino no vidente, ciegos hay muchos y tienen mejor vista que yo te lo aseguro. -le dijo tranquilo- Y no y si. Cuando era pequeño apenas distinguía cosas pero mi retira se deterioró hasta el punto de no ver nada. -pasó su mano al frente de su cara- nop, nada.

_ Ahh...-suspiró, quizás lo había incomodado. - lo siento, es que me a veces no pienso lo que digo. -su voz era penosa-

_ No tienes porque, está bien para mí. -le dijo sonriendole con la esperanza que lo viera como un señal de agrado. - la verdad, por lo único que me gustaría ver es para saber como son las personas con las que hablo, aunque después de un tiempo te das cuenta que eso no importa...

_ Tienes razón, pero entonces si no ves nada... -lo mira de reojo- ¿Por qué siempre usas lentes de sol? Nunca entendí eso...- se refería a la mayoría pero en él era como que era lo que más le atraía. ¿Atraía? Mejor desviaba la mirada. -

_ Porque a la gente le impresiona ver que algo esté y no sirva. Digo, aunque también los uso porque a veces me salen gestos y es más fácil que no se malentienda así. -entonces aún con la cabeza en dirección a ella con una mano tomó el marco de sus lentes. Le pareció extraña la pregunta- ¿Tienes curiosidad de saber cómo son mis ojos? -

_ - Mildred se volteó y al escucharlo decir eso se sonrojó por completo- Emm...yo... -titubeaba, él no lo sabía pero estaba muy cerca y eso la puso nerviosa-

_ -sentía la respiración ella, ¿Qué tan cerca estaban? No lo sabía pero en lugar de alejarse se quedó allí, como si la estuviera viendo. No sabía porque pero le agradaba estar así, como si quisiera estar al lado de ella. Entonces sintió un aroma familiar, en la brisa, algo que parecía sumergirlo...-

La joven lo miraba como a un misterio, quería decirle "si, quiero ver tus ojos. " Pero por alguna extraña razón no pudo mencionar palabra alguna. Se sentía rara, calmada pero en su interior estaba ansiosa. Entonces se acercó un poco más y con la punta de sus dedos rozó la mano que él tenía sobre sus gafas. Estaba a punto de quitárselas cuando un sonido detrás de ella la despierta...

_ Disculpa. -alguien le toca el hombro a ella- pero me parece que estás acosando al pobre de Ephan.

_ Ehh? -llegó a decir pero al ver a quien tenía detrás se le heló la sangre- Masha...-en su rostro una expresión torcida y algo nerviosa-

_ ¿Qué haces aquí? -preguntó Ephan reincorporándose de esos lapsus que le ocurrían con la extraña Mildred-

_ Eso debería preguntarte a ti, ven vamos. -lo toma del brazo y comienza a llevarlo-

_ ¡Espera! -dijo muy serio él y se salió del agarre- tu no eres nadie para decirme que puedo o no hacer... -jamás hablaba así pero últimamente esos celos lo tenían algo alterado-

_ No me importa, igual ya es tarde y además por si no lo sabes ella tiene novio y no creo que sea bueno que ande así con cualquier chico por la calle. -mira a la joven con desprecio, no podía creer que hiciera eso a plena luz del día-.

_ Solo somos amigos. -se excusó por lo bajo Mildred mientras le devolvía la mirada con odio- Creo que estas exagerando...

_ Ya me cansaste. -Masha se le pone en frente y la aleja de un empujón- ¿Qué no entiendes? ¡Te quiero lejos de mí y todos lo que quiero! -esto fue con real furia, era como que con solo verdad le saliera la bronca olvidada-

_ ¡Pero si yo no te hice nada idiota! -ahora eran dos las alteradas, le devolvió el empujón-

Empezaron a forcejearse entre sí y mientras el pobre no sabía que hacer, estaba confundido entre las voces y lo que escuchaba de la pelea, encima parecía que nadie se metía. En un último momento se puso en donde pensó era el medio y las separó. Sus manos estaban en los pechos de ambas, claro él no lo veía.
Por un momento, ninguna dijo nada al ver la escena. Ephan sintió que se habían quedado quietas, entonces solo por reflejo hizo un pequeño movimiento con sus manos y al darse cuenta las soltó completamente rojo de vergüenza.

_ ¡Los siento! -dijo veloz, entonces tomó su bastón del piso y salió corriendo. Era muy tímido, seguramente lo creerían un toqueteo, eso se decía de la pena.-

Masha salió detrás de él, uno porque temía que se tropezara y otra porque no iba en la dirección correcta. Mildred se quedó algo confundida y paralizada al mismo tiempo. Se llevó la mano al pecho y se sintió cálida de una forma agradable, entonces en medio de aquella reflexión una gota de lluvia calló sobre su mano. Sería mejor que se fuera de allí.

Mientras, la rubia perseguía a su hermano mientras lo llamaba con desesperación ante su corrida. La lluvia caía entre ellos, temió perderlo de vista entonces hizo un pequeño truco. Hizo como que se había caido y dejó de llamarlo.
Ephan de dio cuenta unos metros más adelante ¡¿Masha?!
Se volvió en sus pasos y comenzó a buscarla, llamarla, ¿Qué fue ese ruido? No podía permitir que le pasara algo, aún estaba vendada y con la lluvia. Se estaba preocupando, entonces llega a mitad cuadra cuando siente a alguien tomarlo de la remera.

_ ¿Estas loco? -le dice furiosa- Podrías haberte lastimado, o cruzar la calle y que viniera un auto o que te llevaras algo por delante. -le regañaba mientras el agua corría en su remera-

_ Uff, menos mal que estas bien. -suspiró aliviado y luego la tomó del brazo- será mejor resguardarnos de la lluvia, ven, y deja de retarme que debería ser yo quien lo haga.

Ella no le respondió y solo lo condujo hasta un banco de una casa abandonada, al menos allí no se mojaría. Sintió como él la atraía a su pecho. Mash solo se recostó en el hombro de él, y finalmente volvió a su estado de tranquilidad. Ephan la abrazó con dulzura, entonces muy sereno pero serio le pregunto:

_ ¿Qué te hizo Mildred para que actúes así? -hace un pequeña pausa y agrega- y dime la verdad, yo sabré si mientes.

_ Es complicado. -le dijo con voz lúgubre- es que tengo miedo de que te lastime...ella no es buena, nunca lo fue. -puso su brazo vendado sobre las piernas de él- Ephan ¿Te han pasados cosas raras últimamente? -le preguntó sin recelo, quizás era hora de que supiera la verdad, por más que fuera dolorosa, ¿Sería lo mejor?-

_ Si, muchas desde que entrarte a esa escuela nueva. -le confesó y luego prosiguió- en mis sueño puedo ver cosas, personas que ni siquiera conozco, en especial con Mildred, con ella me siento bien pero de una forma familiar no se explicarlo. -sonríe a penas- Debes pensar que perdí la cabeza no es cierto?

_ No, para nada. -su voz era seria pero a la vez estaba preocupada- me lo esperaba, a mi también me pasa pero con otra persona...-sonríe de forma dulce- Ephan, tengo que contarte algo.

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La luz puede cegar, no todo lo brillante es bueno ni lo oscuro malo, ver el gris es la clave.
Serán capaces las tejedoras del destino de volver a realizar las mismas puntadas... sus deseos son intensos, yo misma los siento dentro de mí. Ya han caído, Alejandro y Cynthia, sus almas pasadas sordas a la voluntad de los presentes Anael y Lucía.
Diana lucha por alertar a Mildred, quien se niega a ver. Vladimir sigue atrapado en la amnesia de su viaje, las nieblas se despejan, el último eslabón está a punto de despertar....Ephan ¿Serás quién cambie?¿O volverás a ser la víctima de esta obra cínica y gélida de tu alma pasada?

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_ Ephan...tu eras mi... -Masha se acerca a su oído para susurrar pero al abrir su boca no sale sonido alguno, entonces toma a su hermano por el mentón y dulcemente lo besa en la mejilla- ...tu eras mi Vladimir.

Al escuchar su nombre, fue como si un relámpago lo fulminara de pies a cabeza. Sentía como si su pecho de abriera de ha capaz como si hubiera algo allí, una parte que no conocía pero siempre estuvo ahí. Mash lo sostuvo mientras su alma se fusionaba con la anterior, ya no había vuelta atrás.
Vladimir se hizo presente frente a ella, la miró con tristeza y con una voz profunda le murmuró:

_ Lo lamento Livia. -desapareció sobre el cuerpo de Ephan-

Este estuvo como dormido un buen rato. Miles de imágenes, sentimientos y experiencias pasaron por su mente, varias similares a sus sueño y el rostro de la mujer tomó nombre...en medio de todo llegó a sentir su nombre en su alma...Diana...

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_ ¿Habré hecho lo correcto?

Una voz en el interior de la oscura habitación se escucha algo decaída. La mujer frente a la vela le sonríe y responde:

_ Aún no lo sabemos, pero aún si estuviera mal...yo estaré contigo par ayudarte. -se sonrojó mientras la otra figura se acercaba hacia la vela, sus finos labios le sonreían-

_ Eres muy dulce Kesha. -la rubia se fue acercando cada vez a su rostro y se pronto al rozarse ambos labios la vela se apagó de un suave suspiro-.