Fue hasta que la paciencia de Mildred estalló que la tiró la primera mirada fulminante, a los cinco minutos la segunta y por último la tercera cuando en voz recia le preguntó:
_ ¿Qué pasa con Lucía? Han estado comportándose extraño. -estaba tranquila, ya había pensado mucho en el tema y le convenía pensar bien lo que Anael le dijera-
_ ¿Lucía? Nada, somos amigos. -le dice muy seguro y entonces agrega- no creas todo lo que te dicen, tan solo ignora esos comentarios.
_ ¿Qué a ti también te molestan con eso? -lo miró con desprecio pero seguía con el mismo tono de voz- No soy tonta Anael, te crees que no se las veces que te vas a la casa de ella con la excusa que visitas a tu abuela. Por favor, sé honesto.
_-calló un momento y la miró sorprendido- No se que historia te hiciste pero la verdad es que yo no tengo nada con ella. Si, me molestan, pero te puedo asegurar que la única que me importa eres tu. -intenta tomarle la mano-
_ Estoy cansada de que mientas... -la dice ya con enojo y se levanta de la mesa- Sabes al menos si ambos quieren mentirme, pónganse de acuerdo para que no sea tan obvio. -cortante, se encamina a la calle, el joven va tras de ella-
_¡Espera! -la sostiene del brazo y entonces se le cambia la voz- No te vayas, ¡No te vayas!
_ -intenta zafarse del agarre pero no puede se voltea y mira a los ojos de Anael, un miedo desconocido la invadió y quedó paralizada. El espíritu de Diana se hizo presente en el cuerpo de la joven- ¡Suéltame! ¡Déjame en paz! -rogó con una voz quebrantada-
_ ¿No te das cuenta que ahora sé lo que haces? Ya no podrás ocultarte como antes, yo se bien como hacerte entrar en razón. -entonces la empieza a llevar con él hacía un callejón cercano. Diana no se resistía pero tampoco iba con ganas-
Entonces dobla súbitamente y la encerró contra su cuerpo besándola de una forma tosca, casi brutal. La joven intentó resistirse pero era como si no tuviera más voluntad y solo se dejara llevar por aquellas caricias vacías, sus ojos brillaban de forma extraña.
Él de separó de ella y la miró con arrogancia en su mirada y en la siniestra sonrisa en su rostro había algo que lograba atemorizar a la chica a su lado. Esta al verlo así, largó un corto suspiro, lo tomó de la remera y trató de sacárselo de encima. Corrió lo más rápido que pudo y luego se sentó en un banco de una plaza cercana y empezó a llorar.
Pasada una hora, Mildred despertó completamente desorientada y aún dormida lo único que pudo exclamar fue un nombre.
_ Vladimir... -algo de Diana quedaba en ella- ...te extraño.
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De pronto un joven de ojos ocultos despertó en medio de su escritorio. Se había quedado dormido mientras escribía nuevamente. Tenía una sensación extraña en los ojos, entonces pasó su mano con cuidado, estaban húmedos como si hubiera llorado.
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Mildred se limpió las lágrimas, no recordaba mucho de lo ocurrido, quizás finalmente se había peleado con Anael aunque era incierto. Comenzó a caminar hacía su casa, tenía la remera del colegio algo húmeda pero no le dio importancia.
Sus pasos eran pesados y se sentía algo decaída, en un momento miró al frente y se le nubló la vista. Estuvo a punto de caerse cuando alguien la sostiene y la lleva a un banco cercano. Era una chica morocha, de ojos oscuros y llevaba una sonrisa zen en su rostro.
_ ¿Te sientes mal? -le preguntó amable-
_ No, tan solo me mareé un segundo, gracias. -la mira hacía los ojos, le parecía conocida, tenía un aroma a rosas que logró relajarla-.
_ De nada, ¿Quieres que llame a alguien? No creo que sea buena idea que vuelvas sola a casa. -la dice mirando a la gente pasar, cuando sonríe de repente- ¿Te molesta si te acompaño?
_ -la miró algo extraña, sabía que no debía confiar en desconocidos pero era una chica igual que ella no había riesgo alguno- Está bien, si no tienes nada que hacer...
_ No, para nada. -le ofrece su mano y al tomarla supo que no estaba equivocada- ¿Eres Mildred verdad? -no le gustaban los apellidos-
_ Si, ¿Cómo sabes mi nombre? -le respondió sorprendida mientras se levantaba-
_ Una amiga mía te conoce, se llama Masha. -le sonríe a menos y entonces comienza a caminar- pero no le caes muy bien si no mal recuerdo.
_ No, en realidad creo que es una paranoica. -le dice calma, la veía de reojo, esa chica traía algo entre manos.- No eres de nuestra escuela.
_ No, yo soy de la escuela donde echaron a Masha, es común con su carácter que no dure mucho bajo las reglas establecidas por la sociedad. -ríe un poco con ternura al nombrarla- sabes...ella luce fuerte y muy rara; incluso a veces parece que es paranoica pero la verdad es que tiene miedo. No es mala persona, solo siente cosas que a veces no sabe expresar de la mejor forma.
_ Ya veo, no lo había pensado. -dice pensativa y acota- aún así, yo soy amiga de Ephan su hermano y ella se ha propuesto separarme de él. -cruzaron la calle ya solo faltaban unas pocas casas para llegar a su casa- Yo, nunca le haría daño a él, no se porqué ella me ve como una amenaza.
_ -la joven de ojos oscuros la mira con dulzura y con una voz tranquila le responde- porque todos tratamos de cuidar a quienes amamos. Mildred, quizás deberías ver las cosas desde su punto de vista...desde como te ve Livia. -se dio la media vuelta y comenzó a caminar, algo cayó de su mochila, una cadena-
_ -la chica tardó unos segundos en darse cuenta- ¿Livia? -dijo confundida y se volteó, no había nadie solo un relicario en el piso. Lo tomó y miró alrededor no había nadie, entonces al verlo con más detenimiento vio un nombre grabado en él. Diana-
Al ver esto lo sostuvo fuerte y corrió hasta su casa. Tenía la sensación de que estaba loca, ¿Cómo podía ser posible?¿Quién era esa chica?¿Qué demonios estaba ocurriendo?
Abrió la puerta, estaba vacía seguro que sus padres había salido. Subió a su cuarto y se sentó con las piernas cruzadas en el piso. Tomó la cadena, tenía "su" nombre y parecía tener algo adentro.
Intentó abrirlo, estaba trabado, entonces se saca una invisible del pelo y empieza a jugar con el pequeño relicario. Después de unos cuantos intentos logra abrirlo. Tenía una escritura y un papel blanco, comienza a leer...
" Aún en el pecado nuestras almas son bendecidas con el amor que ambos por profesamos."
Música, la misma música de sus sueño se hacía presente de nuevo, era una melodía dulce y melancólica similar al olor de las rosas y el agua de lluvia cayendo una fusión tan extraña como complicada de entender. Cerró los ojos y se dejó llevar, al abrirlos la música persistía pero el escenario esta distinto, la nieve la rodeaba, pero ya no sentía frío o dolor...
Caminaba entre aquella tierra desolada, no dejaba huella alguna, le llamaba la atención. A lo lejos había un punto oscuro, se hacía más grande, se acercaba.
Ella corre hacía él, su ropa se transformaba en un vestido de luto intentó con todas sus fuerzas alcanzarlo pero era como si algo la detuviera. Cayó en la nieve, él la levantó, esos ojos azules...le daban paz y su respiración desapareció.
Despertó en su cuarto siendo sacudida por su hermana.
_ ¡Mily! ¡Mily! Demonios, sal de mi cama que tengo que acostarme. -le reprochaba la niña con su voz chillona y fuerte-
_ ¡Ya deja de golpearme! -se levanta y la tira al suelo- ¿Qué hora es?
_ Son las once y media de la noche, te quedaste dormida otra vez? -le dice mientras se acuesta ya cambiada con el piyama-
_ Si....¡Si! -abre grande los ojos y exclama- ¡El trabajo de psicología!
Acto seguido sale corriendo hacia la cocina, estaba su madre levantando la mesa y al ver a su hija tan aturdida pasa a preguntar.
_ Mildred ¿Estás bien? ¿olvidaste un trabajo o una prueba esta vez? -dijo acostumbrada a su hija más despistada-
_ Un trabajo. -le responde mientras comienza a sacar todo de la mochila buscando el maldito libro- ¡Aquí estás! -dijo emocionada y comenzó a hacer el reporte-
_ Ahhhh cuando aprenderás a ser más responsable. -suspira su madre y abandona la cocina-
La joven tardó una hora en terminar (a medias) el trabajo, respiró más tranquila y a punto de irse a dormir decidió hacer otra cosa.
Caminó hasta el living y con mucha cautela prendió la computadora en total silencio. Entonces solo por curiosidad buscó sobre interpretación de sueños.
Estuvo dos horas hasta que al costado de una página un aviso le llamó la atención. Abrió el enlace y comenzó a leer, era sobre vidas pasadas y la reencarnación entonces apareció el término KARMA, según lo poco que entendió era como si las acciones de una vida anterior pudieran repercutir en la presente y por lo tanto la persona podía experimentar situaciones similares a las ya vividas.
"Si el alma ha sufrido mucho, el dolor insoportable y cruel. Es posible que la persona del presente tenga sensaciones de miedo o temor frente a ciertas situaciones u objetos involucrados en esa mala experiencia sin tener en claro el porqué. (...)
También se sabe de personas que sueñan con los problemas que tuvieron y que pueden llegar a tener en el presente por el cargo de aquel suceso que persiste en el alma como un gran peso."
Parecía tener coherencia con lo que le estaba ocurriendo a ella, las personas conocidas de la nada, los sueños extraños, incluso Lucía le había dicho que antes se había llamado Diana, o mejor dicho que era ella en otro tiempo. Lo difícil de explicar era que a diferencia de su antecesora, Mildred, tenía un carácter más fuerte y no se imaginaba como una dama comprometida....al menos eso pensaba.
Entonces en medio de sus ideas y comparaciones leyó algo que la dejo pensando un buen rato.
"Si la experiencia es vivida entre dos o en pocas ocasiones más personas, el karma puede llegar a afectar a ambas partes. Incluso hay una teoría que las almas compatibles, de enamorados o personas que fueron muy cercanas en vida son capaces de reencarnarse juntas y reencontrarse en otra vida."
Mildred se quedó frente al monitor con una cara extraña, una mezcla entre duda y angustia. Fuera de todo, recordar una vida pasada sonaba genial pero si era porque algo muy malo sucedió con ella era algo abrumador en realidad. ¿Y si fue asesinada?¿Qué tan malo pudo haber sido para que aún le provocara miedo pensar en ello?
Se levantó y apagó la máquina con cuidado, se sentó en la mesa de la cocina y miró por la ventana, estaba nublado y eran las tres de la mañana, que deprimente. Apoyó su cabeza en la mesa y apoyándose en sus brazos se sintió sola. Nadie sabía lo de Diana, y los únicos que si, la verdad no tenía ganas de hablar con ellos.
Sus ojos miel se tornaron triste, si lo pensaba bien no tenía nadie en quien confiar un secreto así. Escondió su rostro entre su cabello ondulado y se quedó dormida en la cocina.
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Al día siguiente en una calle cualquiera, llena de gente, dos chicos se cruzan. Uno termina en el suelo y el otro confundido.
_ ¡Perdón! -dijo apresurado el rubio tratando de levantar a el joven-
_ No importa, estoy bien. -dijo él con su tranquilidad de siempre- Creo que iba algo distraído.-le siente que lo toma del brazo, él solo se levanta tratando de hacer solo-
_ Si, yo también, lo siento mucho. -dijo con nerviosismo en la voz, encima un ciego se decía por dentro. - Este.... -no andaba con todas las luces prendidas ese día y menos con la discusión de ayer en la cuál no tenía idea de dónde se había ido Mildred-
_ Ya, suéltame. -le dijo con voz neutra y se soltó del agarre- Fue un accidente ya está, tan solo tengamos más cuidado la próxima. -le sonrió a menos y continuó caminando, tenía una mala sensación-.
_ Como quiera.. -llegó a decir, algo extrañado de que lo tratara así pero bueno quizás no tenía humor el ciego...- Qué odioso.. -dijo por la bajo cuando miró su reloj y se dio cuenta que estaba tarde para la escuela. Salió corriendo.-
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En la escuela las cosas estaban tensas, se sentía en el aire y en uno que otra mirada asesina que se podía apreciar con solo ser la primera materia del día. Ni la profesora exclamaba sonido alguno, quizás en el fondo si tenía algo de intuición.
La hora se hizo larga y pesada, todos tenían bastas ganas de salir cuando tocó el primer receso, salieron disparado como perseguidos por el mismo diablo.
En medio de todo aquel escenario de desolación, Masha, se dio cuenta que había algo extraño. Caminó por el patio esperando a descubrirlo de la nada, y así fue.
La idiota -Mildred, cabe aclarar creo- estaba sentada sola bajo un árbol se la veía decaída. Por otro lado su novio andaba con otra chica en el otro extremo de la escuela. Le llamó la atención claro, ella era muy preceptiva con los ambientes así y más aún con ellos.
_ Alejandro se va con Cinthya..no es buena señal. -pensó para sí y se dirigió hacía donde estaba la idiota- Mmm......casi me da algo de pena verla así, a fin de cuentas es un ser humano..-se decía al mirarla tan solitaria, Mash conocía la sensación de no poder hablar con nadie y no era agradable. -
Entonces de forma muy sutil se sentó del otro lado y se hizo la tonta, al menos no se sentiría tan aislada. La castaña solo la miró extrañada, suspiró y se apoyó en el árbol, odiaba el silencio y solo por curiosidad intentó entablar una conversación.
_ Qué feo está el día ¿No lo crees Masha? -la miró apenas y suspiró-
_ Horrible. -le responde a menos, pero está vez sin el odio habitual- Pero puede mejorar, aún no llueve. -le dijo de forma optimista-
_ Me gustaría que lloviera. -le responde, pero más calmada. La mira serena- Creo que es la primera vez que decimos dos palabras sin gritarnos.
_ Si, es que la ausencia del sol me hace bien. -le dijo a menos- No soy tan gruñona como la gente cree, solo protejo lo mio. -su voz era de alguien decidida, quizás Nubia tenía razón y no debería culpar a Mildred por algo que ni siquiera recuerda o sabe. -
_ Lamento haberte llamado paranoica entonces. -la joven lo dijo de la nada- Pero lo de gruñona no lo niegues. -su voz sonaba más animada-
_ Casi a mano entonces. - clavó sus ojos celestes en ella- sabes creo que fuera de todo nunca te di una explicación. -estaba algo pensativa ahora, Mildred le parecía alguien fuerte pero al verla así de tranquila le daba otra sensación-.
_ No tienes porqué, creo saberla al ver a tu hermano. -la mira fijo también pero sin emoción alguna de molestia- Tu al menos tienes a alguien a quien proteger, mi hermana en cambio no me quiere cerca. -río por lo bajo, la reina del hielo parecía ser algo amable, debía aprovechar- Pero recuerda que Ephan también debe ir por su cuenta de vez en cuando.
_ -se quedó callada unos segundos, era cierto.- Si, no lo puedo proteger siempre o se volverá loco. Es que...últimamente ha...-¿Qué demonios hacía hablando de eso con una casi desconocida? pensó y luego se relajó- olvídalo, creo que no es tan malo hablar sin gritar no lo crees? -intenta desviar el tema-
_ Si, tenía razón con que solo necesitas saber hablar sin gruñir. -le sonríe pero aún no baja la guardia-
_ Jajajaj es verdad..¿Quién te dijo eso? -le preguntó ahora mirando el cielo.-
_ Una chica rara que no me dijo su nombre, pero tenía ojos negros. -lo dijo a menos y acotó- era amiga tuya seguro.
_ Mmm, creo saber quien. -sonrió cerrando los ojos mientras una gota de lluvia chocó con su frente- vamos adentro, está empezando a llover. -se levanta y comienza a caminar pero nota que la chica se quedó sentada, la mira con duda-
_ Ve, yo me quiero quedar... -le dijo y estiró la mano para sentir el agua caer-
La rubia la saludó y entró, estaba equivocada, no era ella quien debía preocuparle. Mientras bajo la lluvia, la castaña cerró los ojos suspirando un deseo en forma de súplica, no quería estar sola.
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Ephan caminaba por la costanera de regreso a su casa, estaba lloviendo pero poco le importaba, le gustaba la lluvia. Lo único era que le era más difícil seguir el camino por el agua en el piso pero él se las ingeniaba.
Escuchó a alguien correr detrás de él, se hizo a un lado, no vaya a ser que lo tiraran al suelo como a la mañana. Pero entonces sintió que esa persona se acercaba a él. Lo abrazó con emoción, por el roce supo que era una mujer, supuso que su hermana.
_ ¿Masha? -dijo algo aturdido-
_ Soy Mildred. -le dijo alejándose un poco, no sabía porque lo había acosado de esa forma- ¿Puedo acompañarte a casa? -le preguntó fingiendo estar contenta-
_ Claro, me encantaría. -le respondió algo apenado, rayos, tenía que dejar de ser tan tímido.- Hoy hay mucha agua y me sería de ayuda. -admitió-
_ Vamos entonces. -lo tomó del brazo como siempre y comenzó a caminar-
Algo inesperado, pensó el joven cuando volvió al mundo, ella no era directa y menos tan callada. Pasaron varios minutos, y cuadras, ni una palabra. Al rubio le sorprendió y entonces intentó ver si lograba hacerla hablar...
_ Estas muda hoy, tienes miedo de que mi hermana te escuché? -le dijo a modo de broma pero luego le pareció una tontería y tuvo ganas de darse con el bastón por la cabeza. No era hábil empezando conversaciones, estaba claro.- ¿Fue tonto cierto?
_ Jajajajja un poco. -le dijo riendo- no le tengo miedo a Masha, hoy logramos hablar sin matarnos, debe ser bipolar o algo. Sin ofender.. -acotó después para no parecer un insulto-
_ Qué bien me alegra, es cuestión de esperar a que le pase la locura. -entonces sin querer recuerda como las había separado y se pone colorado- después de la pelea pensé que intentaría algo en la escuela...este...yo lamento haberte...emm....-su tono bajaba y terminó bajando la cabeza de vergüenza-
_ -Mildred tarda un tiempo en captar y ella también se pone roja, por suerte no puede verme pensó- Fue un accidente, no hay rencor. -se resbala de distraída y suelta a Ephan para no hacerlo caer también- ayy... -exclama por lo bajo-
_ -se agacha mientras la busca con las manos, pero siendo cuidadoso, y le pregunta- ¿Mildred estás bien? -le extiende las manos dejando su bastón en el piso- Ven déjame ayudarte.
_ Si...-le toma las manos y ambos se levantan. Es cálido, pensó la chica, no lo soltaba. -
_ -Está helada, dijo para sí al sentirla. Entonces frotó un poco sus manos con las suyas. Y luego muy tranquilo le preguntó- ¿Tienes frío verdad?
_ Estoy bien... -le dijo por lo bajo, que dulce eran sus caricias, ella sonrió.- este ... ya puedes soltarme, gracias. -avergonzada-
_ Si si -la soltó y buscó su bastón- Ven esta vez yo guío el camino. -le sonrió y la tomó del brazo-
Mildred lo siguió y pasado un rato llegaron a su casa, ella estaba a punto de irse pero él le ofreció si no quería quedarse un rato, total sus padres estaban trabajando. La joven aceptó, simplemente le tenía confianza.
Tomaron un té juntos, para entrar en calor, y luego se quedaron en el techo de la entrada sentados en un banco blanco. Hablaban de cualquier cosa, disfrutaban de esa companía, tenían gustos similares y eso ayudaba.
En un momento él le preguntó:
_ ¿No te parece que para ser nuevos amigos parece como si ya...no se....nos conociéramos? -que sonso pensó-
_ -ella lo piensa un instante- Si tienes razón, en realidad desde que te vi por primera vez en el puente me pareciste familiar, un deja vú. -le dijo inocente-
_ Un día de lluvia como este..-dijo por lo bajo- me alegra haberte conocido. -su tono era sincero y sonrió-
_-en realidad era cierto, pese a que le habló días más tarde de verlo por primera vez, en ambas ocasiones estaba lloviendo. Pero no diría nada solo se acercó un poco a él y le respondió- A mi también, desde entonces me gusta más la lluvia. -cerró los ojos para escuchar el agua caer y sentirlo a su lado-
El joven fue suave, se quitó los lente y entonces se volteó a Mildred y le dijo:
_ Mildred, mírame. -no supo cómo pero ella no se dio cuenta hasta que se volteó. Quedó fascinada, sus ojos eran...azules. - Como la otra vez no pudiste verlos, no quisiera que te quedaras con la duda. -anhelaba poder verla, él suspiró-
_ ...-abrió la boca pero aún no salía del asombro. Colocó sus manos en el rostro de él. - Tienes unos lindos ojos Ephan. -llegó a decir cuando notó que él estaba colorado por el toque, lo soltó con delicadeza y rió por lo bajo- Lamento si te hago sentir incómodo. -dijo a menos-
_ No, no es eso...-quiso aclarar- es que no suelo quitarme las gafas y es extraño que me digas eso porque bueno..soy muy tímido. -le admite y ríe nervioso-
_ Me parece tierno. -intenta animarlo- Sabes quisiera que el chico que me gusta fuera así. -recuerda a Anael y se entristece-
_ -él no se coloca las gafas y aún "mirándola" le dice- ¿Tienes novio? No me sorprende...-sonríe pero en realidad hubiera preferido no saberlo-
_ Si ...bueno en realidad creo que nos peleamos o lo peleé no estoy segura..-intenta sonar bien pero no pudo- ¿Por qué no te sorprende?
_Porque me pareces una chica muy buena, por eso. -desliza su mano al brazo de ella y la acaricia apenas- No te pongas mal, seguro fue una tontería, todo se arreglará. -la consolaba de forma ingenua, pero si ella no quería hablar de ello no la obligaría-
_ Gracias. -le tomó la mano y se quedó así un rato, parecían dos niños pequeños. -
Tiempo después cuando la lluvia cesó cada uno tomó su camino y se separaron pero Mildred se sentía diferente como si no le importara lo ocurrido. Ephan la hacía sentir mejor aún sin saber lo que le pasaba, él lograba que no se sintiera sola.
Algo en su interior crecía, de verdad tenía un amigo después de todo.