sábado, 11 de diciembre de 2010

Amigos

El ambiente era pesado, hacía ya cuarenta minutos que ninguno de los dos emitía palabra alguna y eso era preocupante. Una mujer de la mesa siguiente los miraba de a ratos, "Qué jóvenes más aburridos" pensó en sus adentros al ver la actitud sobrante de ambos.
Fue hasta que la paciencia de Mildred estalló que la tiró la primera mirada fulminante, a los cinco minutos la segunta y por último la tercera cuando en voz recia le preguntó:

_ ¿Qué pasa con Lucía? Han estado comportándose extraño. -estaba tranquila, ya había pensado mucho en el tema y le convenía pensar bien lo que Anael le dijera-

_ ¿Lucía? Nada, somos amigos. -le dice muy seguro y entonces agrega- no creas todo lo que te dicen, tan solo ignora esos comentarios.

_ ¿Qué a ti también te molestan con eso? -lo miró con desprecio pero seguía con el mismo tono de voz- No soy tonta Anael, te crees que no se las veces que te vas a la casa de ella con la excusa que visitas a tu abuela. Por favor, sé honesto.

_-calló un momento y la miró sorprendido- No se que historia te hiciste pero la verdad es que yo no tengo nada con ella. Si, me molestan, pero te puedo asegurar que la única que me importa eres tu. -intenta tomarle la mano-

_ Estoy cansada de que mientas... -la dice ya con enojo y se levanta de la mesa- Sabes al menos si ambos quieren mentirme, pónganse de acuerdo para que no sea tan obvio. -cortante, se encamina a la calle, el joven va tras de ella-

_¡Espera! -la sostiene del brazo y entonces se le cambia la voz- No te vayas, ¡No te vayas!

_ -intenta zafarse del agarre pero no puede se voltea y mira a los ojos de Anael, un miedo desconocido la invadió y quedó paralizada. El espíritu de Diana se hizo presente en el cuerpo de la joven- ¡Suéltame! ¡Déjame en paz! -rogó con una voz quebrantada-

_ ¿No te das cuenta que ahora sé lo que haces? Ya no podrás ocultarte como antes, yo se bien como hacerte entrar en razón. -entonces la empieza a llevar con él hacía un callejón cercano. Diana no se resistía pero tampoco iba con ganas-

Entonces dobla súbitamente y la encerró contra su cuerpo besándola de una forma tosca, casi brutal. La joven intentó resistirse pero era como si no tuviera más voluntad y solo se dejara llevar por aquellas caricias vacías, sus ojos brillaban de forma extraña.
Él de separó de ella y la miró con arrogancia en su mirada y en la siniestra sonrisa en su rostro había algo que lograba atemorizar a la chica a su lado. Esta al verlo así, largó un corto suspiro, lo tomó de la remera y trató de sacárselo de encima. Corrió lo más rápido que pudo y luego se sentó en un banco de una plaza cercana y empezó a llorar.
Pasada una hora, Mildred despertó completamente desorientada y aún dormida lo único que pudo exclamar fue un nombre.

_ Vladimir... -algo de Diana quedaba en ella- ...te extraño.

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De pronto un joven de ojos ocultos despertó en medio de su escritorio. Se había quedado dormido mientras escribía nuevamente. Tenía una sensación extraña en los ojos, entonces pasó su mano con cuidado, estaban húmedos como si hubiera llorado.

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Mildred se limpió las lágrimas, no recordaba mucho de lo ocurrido, quizás finalmente se había peleado con Anael aunque era incierto. Comenzó a caminar hacía su casa, tenía la remera del colegio algo húmeda pero no le dio importancia.
Sus pasos eran pesados y se sentía algo decaída, en un momento miró al frente y se le nubló la vista. Estuvo a punto de caerse cuando alguien la sostiene y la lleva a un banco cercano. Era una chica morocha, de ojos oscuros y llevaba una sonrisa zen en su rostro.

_ ¿Te sientes mal? -le preguntó amable-

_ No, tan solo me mareé un segundo, gracias. -la mira hacía los ojos, le parecía conocida, tenía un aroma a rosas que logró relajarla-.

_ De nada, ¿Quieres que llame a alguien? No creo que sea buena idea que vuelvas sola a casa. -la dice mirando a la gente pasar, cuando sonríe de repente- ¿Te molesta si te acompaño?

_ -la miró algo extraña, sabía que no debía confiar en desconocidos pero era una chica igual que ella no había riesgo alguno- Está bien, si no tienes nada que hacer...

_ No, para nada. -le ofrece su mano y al tomarla supo que no estaba equivocada- ¿Eres Mildred verdad? -no le gustaban los apellidos-

_ Si, ¿Cómo sabes mi nombre? -le respondió sorprendida mientras se levantaba-

_ Una amiga mía te conoce, se llama Masha. -le sonríe a menos y entonces comienza a caminar- pero no le caes muy bien si no mal recuerdo.

_ No, en realidad creo que es una paranoica. -le dice calma, la veía de reojo, esa chica traía algo entre manos.- No eres de nuestra escuela.

_ No, yo soy de la escuela donde echaron a Masha, es común con su carácter que no dure mucho bajo las reglas establecidas por la sociedad. -ríe un poco con ternura al nombrarla- sabes...ella luce fuerte y muy rara; incluso a veces parece que es paranoica pero la verdad es que tiene miedo. No es mala persona, solo siente cosas que a veces no sabe expresar de la mejor forma.

_ Ya veo, no lo había pensado. -dice pensativa y acota- aún así, yo soy amiga de Ephan su hermano y ella se ha propuesto separarme de él. -cruzaron la calle ya solo faltaban unas pocas casas para llegar a su casa- Yo, nunca le haría daño a él, no se porqué ella me ve como una amenaza.

_ -la joven de ojos oscuros la mira con dulzura y con una voz tranquila le responde- porque todos tratamos de cuidar a quienes amamos. Mildred, quizás deberías ver las cosas desde su punto de vista...desde como te ve Livia. -se dio la media vuelta y comenzó a caminar, algo cayó de su mochila, una cadena-

_ -la chica tardó unos segundos en darse cuenta- ¿Livia? -dijo confundida y se volteó, no había nadie solo un relicario en el piso. Lo tomó y miró alrededor no había nadie, entonces al verlo con más detenimiento vio un nombre grabado en él. Diana-

Al ver esto lo sostuvo fuerte y corrió hasta su casa. Tenía la sensación de que estaba loca, ¿Cómo podía ser posible?¿Quién era esa chica?¿Qué demonios estaba ocurriendo?
Abrió la puerta, estaba vacía seguro que sus padres había salido. Subió a su cuarto y se sentó con las piernas cruzadas en el piso. Tomó la cadena, tenía "su" nombre y parecía tener algo adentro.
Intentó abrirlo, estaba trabado, entonces se saca una invisible del pelo y empieza a jugar con el pequeño relicario. Después de unos cuantos intentos logra abrirlo. Tenía una escritura y un papel blanco, comienza a leer...

" Aún en el pecado nuestras almas son bendecidas con el amor que ambos por profesamos."

Música, la misma música de sus sueño se hacía presente de nuevo, era una melodía dulce y melancólica similar al olor de las rosas y el agua de lluvia cayendo una fusión tan extraña como complicada de entender. Cerró los ojos y se dejó llevar, al abrirlos la música persistía pero el escenario esta distinto, la nieve la rodeaba, pero ya no sentía frío o dolor...
Caminaba entre aquella tierra desolada, no dejaba huella alguna, le llamaba la atención. A lo lejos había un punto oscuro, se hacía más grande, se acercaba.
Ella corre hacía él, su ropa se transformaba en un vestido de luto intentó con todas sus fuerzas alcanzarlo pero era como si algo la detuviera. Cayó en la nieve, él la levantó, esos ojos azules...le daban paz y su respiración desapareció.
Despertó en su cuarto siendo sacudida por su hermana.

_ ¡Mily! ¡Mily! Demonios, sal de mi cama que tengo que acostarme. -le reprochaba la niña con su voz chillona y fuerte-

_ ¡Ya deja de golpearme! -se levanta y la tira al suelo- ¿Qué hora es?

_ Son las once y media de la noche, te quedaste dormida otra vez? -le dice mientras se acuesta ya cambiada con el piyama-

_ Si....¡Si! -abre grande los ojos y exclama- ¡El trabajo de psicología!

Acto seguido sale corriendo hacia la cocina, estaba su madre levantando la mesa y al ver a su hija tan aturdida pasa a preguntar.

_ Mildred ¿Estás bien? ¿olvidaste un trabajo o una prueba esta vez? -dijo acostumbrada a su hija más despistada-

_ Un trabajo. -le responde mientras comienza a sacar todo de la mochila buscando el maldito libro- ¡Aquí estás! -dijo emocionada y comenzó a hacer el reporte-

_ Ahhhh cuando aprenderás a ser más responsable. -suspira su madre y abandona la cocina-

La joven tardó una hora en terminar (a medias) el trabajo, respiró más tranquila y a punto de irse a dormir decidió hacer otra cosa.
Caminó hasta el living y con mucha cautela prendió la computadora en total silencio. Entonces solo por curiosidad buscó sobre interpretación de sueños.
Estuvo dos horas hasta que al costado de una página un aviso le llamó la atención. Abrió el enlace y comenzó a leer, era sobre vidas pasadas y la reencarnación entonces apareció el término KARMA, según lo poco que entendió era como si las acciones de una vida anterior pudieran repercutir en la presente y por lo tanto la persona podía experimentar situaciones similares a las ya vividas.

"Si el alma ha sufrido mucho, el dolor insoportable y cruel. Es posible que la persona del presente tenga sensaciones de miedo o temor frente a ciertas situaciones u objetos involucrados en esa mala experiencia sin tener en claro el porqué. (...)
También se sabe de personas que sueñan con los problemas que tuvieron y que pueden llegar a tener en el presente por el cargo de aquel suceso que persiste en el alma como un gran peso."

Parecía tener coherencia con lo que le estaba ocurriendo a ella, las personas conocidas de la nada, los sueños extraños, incluso Lucía le había dicho que antes se había llamado Diana, o mejor dicho que era ella en otro tiempo. Lo difícil de explicar era que a diferencia de su antecesora, Mildred, tenía un carácter más fuerte y no se imaginaba como una dama comprometida....al menos eso pensaba.
Entonces en medio de sus ideas y comparaciones leyó algo que la dejo pensando un buen rato.

"Si la experiencia es vivida entre dos o en pocas ocasiones más personas, el karma puede llegar a afectar a ambas partes. Incluso hay una teoría que las almas compatibles, de enamorados o personas que fueron muy cercanas en vida son capaces de reencarnarse juntas y reencontrarse en otra vida."

Mildred se quedó frente al monitor con una cara extraña, una mezcla entre duda y angustia. Fuera de todo, recordar una vida pasada sonaba genial pero si era porque algo muy malo sucedió con ella era algo abrumador en realidad. ¿Y si fue asesinada?¿Qué tan malo pudo haber sido para que aún le provocara miedo pensar en ello?
Se levantó y apagó la máquina con cuidado, se sentó en la mesa de la cocina y miró por la ventana, estaba nublado y eran las tres de la mañana, que deprimente. Apoyó su cabeza en la mesa y apoyándose en sus brazos se sintió sola. Nadie sabía lo de Diana, y los únicos que si, la verdad no tenía ganas de hablar con ellos.
Sus ojos miel se tornaron triste, si lo pensaba bien no tenía nadie en quien confiar un secreto así. Escondió su rostro entre su cabello ondulado y se quedó dormida en la cocina.

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Al día siguiente en una calle cualquiera, llena de gente, dos chicos se cruzan. Uno termina en el suelo y el otro confundido.

_ ¡Perdón! -dijo apresurado el rubio tratando de levantar a el joven-

_ No importa, estoy bien. -dijo él con su tranquilidad de siempre- Creo que iba algo distraído.-le siente que lo toma del brazo, él solo se levanta tratando de hacer solo-

_ Si, yo también, lo siento mucho. -dijo con nerviosismo en la voz, encima un ciego se decía por dentro. - Este.... -no andaba con todas las luces prendidas ese día y menos con la discusión de ayer en la cuál no tenía idea de dónde se había ido Mildred-

_ Ya, suéltame. -le dijo con voz neutra y se soltó del agarre- Fue un accidente ya está, tan solo tengamos más cuidado la próxima. -le sonrió a menos y continuó caminando, tenía una mala sensación-.

_ Como quiera.. -llegó a decir, algo extrañado de que lo tratara así pero bueno quizás no tenía humor el ciego...- Qué odioso.. -dijo por la bajo cuando miró su reloj y se dio cuenta que estaba tarde para la escuela. Salió corriendo.-

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En la escuela las cosas estaban tensas, se sentía en el aire y en uno que otra mirada asesina que se podía apreciar con solo ser la primera materia del día. Ni la profesora exclamaba sonido alguno, quizás en el fondo si tenía algo de intuición.
La hora se hizo larga y pesada, todos tenían bastas ganas de salir cuando tocó el primer receso, salieron disparado como perseguidos por el mismo diablo.
En medio de todo aquel escenario de desolación, Masha, se dio cuenta que había algo extraño. Caminó por el patio esperando a descubrirlo de la nada, y así fue.
La idiota -Mildred, cabe aclarar creo- estaba sentada sola bajo un árbol se la veía decaída. Por otro lado su novio andaba con otra chica en el otro extremo de la escuela. Le llamó la atención claro, ella era muy preceptiva con los ambientes así y más aún con ellos.

_ Alejandro se va con Cinthya..no es buena señal. -pensó para sí y se dirigió hacía donde estaba la idiota- Mmm......casi me da algo de pena verla así, a fin de cuentas es un ser humano..-se decía al mirarla tan solitaria, Mash conocía la sensación de no poder hablar con nadie y no era agradable. -

Entonces de forma muy sutil se sentó del otro lado y se hizo la tonta, al menos no se sentiría tan aislada. La castaña solo la miró extrañada, suspiró y se apoyó en el árbol, odiaba el silencio y solo por curiosidad intentó entablar una conversación.

_ Qué feo está el día ¿No lo crees Masha? -la miró apenas y suspiró-

_ Horrible. -le responde a menos, pero está vez sin el odio habitual- Pero puede mejorar, aún no llueve. -le dijo de forma optimista-

_ Me gustaría que lloviera. -le responde, pero más calmada. La mira serena- Creo que es la primera vez que decimos dos palabras sin gritarnos.

_ Si, es que la ausencia del sol me hace bien. -le dijo a menos- No soy tan gruñona como la gente cree, solo protejo lo mio. -su voz era de alguien decidida, quizás Nubia tenía razón y no debería culpar a Mildred por algo que ni siquiera recuerda o sabe. -

_ Lamento haberte llamado paranoica entonces. -la joven lo dijo de la nada- Pero lo de gruñona no lo niegues. -su voz sonaba más animada-

_ Casi a mano entonces. - clavó sus ojos celestes en ella- sabes creo que fuera de todo nunca te di una explicación. -estaba algo pensativa ahora, Mildred le parecía alguien fuerte pero al verla así de tranquila le daba otra sensación-.

_ No tienes porqué, creo saberla al ver a tu hermano. -la mira fijo también pero sin emoción alguna de molestia- Tu al menos tienes a alguien a quien proteger, mi hermana en cambio no me quiere cerca. -río por lo bajo, la reina del hielo parecía ser algo amable, debía aprovechar- Pero recuerda que Ephan también debe ir por su cuenta de vez en cuando.

_ -se quedó callada unos segundos, era cierto.- Si, no lo puedo proteger siempre o se volverá loco. Es que...últimamente ha...-¿Qué demonios hacía hablando de eso con una casi desconocida? pensó y luego se relajó- olvídalo, creo que no es tan malo hablar sin gritar no lo crees? -intenta desviar el tema-

_ Si, tenía razón con que solo necesitas saber hablar sin gruñir. -le sonríe pero aún no baja la guardia-

_ Jajajaj es verdad..¿Quién te dijo eso? -le preguntó ahora mirando el cielo.-

_ Una chica rara que no me dijo su nombre, pero tenía ojos negros. -lo dijo a menos y acotó- era amiga tuya seguro.

_ Mmm, creo saber quien. -sonrió cerrando los ojos mientras una gota de lluvia chocó con su frente- vamos adentro, está empezando a llover. -se levanta y comienza a caminar pero nota que la chica se quedó sentada, la mira con duda-

_ Ve, yo me quiero quedar... -le dijo y estiró la mano para sentir el agua caer-

La rubia la saludó y entró, estaba equivocada, no era ella quien debía preocuparle. Mientras bajo la lluvia, la castaña cerró los ojos suspirando un deseo en forma de súplica, no quería estar sola.

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Ephan caminaba por la costanera de regreso a su casa, estaba lloviendo pero poco le importaba, le gustaba la lluvia. Lo único era que le era más difícil seguir el camino por el agua en el piso pero él se las ingeniaba.
Escuchó a alguien correr detrás de él, se hizo a un lado, no vaya a ser que lo tiraran al suelo como a la mañana. Pero entonces sintió que esa persona se acercaba a él. Lo abrazó con emoción, por el roce supo que era una mujer, supuso que su hermana.

_ ¿Masha? -dijo algo aturdido-

_ Soy Mildred. -le dijo alejándose un poco, no sabía porque lo había acosado de esa forma- ¿Puedo acompañarte a casa? -le preguntó fingiendo estar contenta-

_ Claro, me encantaría. -le respondió algo apenado, rayos, tenía que dejar de ser tan tímido.- Hoy hay mucha agua y me sería de ayuda. -admitió-

_ Vamos entonces. -lo tomó del brazo como siempre y comenzó a caminar-

Algo inesperado, pensó el joven cuando volvió al mundo, ella no era directa y menos tan callada. Pasaron varios minutos, y cuadras, ni una palabra. Al rubio le sorprendió y entonces intentó ver si lograba hacerla hablar...

_ Estas muda hoy, tienes miedo de que mi hermana te escuché? -le dijo a modo de broma pero luego le pareció una tontería y tuvo ganas de darse con el bastón por la cabeza. No era hábil empezando conversaciones, estaba claro.- ¿Fue tonto cierto?


_ Jajajajja un poco. -le dijo riendo- no le tengo miedo a Masha, hoy logramos hablar sin matarnos, debe ser bipolar o algo. Sin ofender.. -acotó después para no parecer un insulto-

_ Qué bien me alegra, es cuestión de esperar a que le pase la locura. -entonces sin querer recuerda como las había separado y se pone colorado- después de la pelea pensé que intentaría algo en la escuela...este...yo lamento haberte...emm....-su tono bajaba y terminó bajando la cabeza de vergüenza-

_ -Mildred tarda un tiempo en captar y ella también se pone roja, por suerte no puede verme pensó- Fue un accidente, no hay rencor. -se resbala de distraída y suelta a Ephan para no hacerlo caer también- ayy... -exclama por lo bajo-

_ -se agacha mientras la busca con las manos, pero siendo cuidadoso, y le pregunta- ¿Mildred estás bien? -le extiende las manos dejando su bastón en el piso- Ven déjame ayudarte.

_ Si...-le toma las manos y ambos se levantan. Es cálido, pensó la chica, no lo soltaba. -

_ -Está helada, dijo para sí al sentirla. Entonces frotó un poco sus manos con las suyas. Y luego muy tranquilo le preguntó- ¿Tienes frío verdad?

_ Estoy bien... -le dijo por lo bajo, que dulce eran sus caricias, ella sonrió.- este ... ya puedes soltarme, gracias. -avergonzada-

_ Si si -la soltó y buscó su bastón- Ven esta vez yo guío el camino. -le sonrió y la tomó del brazo-

Mildred lo siguió y pasado un rato llegaron a su casa, ella estaba a punto de irse pero él le ofreció si no quería quedarse un rato, total sus padres estaban trabajando. La joven aceptó, simplemente le tenía confianza.
Tomaron un té juntos, para entrar en calor, y luego se quedaron en el techo de la entrada sentados en un banco blanco. Hablaban de cualquier cosa, disfrutaban de esa companía, tenían gustos similares y eso ayudaba.
En un momento él le preguntó:

_ ¿No te parece que para ser nuevos amigos parece como si ya...no se....nos conociéramos? -que sonso pensó-

_ -ella lo piensa un instante- Si tienes razón, en realidad desde que te vi por primera vez en el puente me pareciste familiar, un deja vú. -le dijo inocente-

_ Un día de lluvia como este..-dijo por lo bajo- me alegra haberte conocido. -su tono era sincero y sonrió-

_-en realidad era cierto, pese a que le habló días más tarde de verlo por primera vez, en ambas ocasiones estaba lloviendo. Pero no diría nada solo se acercó un poco a él y le respondió- A mi también, desde entonces me gusta más la lluvia. -cerró los ojos para escuchar el agua caer y sentirlo a su lado-

El joven fue suave, se quitó los lente y entonces se volteó a Mildred y le dijo:

_ Mildred, mírame. -no supo cómo pero ella no se dio cuenta hasta que se volteó. Quedó fascinada, sus ojos eran...azules. - Como la otra vez no pudiste verlos, no quisiera que te quedaras con la duda. -anhelaba poder verla, él suspiró-

_ ...-abrió la boca pero aún no salía del asombro. Colocó sus manos en el rostro de él. - Tienes unos lindos ojos Ephan. -llegó a decir cuando notó que él estaba colorado por el toque, lo soltó con delicadeza y rió por lo bajo- Lamento si te hago sentir incómodo. -dijo a menos-

_ No, no es eso...-quiso aclarar- es que no suelo quitarme las gafas y es extraño que me digas eso porque bueno..soy muy tímido. -le admite y ríe nervioso-

_ Me parece tierno. -intenta animarlo- Sabes quisiera que el chico que me gusta fuera así. -recuerda a Anael y se entristece-

_ -él no se coloca las gafas y aún "mirándola" le dice- ¿Tienes novio? No me sorprende...-sonríe pero en realidad hubiera preferido no saberlo-

_ Si ...bueno en realidad creo que nos peleamos o lo peleé no estoy segura..-intenta sonar bien pero no pudo- ¿Por qué no te sorprende?

_Porque me pareces una chica muy buena, por eso. -desliza su mano al brazo de ella y la acaricia apenas- No te pongas mal, seguro fue una tontería, todo se arreglará. -la consolaba de forma ingenua, pero si ella no quería hablar de ello no la obligaría-

_ Gracias. -le tomó la mano y se quedó así un rato, parecían dos niños pequeños. -

Tiempo después cuando la lluvia cesó cada uno tomó su camino y se separaron pero Mildred se sentía diferente como si no le importara lo ocurrido. Ephan la hacía sentir mejor aún sin saber lo que le pasaba, él lograba que no se sintiera sola.
Algo en su interior crecía, de verdad tenía un amigo después de todo.


miércoles, 1 de diciembre de 2010

Llovizna repentina

Una sombra, una vela, una la chica comienza a hablar...

De entre las tinieblas del olvido, nos negamos a separar esta triste historia. La marca aún está presente, todos estamos en manos del Destino...roguemos porque el final sea diferente. Papeles cambiados, papeles asimilados, ¿Quién hace el bien? ¿Es esto una venganza?
Los hombres ocultan, las mujeres ocultan....¿Ser honesta o protegerlos de la verdad?

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Midred estaba en la dirección, había golpeado a otra chica, pero lucía algo confundida en lugar de enojada. Después de recibir el típico discurso sobre violencia y tolerancia que nadie seguía en su vida salió de la oficina y se fue a su casa...
Caminaba algo deprimida, como si de verdad estuviera arrepentida, nadie en la calle parecía ver que estaba cruzando con la luz en verde y varios autos aproximándose. Entonces la joven sintió a alguien tomarla de la remera y subirla al cordón. Se volteó y vi que era quien menos se esperaba.

_ ¿Masha? -dice algo aturdida y volviendo al mundo de los vivos-.

_ ¿Qué? -le responde como siempre de sobra- No es agradable que te lleve un auto por delante, créeme lo sé. -le hace un gesto con su brazo vendado-

_ Gracias. -le dice en tono bajo- iba distraída...aunque viendo eso creo que pondré atención de ahora en adelante. -voltea la mirada hacía otro-

_ Me debes un favor entonces. -le dice seria la rubia-

_ ¿Qué? -le dice mientras la mira de reojo-

_ No te acerques a mi hermano. -la mira fría- y no es una broma.

_ ¿Por qué?¿Tan celosa eres? -le dice enojada- Me agrada tu hermano, además creo que está grande para que tu decidas con quien anda o no.

_ No es eso, eres tu la que no me agrada. -esto fue casi con odio en el habla- No te acerques, o te irá muy mal. Las personas como tu solo logran herirlo. -le dice a menos-

_ ¿Estás amenazándome? Chica deberías ver a psicólogo estás muy paranoica, ni siquiera me conoces. -le dice sarcástica y ofendida- Sabes que no me importa... -cruza por la calle-

_ ¡Es en serio Mildred! -le grita esta vez furiosa ante su insulto- ¡Y no soy paranoica!

La joven se le escapa y Masha decide no perseguirla, solo se encamina algo molesta a su casa, luego vería que haría con eso.

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Voz temblorosa

Nadie conoce a la persona de al lado, son una amenaza el uno para el otro. Pero hay algo peor, personas que se dividen y son débiles ante la tentación. ¿Volverán a cometer los mismos errores?

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Lucía estaba en su cama recostada, estaba confundida, por alguna razón se sentía mal. Revisó su celular, ni una mensaje de Mildred...pero si muchos de Anael. No tenía un buen presentimiento sobre aquello, en las últimas semanas lo poco que recordaba era algo perturbador para alguien como ella. Sueños o al menos eso creía de cosas que jamás haría.
Se acostó y cerró los ojos un momento. El rostro de Anael estaba allí, mirándola de una forma extraña y luego todo se oscurecía. Tuvo miedo, ¿Qué hacía él en sus pensamientos?
Sintió que alguien golpeaba la puerta.

_ Lucy cariño, una amiga vino a verte. -dijo su padre con el tono aburrido común de siempre-

_ Y hacela pasar papá. -le dice como regañándolo y se levanta a abrir la puerta- Hola Mily. -dijo con algo de nerviosismo en la voz, porque tenía que ser justo ella-

_ Lucía tengo que hablar contigo, ¿Por qué no fuiste a la escuela hoy? -su voz era apagada y la mirada con la mirada enfocada en sus ojos-

_ Este...me quedé dormida. -se excusó y la invitó a pasar- ¿De qué quieres hablar?

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¿Será algo voluntario el hacerse daño entre ellos?¿O solo están presos de sus penas pasadas?

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_ Es que hoy, Melisa me dijo algo acerca de tí. -le dice y luego de forma más altiva agrega- la golpee por eso, aunque... -se sienta en la cama- no se porque dudo de lo que contó.

_ ¿Qué dijo? -preguntó seria la pelirroja-

_ ... -hizo silencio un par de minutos- Me dijo que, te vio con Anael en un callejón. -la mira directo- ¿Es cierto? -Mildred estaba confundida, era cierto últimamente ambos habían estado ocupados y coincidan sus ausencias-

_ Claro que no. -dijo indignada- yo jamás haría algo así, me sorprende que dudes de mí. -dijo pensando, ella no recordaba ni siquiera haberlo visto en semanas, aunque en su cabeza parecía otra cosa, no le diría a Mily sobre eso. -

_ Lo sabía, no debí contarte, no te enojes. -dice algo desanimada- Es que él ha estado algo raro, como fuera otroa a veces, me preocupa pero no se como hablarle. -miró bajo-

_ Tranquila, estoy segura que no es nada. -le dijo mientras la abrazaba suave- tan solo déjalo, quizás tiene algún problema y no quiere meterte. -¿Por qué le decía eso?tendría que decirle que hablara con él pero no pudo- Estoy segura que ya se le pasará ¿Estás mal por eso?

_ Si..es que yo lo quiero pero hay días en que no estoy tan segura. -a pesar del abrazo se sentía tan fría como siempre, Lucía no lograba animarla- sabes, mejor será que me vaya a a casa, es tarde y gracias al castigo seguro mi padre está esperando con otro discurso ético.

_ Bueno, pero recuerda que puedes venir cuando quieras. -le dice a la mira con tristeza, no le gustaba ver a Mily así- Ven te acompaño. -le dijo y se levantó-

Llegaron a la entrada y se saludaron pero lo que pasó después no tuvo explicación. Anael pasó por allí y las saludó. ¿Qué hacía él ahí si vivía en el otro extremo del vecindario.

_ Anael ¿Qué haces por aquí? -preguntó Mildred más atenta-

_ Nada...solo... -pensó rápido, no tenía excusa preparada- solo que tengo que comprar unas cosas y como no conseguí me dijeron que pasara por aquí a ver si había algún almacén abierto. -su voz estaba nerviosa, de verdad no se le ocurrió nada mejor-

_ Ya veo. -se volteó y comenzó a caminar, miró a Lucía de reojo- Adiós.

_ ¡Espera Mily! ¿Qué pasó? -le dice su novio tratando de alcanzarla-

_ ¡Nada! ¡Déjame sola! -se quita del camino y cruza a la calle del frente- No quiero hablar ahora. -estaba enojada y sabía que no resultaría nada bueno-

El joven y la pelirroja la vieron alejarse, ninguno dijo nada.

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La respuesta está frente a los ojos, pero estos no quieren ver.

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Mildred caminaba enojada y a la vez trantando de no inventar cosas por simples apariencias pero se era difícil después de aquello. Solo quería llegar a su casa y encerrarse en su cuarto a pensar. Entonces pasó por la entrada de la pasarela y vio a Ephan del otro lado, tuvo ganas de acercarse pero temía molestarlo. Tanto tardó en decidirse que cuando menos se dio cuenta lo tenía al lado.

_ Disculpe pero está en medio del paso. -le dijo él al tantearla con su bastón y no poder avanzar-

_ Los siento. -le dijo con un tono triste mientras se corría- Hola Ephan. -intentó sonar más animada-

_ Mildred, hola no me había dado cuenta. -dijo sonriendo apenas- ¿Estás bien? Se te escucha algo decaída. -tenía experiencia conociendo los tonos de las personas-

_ Si, solo son unas cosas insignificantes...no importa. -le dice y le sonríe, que dulce le parecía-

_ -él oculta su expresión de preocupación y le asiente con la cabeza- bueno, espero que no sea nada...este...¿Quieres ir a tomar algo?

_ -algo sorprendida por eso- Claro, no tengo ganas de ir a casa temprano. -sonríe y acota- Ven conozco un lugar. -lo toma del brazo- perdón...¿Puedo?

_ Si, está bien, será mejor porque esta parte no la conozco mucho. -le dice levemente avergonzado por eso y al recordar lo anterior- Mildred yo quería preguntarte algo.

_ ¿Qué cosa? -le dice mientras miraba el camino para no hacerlo caer-

_ Este....-no, estoy loco para preguntarle algo así. Mejor le digo otra cosa. Hubo un silencio corto- ¿Quieres ser mi amiga? -sonaba nervioso, no se le ocurrió otra cosa pero eso tampoco estaba mal-

_ Si, me encantaría. Me gusta hablar contigo, eres alguien tranquilo. -le dice de forma casi tierna- solo que a tu hermana no parezco agradarle. -recuerda la advertencia de Masha pero no pensaba hacer caso-

_ Ella es así con todas, en realidad tiene miedo por mi pero ya estoy grande y debo ser yo quien la cuide. Verás no tengo muchos amigos porque es complicado... -va contando cuando de repente se le escapa una sonrisa-

_ ¿Por qué sonríes? -le pregunta mirándolo antes de cruzar la calle-

_ Que me olvide de darte las gracias. -dice tímido-

_ ¿Las gracias?¿ Por qué? -dice graciosa, pero sin tomarlo a broma-

_ Eres la primera que me deja ayudarla. -le contesto con voz suave- en un día como este, yo te di mi campera, nunca te dije gracias.

_ Yo tendría que darte las gracias. -le dijo muy natural- eres más gentil que muchos que conozco además no pude decir que no. jajjaja -rió apenas, aunque le sorprendió que se acordara de eso.-

Caminaron unas tres cuadras hasta un kiosko cercano, pidieron una Coca cada uno y se sentaron en las sillas se afuera. Pasa un camión, entonces Ephan dice:

_ Qué extraño pensé que seguíamos en tráfico ligero. -no le gustaban los camiones-

_ ¿Cómo supiste que era un camión? -lo miró sorprendida-

_ Vibran más que los autos. -le responde y luego se da cuenta- es que al no ver, me manejo de esa forma, sintiendo y escuchando. -se da un sorbo a su bebida- ¿Impresionada? -le dice volteando su rostro hacía ella-

_ La verdad si. -dijo y ya más suelta le preguntó- ¿Nunca has visto o tuviste un accidente? Digo, no puedo evitar preguntarme como "ven" el mundo los ciegos.

_ Yo prefiero el termino no vidente, ciegos hay muchos y tienen mejor vista que yo te lo aseguro. -le dijo tranquilo- Y no y si. Cuando era pequeño apenas distinguía cosas pero mi retira se deterioró hasta el punto de no ver nada. -pasó su mano al frente de su cara- nop, nada.

_ Ahh...-suspiró, quizás lo había incomodado. - lo siento, es que me a veces no pienso lo que digo. -su voz era penosa-

_ No tienes porque, está bien para mí. -le dijo sonriendole con la esperanza que lo viera como un señal de agrado. - la verdad, por lo único que me gustaría ver es para saber como son las personas con las que hablo, aunque después de un tiempo te das cuenta que eso no importa...

_ Tienes razón, pero entonces si no ves nada... -lo mira de reojo- ¿Por qué siempre usas lentes de sol? Nunca entendí eso...- se refería a la mayoría pero en él era como que era lo que más le atraía. ¿Atraía? Mejor desviaba la mirada. -

_ Porque a la gente le impresiona ver que algo esté y no sirva. Digo, aunque también los uso porque a veces me salen gestos y es más fácil que no se malentienda así. -entonces aún con la cabeza en dirección a ella con una mano tomó el marco de sus lentes. Le pareció extraña la pregunta- ¿Tienes curiosidad de saber cómo son mis ojos? -

_ - Mildred se volteó y al escucharlo decir eso se sonrojó por completo- Emm...yo... -titubeaba, él no lo sabía pero estaba muy cerca y eso la puso nerviosa-

_ -sentía la respiración ella, ¿Qué tan cerca estaban? No lo sabía pero en lugar de alejarse se quedó allí, como si la estuviera viendo. No sabía porque pero le agradaba estar así, como si quisiera estar al lado de ella. Entonces sintió un aroma familiar, en la brisa, algo que parecía sumergirlo...-

La joven lo miraba como a un misterio, quería decirle "si, quiero ver tus ojos. " Pero por alguna extraña razón no pudo mencionar palabra alguna. Se sentía rara, calmada pero en su interior estaba ansiosa. Entonces se acercó un poco más y con la punta de sus dedos rozó la mano que él tenía sobre sus gafas. Estaba a punto de quitárselas cuando un sonido detrás de ella la despierta...

_ Disculpa. -alguien le toca el hombro a ella- pero me parece que estás acosando al pobre de Ephan.

_ Ehh? -llegó a decir pero al ver a quien tenía detrás se le heló la sangre- Masha...-en su rostro una expresión torcida y algo nerviosa-

_ ¿Qué haces aquí? -preguntó Ephan reincorporándose de esos lapsus que le ocurrían con la extraña Mildred-

_ Eso debería preguntarte a ti, ven vamos. -lo toma del brazo y comienza a llevarlo-

_ ¡Espera! -dijo muy serio él y se salió del agarre- tu no eres nadie para decirme que puedo o no hacer... -jamás hablaba así pero últimamente esos celos lo tenían algo alterado-

_ No me importa, igual ya es tarde y además por si no lo sabes ella tiene novio y no creo que sea bueno que ande así con cualquier chico por la calle. -mira a la joven con desprecio, no podía creer que hiciera eso a plena luz del día-.

_ Solo somos amigos. -se excusó por lo bajo Mildred mientras le devolvía la mirada con odio- Creo que estas exagerando...

_ Ya me cansaste. -Masha se le pone en frente y la aleja de un empujón- ¿Qué no entiendes? ¡Te quiero lejos de mí y todos lo que quiero! -esto fue con real furia, era como que con solo verdad le saliera la bronca olvidada-

_ ¡Pero si yo no te hice nada idiota! -ahora eran dos las alteradas, le devolvió el empujón-

Empezaron a forcejearse entre sí y mientras el pobre no sabía que hacer, estaba confundido entre las voces y lo que escuchaba de la pelea, encima parecía que nadie se metía. En un último momento se puso en donde pensó era el medio y las separó. Sus manos estaban en los pechos de ambas, claro él no lo veía.
Por un momento, ninguna dijo nada al ver la escena. Ephan sintió que se habían quedado quietas, entonces solo por reflejo hizo un pequeño movimiento con sus manos y al darse cuenta las soltó completamente rojo de vergüenza.

_ ¡Los siento! -dijo veloz, entonces tomó su bastón del piso y salió corriendo. Era muy tímido, seguramente lo creerían un toqueteo, eso se decía de la pena.-

Masha salió detrás de él, uno porque temía que se tropezara y otra porque no iba en la dirección correcta. Mildred se quedó algo confundida y paralizada al mismo tiempo. Se llevó la mano al pecho y se sintió cálida de una forma agradable, entonces en medio de aquella reflexión una gota de lluvia calló sobre su mano. Sería mejor que se fuera de allí.

Mientras, la rubia perseguía a su hermano mientras lo llamaba con desesperación ante su corrida. La lluvia caía entre ellos, temió perderlo de vista entonces hizo un pequeño truco. Hizo como que se había caido y dejó de llamarlo.
Ephan de dio cuenta unos metros más adelante ¡¿Masha?!
Se volvió en sus pasos y comenzó a buscarla, llamarla, ¿Qué fue ese ruido? No podía permitir que le pasara algo, aún estaba vendada y con la lluvia. Se estaba preocupando, entonces llega a mitad cuadra cuando siente a alguien tomarlo de la remera.

_ ¿Estas loco? -le dice furiosa- Podrías haberte lastimado, o cruzar la calle y que viniera un auto o que te llevaras algo por delante. -le regañaba mientras el agua corría en su remera-

_ Uff, menos mal que estas bien. -suspiró aliviado y luego la tomó del brazo- será mejor resguardarnos de la lluvia, ven, y deja de retarme que debería ser yo quien lo haga.

Ella no le respondió y solo lo condujo hasta un banco de una casa abandonada, al menos allí no se mojaría. Sintió como él la atraía a su pecho. Mash solo se recostó en el hombro de él, y finalmente volvió a su estado de tranquilidad. Ephan la abrazó con dulzura, entonces muy sereno pero serio le pregunto:

_ ¿Qué te hizo Mildred para que actúes así? -hace un pequeña pausa y agrega- y dime la verdad, yo sabré si mientes.

_ Es complicado. -le dijo con voz lúgubre- es que tengo miedo de que te lastime...ella no es buena, nunca lo fue. -puso su brazo vendado sobre las piernas de él- Ephan ¿Te han pasados cosas raras últimamente? -le preguntó sin recelo, quizás era hora de que supiera la verdad, por más que fuera dolorosa, ¿Sería lo mejor?-

_ Si, muchas desde que entrarte a esa escuela nueva. -le confesó y luego prosiguió- en mis sueño puedo ver cosas, personas que ni siquiera conozco, en especial con Mildred, con ella me siento bien pero de una forma familiar no se explicarlo. -sonríe a penas- Debes pensar que perdí la cabeza no es cierto?

_ No, para nada. -su voz era seria pero a la vez estaba preocupada- me lo esperaba, a mi también me pasa pero con otra persona...-sonríe de forma dulce- Ephan, tengo que contarte algo.

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La luz puede cegar, no todo lo brillante es bueno ni lo oscuro malo, ver el gris es la clave.
Serán capaces las tejedoras del destino de volver a realizar las mismas puntadas... sus deseos son intensos, yo misma los siento dentro de mí. Ya han caído, Alejandro y Cynthia, sus almas pasadas sordas a la voluntad de los presentes Anael y Lucía.
Diana lucha por alertar a Mildred, quien se niega a ver. Vladimir sigue atrapado en la amnesia de su viaje, las nieblas se despejan, el último eslabón está a punto de despertar....Ephan ¿Serás quién cambie?¿O volverás a ser la víctima de esta obra cínica y gélida de tu alma pasada?

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_ Ephan...tu eras mi... -Masha se acerca a su oído para susurrar pero al abrir su boca no sale sonido alguno, entonces toma a su hermano por el mentón y dulcemente lo besa en la mejilla- ...tu eras mi Vladimir.

Al escuchar su nombre, fue como si un relámpago lo fulminara de pies a cabeza. Sentía como si su pecho de abriera de ha capaz como si hubiera algo allí, una parte que no conocía pero siempre estuvo ahí. Mash lo sostuvo mientras su alma se fusionaba con la anterior, ya no había vuelta atrás.
Vladimir se hizo presente frente a ella, la miró con tristeza y con una voz profunda le murmuró:

_ Lo lamento Livia. -desapareció sobre el cuerpo de Ephan-

Este estuvo como dormido un buen rato. Miles de imágenes, sentimientos y experiencias pasaron por su mente, varias similares a sus sueño y el rostro de la mujer tomó nombre...en medio de todo llegó a sentir su nombre en su alma...Diana...

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_ ¿Habré hecho lo correcto?

Una voz en el interior de la oscura habitación se escucha algo decaída. La mujer frente a la vela le sonríe y responde:

_ Aún no lo sabemos, pero aún si estuviera mal...yo estaré contigo par ayudarte. -se sonrojó mientras la otra figura se acercaba hacia la vela, sus finos labios le sonreían-

_ Eres muy dulce Kesha. -la rubia se fue acercando cada vez a su rostro y se pronto al rozarse ambos labios la vela se apagó de un suave suspiro-.



domingo, 7 de noviembre de 2010

Los Encuentros

El joven de ojos ocultos llegó al hospital, preguntó a alguien donde quedaba la entrada y una vez adentro una enfermera lo detuvo y pregunto qué hacía allí.

_ Soy Stephan Espinosa, mi hermana Masha me llamó, me dijeron que había tenido un accidente y vine lo más pronto que pude. -dijo con algo de ansiedad- Tengo que hablar con ella.

_ La chica gótica, si sé de quien habla, permítame guiarlo. -le dijo la mujer y lo tomó del brazo mientras recorrían el lugar-

Ephan estaba muy asustado, lo que manifestaba en una torpeza digna de alguien que somatiza ese tipo de emociones. En cuanto lo dejó al lado de la cama él comenzó a buscar a su hermana.
La tomó primero de la mano y luego tanteó por su rostro, sí era ella, con algunos rasguñones y golpes pero jamás se confundiría.

_ ¿Mash? - le susurró mientras acariciaba su mejilla-

_ ¿Ephan? -dijo a penas abriendo los ojos, lo miró algo confundida al principio pero luego lo reconoció y solo le respondió con dulzura- ¿Dónde estoy?

_ Estás en el hospital, tuviste un accidente. -le responde tranquilo por fuera pero con temor adentro, sus padres los matarían cuando se enteraran- ¿Qué sucedió?

_ Este yo estaba....estaba caminando.. -intenta recordar pero aún estaba algo dormida- y vi un auto acercarse...-se miró, estaba con suero y tenía un vendaje en uno de sus brazos- me hice mierda..-dijo sin recelo- lo único que lamento es haberte preocupado. -sus palabras eran serias y de real arrepentimiento-

_ Al menos no pasó nada grave. -le dijo serio- Al llegar a casa tenemos que hablar, ahora solo descansa, yo hablaré con el doctor para ver si te dejan salir. -se levanta de la camilla y se dirige a la puerta donde se apoya y suspira-

Masha no dijo nada, estaba enojado lo conocía mejor que nadie y siempre hacía lo mismo, evitaba demostrarlo y solo lo escondía. Seguramente le quería pregunta dónde estaba, con quién, por qué y qué hacía pero no era capaz de desconfiar de su hermana.
Un médico lo miró y se le acerco.

_ Disculpe ¿Se siente bien? -lo tomó por el hombro-

_- el levantó la cabeza por reflejo y contestó- si, si no es nada.. ¿Sabe quién es el doctor de la paciente de esta habitación, soy el hermano. -dijo para despejar su mente-

_ Si, ya se lo llamo, usted descanse. -le respondió-

_ Claro, gracias. -dijo y tomó su bastón para encontrar la silla. Una vez de nuevo al lado de su hermana y pensando en que esta estaba dormida le dijo- Masha, a veces me pregunto si sabes cuánto te necesito.

Su hermana no hizo exclamación alguna, solo se quedó con un gran remordimiento. De verdad, qué tonta había sido, debió haber prestado más atención. Ephan siempre la cubría y ahora ella lo preocupaba por un accidente que pudo prevenir, se sentía mal y sobre todo miserable, lo que hacía era prácticamente engañar a un ciego.
Sutilmente le tomó la mano.
En ese momento un doctor joven entra al cuarto y le hace un gesto a Ephan para que salieran a hablar. A los segundos notó que no respondía entonces Mash de forma disimulada le señaló el bastón.

_ Disculpe, ¿Usted es su hermano verdad? -le dijo y entró al cuarto- le importaría acompañarme un momento-

_ Claro. -el joven se levantó y se dirigió afuera-

_ No tiene lesiones graves, solo un pequeño raspón en la frente y una herida en el brazo pero estará bien. -se tornó más serio- lo que me preocupa es el lugar donde la encontraron, no es un barrio para que un joven ande sola. ¿Sabe qué hacía por allí?

_ -tardó unos segundos para responder e inventó lo primero que creyó coherente- fue a estudiar a lo de una amiga de allí y se quedó hasta tarde, le dije que no regresara pero no hizo caso. -la dijo con tal ligereza que ni el más desconfiado dudaría-

_ Entonces, eso es todo, solo me sorprendió. -revisó unos papeles que llevaba consigo- esta tar de se podrá ir, quédese tranquilo.

_ Si, gracias. -le respondió y luego volvió al cuarto-

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Mildred estaba en el parque, más bien en la costanera, sentada en un banco mirando las hojas caer...

_ Mily, ¿Qué pasa? -le pregunta Anael, sentía que estaba algo rara-

_ Nada..solo estaba pensando. -le responde mientras la mira sin ver-

_ No, no mientas, algo te para sino no me estarías mirando como un zombie. -le responde serio mientras la trae un poco más cerca de él-

_ Es que tengo la cabeza en cualquier lado, he tenido sueños de nuevo, pensé que se irían pero no....-lo mira casi con tristeza- Solo espero que no sean reales...

_ ¿Por qué?¿Con qué sueñas? -le pregunta preocupado-

_ Contigo, pero tú no estas conmigo. -entonces lo abraza- son más pesadillas...no quiero hablar de eso.

_ Está bien. -la abraza y la besa sobre la frente- yo solo te quiero a ti, recuérdalo.

Mildred cerró los ojos y se dedicó a sentir el calor de Anael, así se calmaba pero últimamente la sensación vacía y fría de sus sueños crecía cada vez más. Las dudas comenzaban a invadir su mente.

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Al día siguiente en la escuela, Mildred se encontraba como era de costumbre castigada por charlar en clase entonces se le acerca la maestra y le da unas hojas.

_ Ya que le gusta tanto hacer sociales, srta. Argüello, será la encargada de llevarle la clase a la alumna nueva. -le dijo así por no recordar el nombre-

_ Pero profe yo no llevo bien con Masha..-le reprocha-

_ No importa, como buena compañera y además por obligación debe llevarle la tarea. -le reclama la mujer de mal caracter- sea considerada, ya le paso la dirección. -le deja los papeles en el banco mientras busca en una vieja libreta. Entonces anota en un pequeño trozo de papel y se lo da a la chica de cabello castaño- Tenga, ahora espero que sea responsable. -la mira de reojo y le hace una seña para que se fuera-.

_ Si, profesora. -le responde de mala gana y camina hacía afuera-

_ ¿Qué son esas hojas? -le pregunta Lucía que siempre la esperaba porque no quería volverse sola a su casa-

_ Es para Masha, la nueva, como ha faltado toda la semana debo darle la tarea como castigo. -le dice mientras comienza a caminar- ¿Queres acompañarme? Es que no tengo mucha simpatía con ella...

_ ¡Claro! -le responde entusiasta- igual no tenía gana de estar en casa. Vamos.

La toma de la mano y la sacude como las niñas chicas, era normal en alguien como Lucía andaba de buen humor.
Cruzaron la pasarela, donde a Mildred le sorprendió no ver a Stephan que casi siempre a esa hora pasaba pero no le llamó la atención. La pelirroja solo iba mirando con atención las calles para no perderse. Tiempo después llegaron, una casa de rejas blancas y pintada de celeste. Tocaron el timbre y esperaron. Cuando abrieron ambas se quedaron sorprendidas...

_¿Si? ¿Hay alguien? -preguntó un joven rubio-

_ ¿Stephan? -dijo Mildred apenas y luego preguntó- ¿Qué haces en la casa de Masha?

_ ¿Mildred? -esa voz le era inconfundible- Yo soy el hermano de Masha, ¿Tu la conoces?

_ Si, voy a la escuela con ella. -le responde y lo mira con atención, que rara coincidencia- Estoy con Lucía, le trajimos la tarea, como no ha ido a clase...

_ -el semblante del joven se torna culposo- Claro, pasen, eemm...mejor síganme. -ríe por lo bajo, era pésimo describiendo a donde ir- pueden decirme Ephan, Stephan es muy formal....-les dice mientras sube por la escalera-

_ Está bien.. -le dice la joven de ojos café, mientras la pelirroja permanecía callada sin razón- ¿Está enferma Masha?

_ Este... no, tuvo un pequeño accidente, nada grave. -dice con voz pagada, aún se sentía culpable por ello-

Hubo un silencio después de eso, nadie quiso comentar. Llegaron a la habitación, entonces Ephan acostumbrado a nunca tocar entró.

_ Mash, acá unas compañeras de la escuela te han traído la tarea. -le dijo amable y entonces casi se cae del grito que pegó su hermana-

_¿Qué hace ella aquí? -dijo señalando a Mildred y con furia en la voz- ¡Sal de aquí maldita imbécil! -intentó levantarse de la cama pero un fuerte tirón del brazo la hizo estremecerse y tuvo que recostarse-

_ Masha ¿Qué te pasa? -preguntó su hermano mientras se acercaba a la cama-

_ Es que ella.... -Mash guardó silencio y recapacitó- tan solo dile a Mildred que se vaya, no quiero verla.

_ -Ephan se sorprendió, su hermana no era así- discúlpenla, no debe estar de humor. -dijo como para no pasar vergüenza- Se más amable. -le dijo casi con enojo-

_ - Mash se calló un momento, que idiota al mostrarle el desprecio hacia Mildred así, había quedado como una inmadura- Bien...

_ Este....la profesora le dijo a Mildred que te trajera las hojas para que no te atrases, este....y como nadie se ofreció bueno, aquí estamos. -dijo Lucía algo nerviosa por aquella escena-

La castaña solo la miró con desdén y con lástima por Ephan que tuvo que saber de su odio entre ellas de esa forma. Entonces dejó la carpeta en el escritorio más cercano, y dijo:

_ Ahi tienes, de nada. -de mala forma y salió de la habitación-

Lucía hizo una reverencia, saludó y también salió detrás de su amiga. Entonces el joven al escuchar todo el movimiento fue tras ellas para disculparse y tratar de que no se ofendieran. Si Masha no tenía amigos, ya sabía que era por su carácter pero quiera o no debía tener aunque sea una compañera ya la había expulsado de una escuela, ahora había prometido que trataría de encajar pero al parecer seguía siendo la misma testaruda de siempre.
Fue en esa persecución que Ephan tomó del brazo a Mildred, en ambos la imagen de la nieve se hizo presente. Se quedaron paralizados, era como estar soñando despiertos, los dos juntos.
La pelirroja los miró sin entender, entonces separó la mano de él de Mildred y el hechizo se rompió.

_ Este, lamento lo que pasó. -llegó a gesticular y se acomodó los lentes que siempre llevaba- Ella suele más cordial...bueno a veces. En serio lamento eso, les agradezco que se hayan preocupado. -su voz sonaba nerviosa, tanto por la incómoda situación como por lo ocurrido con la chica-

_ -Mildred seguía paralizada-

_ No hay problema, entendemos, tranquilo. -le responde Lucía mientras toma a Mildred y abre la puerta de la entrada- solo que tenemos prisa, se hace tarde y eso.... -hizo un gesto, olvidándose por completo que Ephan no era capaz de verlo-

El joven solo se quedó callado, mejor no aclarar que oscurece, las despidió y cerró la puerta algo confundido. ¿Qué había sido aquello? Se quedó pensando un rato hasta que escuchó que su hermana lo llamaba. Él solo se levantó y se dirigió a la habitación. Al entrar su expresión no era muy buena, se acercó a Masha y serio le preguntó:

_ ¿Qué fue todo eso? - la toma de la mano, no sabía por qué, pero siempre lo hacía para que supiera como estaba, obviamente enojado-

_ Los siento, yo no quise... -sintió un apretón- está bien, a mi...no me agrada esa chica, pero no te voy a decir porque...

_ ¿Por qué? -pregunta sin importarle lo que acababa de decir- ¿Te hizo algo malo? Porque que yo sepa, Mildred es una chica muy amable a diferencia de otras... -fue extraño que defendiera a alguien que casi no conocía pero así lo sintió en ese momento-

_ No te pongas de su lado. -le reclama la joven de ojos azules- solo es que....esa chica siempre me da un mal presentimiento.

Se quedaron hablando un buen rato, él sabía que Masha le ocultaba algo pero no dijo nada y se hizo el convencido. Entonces una vez que se retiro a su cuarto se sentó en su escritorio y tomando su maquina de braile comenzó a escribir. Trataba de describir todo lo que veía en sus sueños, pero esa vez intentaba describir a la joven que había visto esos pocos segundos cuando tocó a Mildred. Era muy complicado, ya que las imágenes lo confundían pero aún así lo intentaba. Solo podía describir las formas ya que no conocía los colores...

"Alta, con un vestido extraño, largo y con varios detalles...
Cabellos largo y oscuro, era joven como la edad de mi hermana quizás.....
Ojos grandes, ovalados y... tristes..."

Al escribir esto sonrió de forma tierna y luego se dijo:

_ ¿Cómo demonios pude escribir tal tontería? -rió de si mismo, no distinguía los colores y ahora se creí capaz de interpretar expresiones que nunca había visto. Aún así no borró lo escrito.

Siguió escribiendo toda la noche, cosas que ni siquiera tenía en mente, miles de frases y momentos que quería contar, sin saber que en realidad eran sobre él.
Horas más tarde, ya entrada la noche se acostó sin cenar, estaba agotado y solo quería descansar.

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Unos días más tarde, un joven de ojos verdes despertó y se levantó sin siquiera molestarse por su acompañante. Da unos pasos hacia la puerta y entonces escucha.

_ Ella está comenzando a sospechar. -la voz era profunda, casi con lástima- No quiero seguir haciendo esto, no se lo merece.

_ ¿Te sientes culpable? -el tono de él también era profundo- no es como antes Cynthia, ella no es Diana o al menos su espíritu no la ha poseído como nosotros a estos cuerpos. -la mira de reojo- a veces puede ver la esencia de Lucía y es muy diferente a la tuya, no te preocupes...es distinto ahora.

La joven se levantó y lo abrazó, en realidad si se sentía culpable pero sin entender porqué sucedió eso con las almas de ellos cuando en los demás parecía ser normal. Otra vez traicionaba a una amiga, aunque era peor, obligaba a Lucía, su otra parte.
Después de unos minutos lo soltó y fue por su ropa, sería mejor que saliera de allí antes de que fuera la hora de irse a la escuela. Ni siquiera saludó a Alejandro, abrió la puerta y salió.

Unos segundos más tarde el joven miró por la ventana y como si no recordara qué hacía levantado tan temprano levantado exclamó:

_ Que raro que Lucía ande por aquí... - Anael la miró cruzar la calle- será mejor que me prepare para el colegio.

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Mientras en la otra punta de la ciudad...

Una joven morena salía de su "trabajo", pero al cruzar la puerta de la entrada no lo pudo creer.

_ ¡Livia! ¿Qué te sucedió? -corrió hacia ella tomando su brazo vendado, tenía un corte en la frente y estaba vestida como alguien normal. La miró unos segundos y entonces se da cuenta que no estaba sola-

_ Tranquila fue un accidente, no pasa nada. -le respondió contenta de verla, entonces en voz más baja le aclaró- Mi hermano insistió en venir porque ahora se hace el niñero.

_ Escuché eso Masha... -le dijo de mal humor- solo vine porque no dejabas de molestar, date prisa...-le dice con tono serio y entonces se aleja un poco para dejarlas hablar a solas-

En cuanto su hermano se fue la rubia abrazó con fuerza a su amiga y la miró con ojos dulces. Esta al ver aquello se sonrojó completamente, le era familiar esa mirada. Comenzó a contarle del accidente, pero omitió lo de la ilusión. La morena se puso triste y le dijo:

_ Debí haberte acompañado, estaba mal el clima, como no me di cuenta lo siento es mi culpa.. -siempre iba con ella pero esa noche tuvo que quedarse por trabajo, se sentía algo culpable, Livia le importaba-

_ -la joven le sonrió amable- Ya Kesha...es MI culpa, lamento preocuparte. -entonces le acaricia la mejilla- Te diré algo..el accidente me hizo ver algo que me ocultaste hasta hoy. -pasó uno de sus finos dedos sobre los labios de ella- ya recuerdo cómo era Nubia con Livia.

La joven de ojos oscuros se avergonzó un poco al escuchar aquello, creía que no lo iba a recordar, bueno en realidad no quería que lo recordara porque ella se sentía algo confundida con eso también. Hubo un gran silencio entre ambas, entonces Mash se comenzó a acercar al rostro de su amiga, quien estaba congelada cuando Ephan interrumpe...

_ Ya Mash, basta de charla que ya llegó el remis. -le dijo y buscó con su brazo para agarrarla-

_ - ella le tomó la mano a su hermano y le susurró a Kesha en el oído- luego hablaremos. -le besó sutilmente la mejilla y le sonrió- Adiós.

Ante esto Kesha solo se quedó así un rato, como tonta hasta que sintió un escalofrío en la espalda y comenzó a caminar para irse a su casa.



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Bien, ya están casi todos conscientes de lo que pasa, excepto Ephan y de eso tratará el próximo capítulo. Lamento la demora con este pero la escuela me tenía muy ocupada -ya se muy pinche la excusa pero es cierto!!-

Bess Bye-bee (BBB) xD





domingo, 31 de octubre de 2010

Kesha

Nubia había preparado todo, ella sabía con precisión lo que necesitarían. Solo un paso más y todo listo.

_ Recuerdas, esto requiere de una compensación. -saca una pequeña daga de su bolsillo- la sangre es simbolo de vida, solo será un corte. -toma su mano y se pone seria- si te da impresión no mires-

Entonces la morocha sin temor alguno abrió la palma de su mano y se hizo un corte del cual dejó caer la sangre a un recipiente que tenía debajo. Su compañera la miró con admiración, entonces fue que Nubia le pasó el cuchillo.

_ Debes hacerlo tú también si quieres participar. -le ofreció la daga con la ilusión de que se arrepintiera-

Livia solo la tomó y besó el mango y sin mirar la acercó a su palma para comenzar. Nubia solo desvió la vista. Ya no había paso atrás. La joven de ojos oscuros recitó una plegaria a su Diosa.

"Diosa de la Luna, mi musa y compañera...ruego que me ayudes una vez más.
Mi poder solo es tuyo y por tí lo invoco, te quiero pedir que me des la luz que necesito.
Esta noche, bajo tu reino, abriré una vez más las puertas del pasado,
busco respuestas, la verdad y claridad para saber el destino de mi alma reencarnada.
Que tu fuerza me llene y que tu sabiduría me guíe."

Dicho esto trazó un círculo de tiza alrededor de ellas y empezó.
La mulata tomó una copa plateada, mezcló las dos sangres y luego las diluyó con un poco de agua. Sacó un hilo rojo de su manga y lo miró en silencio. Ató un extremo del hilo a su muñeco y también lo mismo con Livia.
Estaban con las piernas entrecruzadas una en frente de la otra, sus ojos estaban cerrados y la calma era plena.

_Las regresiones son el medio para conocer nuestras vidas pasadas, algo que no debería permitirse. -dijo Nubia cuya voz se volvía cada más profunda- Solo que es necesario saber los errores para no provocar más sufrimiento. -agarró la copa entre sus dedos y sin temor bebió un poco de su contenido- nuestro lazo va más allá de lo físico, yo invoco este lazo de sangre y te convertirás en una parte de mi ser para acompañarme en este viaje. -le ofrece el cáliz-

Livia lo sostiene, mira su reflejo en el turbio líquido y sin ver, bebe. Nubia la saca la copa y la deja a un lado. Le toma las manos y susurra:

_ Manto del olvido que ciega mi regreso, desvanécete en el canto de esta orden. Permítenos ver lo que hoy se repite. Te lo imploro por mi poder concedido.

Entonces la rubia comenzó a sentir un cosquilleo por todo el cuerpo como si algo intentara salir de ella. Era algo muy confuso y temeroso a la vez. Apretó fuerte las manos de su compañera. De pronto era como si su piel se cayera, se sentía más liviana con el correr del tiempo y creía que desaparecería. Entonces todo lo a su alrededor dejó de tener sentido, ya no sabía dónde estaba y le parecía estar flotando.
De pronto abrió los ojos y encontró a Nubia mirándola con una sonrisa algo siniestra.

_ Llegamos. - le dijo y al mostrar alrededor se dieron cuenta que estaban en el pasado- recuerda que solo es una ilusión, un reflejo, no podemos hacer nada. -le recordó la mulata y atravezó con la mano un árbol para demostrarlo-

_ Si, lo sé. -le respondió-

Caminaron un poco hasta llegar a una gran casa, casi diría una mansión. Todo era tan antiguo que maravillaba a las chicas tan acostumbradas a los altos edificios grises.
Muchas mulatas parecidas a Nubia salían y entraban cada una lucía estar ocupada. Livia se hizo la distraída pero se dio cuenta que su compañera tenía una mirada distante al verlas.
Llegaron a una habitación decorada de azul, estaba helada y en la que había un retrato de dos personas. Al parecer comprometidos.

_ Ellos son Diana y Alejandro. -le dijo Nubia- estaban comprometidos y faltaban pocos meses para la boda, pero nunca se casaron.

_ Fue por Vladimir. -la voz de la rubia era seria- recuerdo verlos juntos en un sueño.

_ Si.. -suspira- lo que no sabes es quién era Vladimir. -caminó hasta otro cuarto, sabía que la seguiría-

Salieron de allí y cruzando un tramo encontraron un casa más pequeña pero también bonita. De ella salió una mujer de cabello rubio rizado y largo hasta la cadera. Mash conoció por primera vez la imagen de Livia. Era muy distinta, pero más le sorprendió lo que sucedió a continuación.
Un hombre alto y de cabello claro salió de adentro, besó a Livia y se fue. Mash quedó atónita.

_ Él era Vladimir. -le dijo Nubia- eran esposos, no hermanos como ahora. -bajó la mirada, sabía lo que eso significaba-

_ ... -sus ojos mostraban dudas- no, no puede ser así. Eso querría decir que él..

_ -asentó con la cabeza- ven, te explicaré no es tan frío como parece.

La rubia ocultó su furia y solo escuchó a su amiga. Recorrieron todo el lugar, cada parte lucía como un rompecabezas que poco a poco tomaba sentido. Una vez que Mash se dio cuenta de todo, cambió su ira por tristeza. Era tiempo de irse pero antes faltaba algo más que averiguar..

_ Si Vladimir era el esposo de Livia, ¿Tú qué eras de mi? -la mira fijo, clavando sus ojos celestes en los marrones de ella-

_ -Nubia duda un minuto y después le dice- Yo era tu sirvienta favorita, casi tu amiga. -pese a que su voz sonaba dudosa, su rostro ni se inmutó- Ya vámonos.

Tomó su mano y como si cayeran de un décimo cuarto piso, un impulso de energía las devolvió al presente. Livia cayó encima de Nubia. Esta la abrazó y solo espero a que volviera a recuperar sus sentidos. La rubia no la vio pero al acogerla la mulata dibujó una sonrisa en su rostro.
Un vez que regresó a la normalidad, Livia decidió irse pero antes de atravezar la puerta la detuvieron.

_ -Nubia la sostuvo de los hombro y muy cerca de su oído le dijo- Me llamo Kesha.

_ No se permite... -al verla no pudo pronunciar palabra alguna- No conozco la razón.

_ No necesitas saberla, tómalo como un cambio, yo si conozco el tuyo. -le dijo y la dejó ir-

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Kesha, ese era el nombre real de Nubia, ¿Por qué se lo había dicho? Más aún en Mar Rojo donde solo se permiten seudónimos y nada de preguntas, podría meterse en un lio si alguien se llegase a enterar. La rubia solo intentó dar con lo positivo de la situación, ahora que sabía cómo habían sido las cosas con Vladimir y Diana tenía aún más motivos para evitarlo.
Comenzó a llover, corrió entre una calle y otra, de pronto mientras cruzaba una calle una figura se le apareció entre la caída de la lluvia. Era una mujer con flores en la mano, era tan misteriosa que quedó hipnotizada. Miles de recuerdos pasaron por su mente, cosas que Nubia no le había dicho. Fue tanto el tiempo que tardó que el semáforo dio el verde y ella seguía a mitad camino.
Un auto se dirigía a ella, iba muy rápido y no la vio por la intensa lluvia y aparte su obscuro abrigo era difícil de distinguir. Sólo al tenerla a unos pocos medios la reconoció, le tocó bocina mientas apretaba súbitamente el freno.
El sol aparecía, Mash abrió los ojos como despertando de la ilusión y lo primero que vio fue un auto...luego nada.

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Suena un teléfono, alguien corre tropezándose con algunos escalones. Atiende.

_ Hola. ¿Quién es? -pregunta con aún dormido-

_ ¿Usted es Stephan Espinosa?. -la voz era de una mujer mayor y detrás de ella se escuchaba un gran movimiento-

_ Si, soy yo que se le ofrece. -le dijo prestando un poco de atención-

_ Soy una enfermera del hospital, es que su hermana acaba de despertar y pide por usted. -le dijo con voz de secretaria-

_ ¿Qué me presente dónde?¿Qué le pasó a Mash? -su voz estaba llena de preocupación, más sabiendo que no se había percato que ella no había llegado a casa-

_ Tuvo un accidente, pero no se preocupe que no tiene lesiones graves. -le contesta más amable la mujer- ¿Podría venir?

_ Ya mismo estoy en camino. -cortó lo más rápido posible y corrió a su cuarto para cambiarse-

Una vez listo caminó unos pasos y pidió por un taxi. Subió y en el silencio del viaje comenzó a pensar en que estaba metida su hermana..





martes, 26 de octubre de 2010

Los Secretos

*Este capítulo, está lleno de vueltas, de perderse por favor consultar con Kirara iy-kilala.gif Kirara image by XxFallen_AngelxX de estar ocupada...tranquilos, hablen conmigo entonces.*

El destino tiene forma de mujer, una mujer que sin ser bruja ni tener hermanas se la ingenia para demostrar a los mortal cuán relacionada está la vida entre sus almas divididas por los cuerpos que los cubren.

En la costenera, una chica esperaba sentada en un árbol en la cercanía de un puente. Tenía una campera entre sus brazos y la sostenía con firmeza. A su lado otra chica la miraba extrañada.

_ Mily, ¿Este es el lugar cierto? -le preguntó la colorada- es que ya casi son las seis y sabes que le dijimos a Anael que lo acompañaríamos a la casa de Julian por el trabajo de ...

_ Si, Lucía, si lo sé. -le responde cansada de escuchar la misma pregunta por décima cuarta vez- tranquila estoy segura que Stephan pasará debo devolverle la campera.

_ ¿De dónde lo conoces? -le preguntó mientras miraba el río-

_ Es un conocido..de mi mamá. -la verdad no quería el sermón de "no hables con extraños"-

_ Ahh..¿Cómo es? -sigue mirando el río mientras el frío empieza a meterse en su camperita linda pero fina-

_ Te dije que te daría fría, eso te pasa por hacerte la linda. -la regañó su amiga- es alto rubio y ciego, así que no empieces con tu sabes...

_ ¿Le puedo preguntar..

_ ¡No! Nada de preguntas incómodas y basta de hablar por favor. -le dijo con un tono algo fuerte- Es el único lugar donde puedo tener algo de paz y contigo es difícil.

Su relación estaba tensa últimamente, era de esperarse a estar todo el tiempo juntas ahora estaban algo divididas entre la escuela y Anael. Era como que desde que Mildred se juntó con Anael, Lucía involuntariamente hubiese quedado de lado. Ella lo comprendía porque con otras amigas le había pasado lo mismo y también en su momento algo parecido había ocurrido cuando era Lucía la que tenía novio.
Ambas calladas, se empezaron a sentir incómodas, Mildred sabía que debía tenerle paciencia, aunque por otro lado también estaba cansada de tenerla como una niña todo el tiempo. Terminó por no decir nada.
De pronto y aún distraída como estaba escuchó unos pasos de la pasarela, se asomó un minuto y con una sonrisa se acercó.

_ Stephan. -le dijo en tono bajo-

_ Mildred. -le dijo con emoción al escuchar su voz de nuevo- ¿Qué haces por aquí sola?

_ Este, vine a traerte la campera que me prestaste. -le dijo con un humor humilde y entonces recordó que su amiga también estaba allí- no vine sola, estoy con Lucía una amiga mía. -dijo y le hizo una seña para que ella se acercara, mientras observaba esos malditos anteojos oscuros que no dejaban verle los ojos-

_ Un gusto. -apenas estiró la mano y saludó- pueden decirme Ephan. -dijo amable y cordial acotó- lamento dejarlas, pero llevo prisa.

_ Claro no hay problema, igual nosotras. -le respondió la colorada tratando de no sonar nerviosa, nunca había hablado con un ciego y le parecía raro pues era de hacer señas lo que le aprecía innecesario pero era costumbre.

_ Me alegra volver a verte Mildred. -le dijo sínico pero honesto y dedicó una sonrisa a ambas aunque más parecía inclinarse a la joven castaña- un día debemos juntarnos a hablar, un gusto hasta luego. -dio media vuelta y caminó mientras las saludó con un suave gesto de la mano-

_ Es muy educado. -acotó Lucía mientras lo veían alejarse-

_ Si, lo es. -le contestó algo perdida Mily- hey....-ojeó su reloj- ya son las 6:10 ¡Los chicos nos van a matar!

Dicho esto salieron corriendo, lo que les produjo varios golpes pero al menos en el camino se olvidaron de su pelea y la actitud volvió a ser la misma.

Vladimir caminaba pero una extraña sonrisa adornaba su pálido rostro.

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_ Creo que ya la conoció. -dijo la rubia mientras miraba a su compañera- El otro día volvió de caminar y parecía raro..

_ No dudo que si lo sientes sea así. Vladimir siempre a sido transparente en ese sentido, por eso jamás fue capaz de mentir. -le contestó Nubia con una voz algo apagada-

_ Noto que esto te vuelve cada más oscura, el fuego se desvanece en la noche pero eso no implica que debe arder hasta las cenizas. -le dijo algo preocupada-

_ La preocupación no logra nada más que temor. Solo es que esta situación es complicada, soñé con Alejandro y temo que las cosas que recuerdo no son gratas Livia. -dijo deprimida, algo distraída dejó caer su pincel- lo siento. -llegó a decir mientras se agachaba a recogerlo-

_ Yo lo siento, esto comenzó por mi culpa. -le contestó y fue a ayudarla, al rozar su mano la notó helada como la de un muerto- tu visiones están asustándote. -casi con un tono triste-

_ -ella se alejó un poco y solo miró el piso- ten cuidado recuerda que no se permiten las preguntas directas. -le recordó y luego cerró los ojos abrupta- Si, estoy asustada...-le confesó mientras levantó el rostro y la miró fijo pero no a los ojos, más bien como perdida-

_ Nubia..-se acercó un poco y la abrazó- Yo no permitiré que te hagan daño de nuevo, ya no es como antes y no lo será.

_ Es que.. -dijo y se separó para luego darle la espalda- tu no sabes cómo era y tampoco quiero que lo sepas. -su voz era ruda pero en realidad ocultaba un secreto por el cual lloraba todas las noches, pasó su mano delicadamente por su rostro y luego se regresó a Livia para decirle- mejor comencemos con el dibujo que ya es más tarde de lo normal.

_ Si, tienes razón. -le respondió mientras le miró la mano y notó que brillaban, seguramente se había secado lágrimas. A la joven le daba una gran impotencia cuando su amiga se ponía así y más porque nunca le confiaba el porqué..-

Una se puso a trabajar mientras la otra guardaban un silencio de tumba. Pero pese a todo, Livia seguía sientiendo paz al lado de Nubia y eso era todo lo que quería.

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Mildred miraba a Anael a su lado. Estaba en el cuarto de ella mirando una película de acción, obviamente elegida por él.
Lo miraba sin cesar, a veces se preguntaba...¿Por qué seguía bajo el encanto de su apariencia? Y como siempre al pensar en ello se decía que no lo conocía, bueno sabía algunas cosas pero le gustaría saber cómo pensaba..

_ Anael...-le dijo mientras se acostaba en su pecho-

_ Si Mily. -le contestó él un tanto más atento a la película que a lo que le decía-

_¿Cómo te diste cuenta de lo nuestro?¿Cómo descubriste que eras Alejandro? -desvía la mirada a la película-

_ ¿Cómo me di cuenta? -dijo mientras estaba serio- mm..al verte me di cuenta. No se como explicarlo. -en ese momento su gesto cambió como recordando algo desagradable-

_ Ya tampoco. -le dijo sin percatarse del gesto de él- La verdad no me importa, solo quería saber...

_ -Anael la toma por el mentón y la besa intensamente- yo te quiero Mildred, ¿Es sufieciente?

_ Yo también te quiero. -le respondió para nuevamente perderse en su encantó y dejarse llevar por sus deseos. Lo besó con pasión mientras él la acariciaba-

Lso novios estaban muy entretenidos hasta que la madre de Mildred entra a dejar unas ropas y cuando los ve se le ponen los ojos como platos y sutil levanta la manos en el aire y lentamente sale de la habitación.

_ Mildred, recuerda que estas en mi casa. -dijo casi al salir del cuarto-

La joven se saca a Anael de encima, y algo sonrojada le dice:

_ Mejor será que te vallas a casa, para que no se molesten. -suerte que fue mamá pensó para sí porque de haber sido su padre..mm...no hubo sido agradable-

_ Tienes razón.

Una vez que Anael se fue la joven se puso a reflexionar.

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Anael pensaba en varias cosas, caminaba tan distraído que se choco con medio mundo y casi se hubiera llevado por delante a un poste de no ser porque alguien llamó su atención. Un chica de vestido azul, pelirroja..Lucía. Ella desvió la mirada como ignorándolo.
El rubio solo se paró en frente de ella, su mirada se ensombreció. La tomó por el brazo y la llevó a un callejón de allí cerca.

_ ¿Qué sucede Cynthia ya no recuerdas quien soy? -su voz había cambiado como si fuera otra persona-

_ No, pero llevo prisa. Suéltame. -alcanzó a decir cuando se quedó paralizada al verlo.- Vamos Alejandro, basta de juegos.

_ ¿Quién dijo que eras un juego? -le dijo y se acercó a su rostro sonriendo malicioso- La culpa nunca fue algo que te detuviera, creo que ahora menos. - la besó sobre los labios sujetándola por la cintura-

_ Recuerda que no es como antes. Yo soy Lucía y no..no.. -la joven no pudo resistirse los ojos de Anael la tenían por completo y terminó por responderle-

_ Hablas demasiado. -le contestó entre beso y beso-

Se fueron juntos hasta la casa de ella y la puerta se cerró.

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Mash estaba en el baño de la escuela, se sentía mareada sin razón. Su miró al espejo y luego se mojó la cara. De pronto al volverse a ver notó que no era el mismo escenario, todo era como antes y hasta su ropa había cambiado. De pronto miró hacía atrás y alguien venía. Espero a que entrara era..Diana.

_ ¿Qué haces aquí? -le dice indigna pero perdida por completo en que era una regresión-

_ ¿Qué te pasa? -le dijo sorprendida-

_ ¿Qué que me pasa? Te diré una cosa o dejas a Vladimir en paz o juro que te arrepentirás, no permitiré que le haga daño otra vez. -su voz era furiosa como pocas veces se la ha escuchado-

_ Pero ¿De qué hablas? Estas loca. -va y la sacude un poco al notar que tenía la mirada algo perdida- ¿Masha qué te sucede?

_ -al sacudirle Masha se despierta de su sueño no tan sueño, aún estaba en la escuela y al ver a Mildred tan cerca se asustó al pensar en lo que había dicho- ¡No te toques! -le reprochó y la empujó-

_ ¡Estás loca! Recién gritabas cosas...que demonios..-recordó el nombre que le había mencionado- ¿Sabes quién es Vladimir?

_ No, no lo se. -le respondió ruda y mintiendo- déjame sola, idiota. -al decir esto tomó la puerta y salió casi corriendo-

La castaña se quedó pensando en las palabras, ¿Hacerle daño?¿Quién era Vladimir?

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Noche de sábado, otra visión...

Nieve, mucha nieve, el blanco del paisaje era tan inmaculado y puro que parecía irreal. Él caminaba entre todo eso, podía ver con tal claridad, aunque su corazón estaba afligido buscaba algo en medio de aquel lugar, llamaba sin cesar y hacía caso omiso al frío que llenaba su cuerpo.
De pronto cayó agotado, entonces un grito logró despertarlo.

_ ¿Dónde estas? -se levantó y buscó la voz-

De repente la encontró, una mujer con casi todo el cuerpo cubierto de nieve y el rostro pálido. Él la abrasó fuerte y sacándose el abrigo se le colocó mientras la tomaba el brasos y retomaba camino para llevarla un lugar seguro.
El camino era largo, creía que no tenía fin, no quería rendirse...pero simplemente no lo logró.
Sus piernas lo abandonaron y de rodillas en medio de la nada abrazó a su amada con toda la fuerza que le quedaba. Ella apenas despertó, sus labios se abrieron y cuando iba a hablar...

Stephan despertó, la sensación de frío aún permanecía en su cuerpo y la tristeza también. Se apresuró a abrir su ventana y al sentir el calor del sol pudo tranquilizarse. Alguien entra a su cuarto, por el silencio supo que era su hermana.

_ Ephan, ¿Estás bien? -le toma el brazo-

_ Si, tranquila Livia. -lo dijo inconcientemente-

_ ¿Cómo me llamaste? -le preguntó sorpendida-

_ Lo siento, yo no quise. -le respondió en cuanto reaccionó- No se de donde salió eso, los siento Mash.

_ No importa. -le respondió tranquilizándose, mientras que no se enterará del resto estaría bien.- debes estar aún soñando hermano, te espero en la cocina para desayunar si?

_ Si, ve yo me cambio y te alcanzo. -le dijo entonces la despidió-

Una vez listo, se acercó a su bastón y tanteando su escritorio hasta encontrar su campera. Desde que Mildred se la había devuelto Ephan tenía un extraño impulso de volverla a escuchar, como si de algún lado su voz le fuera familiar y quisiera saber por qué.
En la puerta su hermana lo espiaba con un gran furia dentro de sí.

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Livia entró súbitamente en el espacio de Nubia.

_ -la miró con desconcierto- Estas nerviosa. -llega a decir a modo de preguntar qué le sucedía-

_ Quiero que me lo digas todo, todo lo sabes no me importa cuán difícil sea debo saber que pasó. -sus ojos celestes brillaban con intensidad- ¡Ya no puedo seguir así! Me estoy volviendo loca, ya hasta veo cosas despierta. Yo..yo...quiero que esto termine. -se sienta en la silla de siempre pero cabizbaja y preocupada-

Nubia la mira con pena, a ella también le pasó por mucho tiempo, solo se calmó cuando recordó hasta el último detalle. Aunque eso también la asustaba, no quería que sucediera lo mismo con Livia...pero....

_ -la abrazó por la espalda y dulce le susurró al oído- esta bien, te haré saber.

La rubia solo pudo mirarla con más tranquilidad para después devolverle el abrazo. Por fin los secretos se acabarían...

CONTINUARÁ



domingo, 17 de octubre de 2010

Stephan

Era un día extraño para Mildred, era temporada de lluvias.
Había salido de la escuela, no tenía nada a la tarde y debía ir a visitar a su abuela. Lo único bueno de eso era el camino, atravesar la costanera del río y estar rodeada de aquellos enormes árboles era una de las experiencias más agradables que se puede encontrar en un ciudad.
Mientras lloviznaba el cielo gris le daba un toque de tranquilidad, aunque el viento helado golpeando contra su cara no le era del todo refrescante por así decirlo.
Se recorrió medía costanera, tan solo bastaba con cruzar por una pasarela y ya estaría directo hacía lo de su abuela.
Cruzó mirando lo bajo que estaba el río, daba lástima casi pero quizás con la lluvia sería distinto. Al levantar la vista se percata que había alguien del otro lado, un joven encapuchado y con lentes de sol...le pareció extraño hasta que al verlo más de cerca notó un bastón blanco en su mano.
Era ciego ahh....pensó para sus adentros.
Siguió caminando pero al momento del cruce sintió algo entre ellos, como si hubiera un lazo entre ellos que los obligaba a frenarse en medio de aquel cruce. Apenas miró por encima de su hombro, él también estaba como congelado entre la llovizna.
Un nombre se le vino a la mente e inconsciente susurró:

_ Vladimir. -sintió un repentino impulso de llorar...fue algo muy extraño.... pero luego pensó en lo tonta que se veía, hablando sola en medio del río y mirando de reojo a un desconocido-

Se volteó y se escondió en su bufanda por la confusión de emociones. Siguió caminando hasta llegar al otro lado y tan pronto piso la vereda siguiente el chico caminó nuevamente.
Qué extraño, pensó y se percató que en los últimos meses nada había sido muy normal. Suspiró resignada y continuó con su camino. Su abuela la mataría si llegaba tarde.

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Al día siguiente, Mildred decidió pasar a visitar a su abuela, otra vez.
Salió, caminó y llegó al puente...y por coincidencia que pareciera él estaba allí de vuelta. Esta vez no bajó la mirada, lo examinó con atención, tratando de saber de donde le era tan familiar.
Intentaba verlo, pero entre los lentes oscuros y la capucha no podía siquiera saber qué color de pelo tenía.
A su lado, casi rozando sus brazos, la sensación era la misma. El viento la despeinó pero ella continuó inmóvil. Él hizo un paso, tanteó con su bastón un momento como si dudara de donde debía ir. Finalmente camino y esta vez fue él quien se alejó primero.
La joven de cabello suelto lo miró hasta que se perdió entre los árboles cercanos. Suspiró y apoyándose en el borde del puente miró el río pensando...¿Quién era?

Esa misma noche, a la hora de dormir recibió una llamada de Anael.

_ Hola, Mily. -dijo con su voz dulce de siempre- ¿Cómo la pasaste en lo de tu abuela?

_ Bien, bien solo que...-calló un segundo- el clima sigue horrendo, pero como mi mamá me tiene de chica de mandados creo que mañana voy a volver a ir.

_ Extraño que volvamos juntos de la escuela, tengo una idea ¿y si te acompaño? Así conocería a la famosa vieja cascarrabias como la apodas. -le preguntó en un tono gracioso al final-

_ Emm.. se tensó un poco- no quiero molestarte, además solo será por esta semana, mañana termino y luego volveremos a lo de antes. -le dijo más calma y disimulando el hecho que lo excluía-.

_ Esta bien, como quieras. -le respondió comprensivo o quizás ingenuo- Beso, nos vemos.

_ Beso Anael. -le tiró un beso por el celular y cortó-

Al hacer esto notó que su hermana la miraba con los ojos como platos. Se le acerca y con su actitud normal le dice:

_ ¿Qué miras engendro? -frunce el seño-

_ Ese chico logra maravillas, no recuerdo la última vez que trataste tan bien a alguien o aún peor cuando fue la última vez que no hablaste con ese tono de macho. -le dijo con risa mientras le hacía burla con lo del beso-

_ ¡Te voy a matar! -le dijo y se abalanzó sobre ella mientras comenzaba una de sus típicas peleas-

Terminada la pelea, ambas niñas, castigadas por los gritos se fueron a dormir. Una de ellas soñó con arco iris y unicornios medios gays..mientras que la otra..

Querido Diario:
Hoy conocí a un joven amigo de mi primo. Es un ruso de la antigua ciudad de Moscú, es agradable y humilde...no tendría que escribir eso, ya que estoy comprometida con Alejandro, pero hay algo en él que me hace sentir miedo y confusión. Creo que es alguien especial, ya se que sonará estúpido más aún viniendo de alguien como yo, pero.. es que siento que el frío se va cuando está a mi lado. Lo encontré en el jardín cerca del lago, pensé que era Alejandro y por error le jugué una broma que terminó por hacerlo caerse al agua.
Espero que no haya dado una mala impresión, aunque él muy amable me disculpó e inclusive me agradeció ya que el día estuvo muy caluroso. Que vergüenza la mía, cosa que empeoró ya que Alejandro estaba mirándome y se acercó para hacer su presentación y de paso llevarme de vuelta a la casa con él. ¿Habrá tenido celos?
Al dulce de Alejandro no le cayó muy bien la visita de hoy, pero se bien que volverá a ser calmo como siempre. Mi corazón es suyo después de todo y la confianza es algo que yo aprecio, no creo que vuelva a ocurrir. Solo mi ilusioné por conocer a alguien nuevo, después de tantos años encerrada en este campo una olvida lo que es...estar en companía de alguien nuevo.
Diana

La joven apagó la vela de su escritorio y se recostó con una sonrisa...

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Mildred despertó, tocó su almohada y sintió ganas de quedarse, había soñado de nuevo y casi ni descansaba. Lo más extraño esta vez fue que no recordó nada del sueño, como que tenía la mente en blanco, literalmente.
Se levantó y cuando empezó a caminar para el colegio cuando de repente escuchó una voz detrás suyo.

_ ¡Mily! - cuando la joven se volteó vio a Lucía acercándose cuando de pronto la sintió abrazarla con emoción-

_¡Luu! ¡Podrías quitarte me asfixias! -le reprochó pero riendo en lo que se sostenía de un árbol para no caer- Años que no te veo.

_ Sip, pero es solo porque tuve unos problemas familiares. -se detuvo un minuto y luego se bajó de su amiga- pero ahora todo bien. -le dedicó una sonrisa de oreja a oreja-

_ Me alegro, la verdad ya te extrañaba con locura y todo. -le dijo cuando recordó la hora- ¡Vamos que debo pasar por Anael! -le dijo y tomándola del brazo la llevó a rastra a una corrida bastante densa-

Lucía se percató que su amiga no le veía para cambiar su expresión a una fría y hasta oscura, como ocultando algo que le era imposible mostrar ante Mildred.

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Esa tarde, Lucía y Anael se fueron juntos y Mildred continuó sola. La costanera ya no lograba abstraerla, porque en realidad estaba pensando en otra cosa, otra persona invadía su mente y eso la hacía perderse entre los árboles y arbustos que la rodeaban.
Llegó a la pasarela, caminó pero se detuvo justo frente a él. Entonces de su mochila se cayeron sus llaves. El misterioso joven se agachó a recogerlas, en lo que tardó un poco por tener que tantear hasta agarrarlas.

_¿Se te cayó esto? -le preguntó con una voz serena y gentil-

_ Emm..si, gracias. -dijo ella avergonzada por no haberlas recogido antes- este...

_ Soy Stephan. -la interrumpió casi con la misma ansiedad que ella sentía, luego le extendió la mano para saludarla-

_ Mildred. -le respondió y al tomar su mano se quedó admirada de lo cálido que era-

_ Un placer Mildred. -le dijo mientras una sutil sonrisa se dibujaba en su rostro-

_ Igualmente. -le contestó como las idiotas que tanto odiaba en los novelas- ¿Pasas mucho por aquí? -preguntó ingenua, mientras intentaba verlo más allá de todo lo que lo cubría-

_ Si, es el camino a mi casa en realidad. -dijo riendo por la inseguridad en la voz de la joven- no te impresiones, que no vea no significa que tu seas la que esté incómoda. -le dijo con una simpatía particular-

_ ¡No! No no no, no quise...yo solo...no es que esté incómoda. -se excuso pero en realidad había metido la pata como siempre- lo siento. -susurró y entonces comenzó a llover-

_ No pasa nada tranquila. -contestó y entonces alzó las cejas y le preguntó- ¿No tienes paraguas?

_ Lo olvidé. -contestó mientras la lluvia la mojaba- pero no importa estoy cerca de la casa de mi abuela, llego rápido. -diciendo esto y por escapar de la vergüenza siguió su camino cuando algo la detiene-

_ Espera. -le frenó el paso con su bastón, ella quedó inmóvil- Permíteme por favor. -se sacó la campera, y se la ofreció-

_ No hace falta. -le dijo pero al verle el cabello se pareció quedar hipnotizada, ¡Era el chico del parque! -...

_ No me tengas lástima y acéptalo. -le dijo firme, estaba cansado que el mundo entero le hiciera favores cuando él nunca era buscado para ayudar-

_ -tomó la campera y mirándolo fijo sintió ese lazo entre ellos- Gracias, pero ¿Cómo te la devolveré?

_ - él sonrió y con un tono cautivador le respondió- cuando nos volvamos a cruzar en este puente. Adios Mildred. -dicho esto se apresuró a salir del cruce para cubrirse con los árboles del otro extremo-

_ Adios... -dijo ellas mientras se ponía la campera y se cubría con la capucha-

Anduvo anonadada casi todo el resto del día y seguía con ganas de decir algo pero no sabía qué era.
Al regresar a su casa, fue directo a su cuarto y cerró la puerta. Tenía dos llamadas perdidas, amabas de Anael, pero no contestó. Solo se acostó en su cama y con la campera de Stephan en sus manos sintió algo particular en esa prenda.

_ Ese aroma, yo lo conozco. -entonces su vista se perdió y de la nada dijo- el jardín de Nubia.

Se quedó en esa posición un rato, sentía una paz que la llenaba por completo, era diferente a Anael pero a la vez se parecía. Algo complicado de explicar, una sensación de confusión inundó su corazón. El dulce sabor de una vieja melodía se le escurría en los labios. Tomó el celular y mandó un mensaje a su novio, como si eso le quitara la culpa, solo se dignó a esperar que el sueño llegara...

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_ No me dejes. -voz femenina-

_ No podemos seguir así, esto es una farsa. -le contestó una voz masculina y enfurecida-

_ ¡Por favor no lo hagas! ¡ Yo te amo a ti! -dijo temblorosa y llena de miedo, mientras un ruido de platos rotos de escuchaba a lo lejos- ¡Ya basta!¡Detente!

_ ¡Cállate! -algo se cayó he hizo un gran ruido- que...qué hice? -está vez el tono de volvió lastimero- ¡Diana!

_ ¡Qué sucedió aquí! -una tercera voz, también masculina se hizo presente- ¡Diana! ¡Qué le hiciste! -

Sonidos, peleas, cosas que se rompían todo se mezclaba en un escenario puramente blanco. El ambiente se sentía hostil y temeroso, Diana tuvo miedo y decidió intervenir.. pero simplemente no pudo...

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Mildred despertó cubierta en lágrimas. Sus ojos marrones brillaban con intensidad mientras su pecho se contraía de dolor...


-Continuará-