Fue en medio de la oscuridad que comenzó, y sería allí donde debía terminar...
-Hace mucho, mucho tiempo-.
Yo lo conocí como un trabajador más de mi esposo, Vladimir, desde la primera vez en que lo vi no pude sacarlo de mi mente. Su presencia hacía los días más fáciles, verlos realizar sus tareas en silencio, escuchar su voz hacía mi personas, todo. Me sentía bien con él, como si de alguna forma pudiera sacar de mí la tristeza y soledad que la ausencia de Alejandro causaba en mi cuerpo.
Después de unas conversaciones, empecé a sentir mucho apego a su persona, deseaba verlo, deseaba que estuviera conmigo. Supe que era una locura, ambos estábamos casados, yo tenía un hijo pequeño, no eramos tan valientes para afrontar una aventura así... ¿O si?
Una noche, una tormenta de nieve se desató en el campo. Ayudé a todos a guardar los muebles del jardín, pero algo andaba mal, alguien faltaba. Todos estaban dando vueltas por la casa, pero sentía que me faltaba algo. Igual ante el apuro del momento, seguí ayudando a todos sin preocuparme por ello.
Una vez que terminamos, y gracias a que la casa era grande hubo espacio suficiente para que todos hallaran un lugar en donde descansar. Entonces me acerco a la ventana, sentía que debía ver algo.
Tomé mi abrigo y sin apuro alguno salí, el viento era helado y todo estaba cubierto de nieve. Entonces un lamento llega a mis oídos.
_ ¡Madame!¡Madame! ¡Ayúdeme por favor! -la voz parecía desanevecerse-
_ ¿¡Dónde estáis!? -grité con desesperación buscando al afligido, me acerqué al jardín de rosas de mi hermana y lo vi. Eran él congelándose en medio de unos rosales muertos- ¡Vladimir!
Corrí hasta él y lo sostuve en mis brazos, estaba helado, y apenas podía mantener los ojos abiertos.
_ Por favor, levántate, te llevaré adentro. -le rogaba mientras lo levantaba sobre mi hombro-.
_ Oh...Diana...Madame...regrese, no se ponga en peligro por mi. -me rogó asentando los pies en la tierra- ¡Vállase o la tormenta podría atraparla a usted también! -sus ojos azules se posaron en los míos como una caricia.-
_-Ya estaba bastante lejos de la entrada, pero no lo dejaría, así que ignoré sus súplicas y comencé a caminar con él a paso lento- No te dejaré, Vladimir, si tu te quedas me quedaré a tu lado.
_ Madame. -dijo mientras intentaba apresurar el paso, jamás había puesto en duda mis palabras, yo me sonrojé por lo bajo y continuamos-.
Abrí la puerta con esfuerzo y lo recosté en un sillón mientras le buscaba algo para calentarse. Pese a tener mis manos congeladas y mi rostro desgarrado por el frío que me había azotado, era él mi prioridad en ese momento. Volví con algunas colchas y unas tazas de té, en cuanto entré noté que estaba sentado. Tenía el rostro pálido, y por alguna razón estaba sonrojado, quizás la nieve lo había quemado.
_ ¿Cómo te sientes? -le pregunté mientras dejaba las tazas en la mesa frente al sillón y lo cubría con una de las mantas- ¿Vladimir?
_ ¿Por qué lo hizo? -me miró directo a los ojos y suavemente se levantó despacio y me cubrió con la manta también- Si algo le pasara nunca podría perdonármelo.
_ -me sonrojé por completo y al mirarlo noté que aún temblaba. Lo recosté y me quedé a su lado, por alguna razón, estaba más cálido que yo entonces me acerqué un poco hasta apoyarme en su hombro- Porque sé que hubieras hecho lo mismo por mi, por favor no me avergüences por ello. Solo soy honesta.
_ -se sonroja aún más, era tan tímido. Me pasa el brazo por detrás de la espalda y me abraza- No lo vuelvas a hacer, te lo pido, yo no valgo esa clase de cariño.
_ ¿Qué dices? Tu eres el mejor hombre que he conocido. -le dije escuchando los acelerados latidos de su corazón- Pero si tanto lo deseas, soy capaz de jurarlo. No volveré a arriesgar mi vida. -
_ No merezco ni siquiera lo que acaba de hacer por mi, soy un mal hombre entienda. -hablaba con su rostro sobre mi hombro, era tan suave su voz- Se que mi esposa sufriría pero...-dudo un segundo y se separó de mí para verme a los ojos- usted es lo más importante, porque yo..yo..
_ Te amo. -aquellas palabras salieron de mis labios cuan suspiro- Yo tampoco merezco tu amor, pero aún así..lo deseo. Vladimir, di mi nombre, por favor. -le rogué, estaba cansada que aún me tratase de usted-.
_ Diana. -sonrió por lo bajo pero su mirada era triste- ¿Qué estamos haciendo? Estoy lastimando a la persona que amaba, y pese a ello, no quiero renunciar a us....a ti.
_ -yo me sonrojé por lo bajo, sonaba tan lindo mi nombre de él. Volví a abrazarlo y le dije- Estamos amándonos, ¿No es eso suficiente para justificarnos?
_ -hizo silencio un momento y tomó mi rostro entre sus manos- Si, si lo es. -posó sus labios sobre los míos, besándolos con suavidad, como si fuese lo más delicado que alguna vez hubiese tocado- Te amo Diana.
Fue nuestro primer beso, mi primer beso de amor, algo solo él podía darme. En cuanto se separó de mi, pude ver la culpa asomarse en sus ojos lo atraje a mi cuerpo, quería que sintiera el calor que me invadía cada vez que él me amaba y le volví a besar de una forma apasionada y desesperada al mismo tiempo. Vladimir, al principio tímido, comenzó a llevarme hacía él, abriendo su corazón, su confianza hacía mi. En un momento la ropa comenzó a estorbar...y terminamos cayendo juntos en el pecado.
Lo amé, lo amo y lo amaré.
~ Tiempo pasó desde aquella noche~
Alejandro comenzaba a sospechar, claro le encantaba que mis ojos y esperanzas se depositaran en él. Al verme alegre y llena de vida nuevamente, se sintió amenazado, yo sabía bastante bien que el pensaba que no merecía sonreír si no era por su presencia. Pero me cansé, de esperar, de desilusionarme, de esperar una muestra de amor por su parte. En cierta forma acepté lo que por muchos años soporté, él nunca me amó solo quería poseerme y una vez que lo logró dejé de importarle.
Lo único que no pude ver fue el peligro al cual me exponía, una mujer haciéndole frente a su esposo no era bien visto y si se llegaba a divulgar era seguro que su nombre caería en humillación y chisme de todos. Mi confianza fue mi fuerza y a la vez mi perdición, cuando una noche, después de acostar a mi hijo cometí el mayor error de mi vida.
Estábamos durmiendo y de repente me desperté algo desorientada, quizás fue un castigo de Dios por mis acciones, y aún sabiendo que Alejandro estaba a mi lado pronuncié las palabras que me condenarían para siempre.
_ Yo te amo Vladimir. -dije con voz clara y sin percatarme del resultado de ese descuido-
Él no exclamó palabra alguna, solo se levantó y estampó los puños contra la pared. Fue en ese instante que me desperté por completo, poniéndome pálida con solo verlo en la oscuridad. Entonces se volteó hacía mi. Me tomó el cuello y comenzó a asfixiarme.
_ Para...por..fa-favor..-le dije con un hilo de voz-
_ Te crees que soy un tonto, te enseñaré lo que hace un tonto. -me levantó y me tiró al piso-
Retomé el aire de a poco y con dolor, ahora mi mayor preocupación era que harían conmigo. Sentí sus puños sobre mi rostro y me retorcí de dolor al sentir una de sus patadas en mi estómago. La sangre comenzó a caer de mis heridas. Mis gritos no eran escuchados por nadie, él me sostuvo contra la pared y me obligó a caminar hacia afuera. En un momento vi a mi pequeño hijo en medio del pasillo.
_ Samuel, vete a tu cuarto. -le dije apenas y esbocé una pequeña sonrisa- Estaré bien.
Entró a su cuarto y en cuanto pasé por allí le puse traba, no quería que viera lo que su padre hacía. Lo escuché golpear un par de veces, gritando que no lo dejara, pero la mano de Alejandro en mi espalda no me lo permitía. Me hecho fuera de la casa y siguió golpeando. En un momento me tomó del camisón y con su rostro pegado al mio exclamó.
_ Entiende Diana, eres mía y si no lo puedes aceptar, entonces no serás de nadie más. No lo permitiré, nunca. -sonrió con malicia y me dejó tirada en el suelo-.
Estiré mi mano en busca de algo de compasión pero me había abandonado. Las lágrimas volvían a nacer en mis ojos, mi cuerpo de enfriaba a medida que el miedo también. No quería morir así, no quería dejar a mi hijo sin madre, no quería creer las palabras de Alejandro. Pero todo fue más fuerte y terminé llorando por horas. En un momento al abrir mis ojos vi otros azules mirándome fijo. ¿Cómo era posible que él estuviera allí?
La sombra de la muerte estaba sobre nosotros. Entonces pude notar que él me cargaba en sus brazos...
_ Vladimir...ya es tarde para mí. -continuaba caminando- Déjame.
_ No puedo hacer eso, yo no lo haré. -dijo con tristeza al verte desvanecerme de a poco frente a él- Por favor resiste un poco más. - cayó de rodillas, cansado de tanto divagar en medio de la oscuridad, su corazón afligido comenzaba a detenerse.- Diana.
_ Vladimir. -apenas lo rocé con mi gélida mano, él estaba frío también. Me levanté un poco y lo besé con miedo, sabía que era el final.- No olvides que te amo.
_ No lo haré, sus lágrimas caían sobre el rostro lastimado de ella, se acercó y la besó con el mismo sentimiento.- Perdóname, aunque yo nunca dejaré de amarte, lamento que te haya causado esto.
_ -ella sonrió y con la poco fuerza que le quedaba se apoyó en su pecho- Lo único que hiciste fue hacerme feliz...gracias...
Dio su último suspiró y murió.
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Despertó llorando e intentó gritar pero nada salía de su garganta. La morocha la tomó por el torso y la sostuvo, estaban fuera del escondite de Alejandro.
_ ¡Mildred! ¿Estás bien? -preguntaba algo obvio pero no le importaba- ¡Despierta Mildred eso no es real! ¡Lo que ves no es real!
_ -levantó la mirada, se paró firme, sus ojos estaban vacíos- Si fue real, y ahora volverá a pasar a menos que lo detenga. -la voz era profunda- No permitiré que Vladimir vuelva a sufrir por mi, Alejandro me quiere a mi y ya es hora de que lo acepte.-
_ ¿Diana? -dijo por lo bajo cuando la vio dirigirse al lugar sin preocupación alguna- ¡Espera! No es así, él no te posee, podemos salvarlo pero no pienso ponerte en riesgo, has sufrido mucho..
_ Ya niña, estoy muerta, yo quiero llevarme a Alejandro conmigo, así dejara a molestar a gente inocente como ese chico. -mira hacia el lugar, no tenía miedo, no tenía nada que perder-
_ Aún así, no te mereces caer al olvido por su culpa. Creo que se como detenerlo pero debes seguirme y dejar esas ideas. Salvaremos a Vladimir y a Ephan, solo debes confiar en mi. Soy la reencarnación de Nubia, la doncella de las rosas. -sonrió de forma amable mientras su otra parte se hacía presente a su lado-.
_ Nubia. -dice con real asombro y entonces ofrece la mano en señal de que lo intentaría-
Ambas caminaron hacía allí pero en cuanto estaban a un metro de distancia algo inesperado pasó. Una joven pelirroja, pasó al lado de ellas y entró súbitamente dejándolas al descubierto. De las tres personas allí dentro, dos de ellas voltearon mientras el tercero no tenía idea de lo que pasaba. Entonces Kesha dejó a Diana detrás de ella mientras al ver quien era la joven se quedó paralizada al no saber que hacer.
_ ¡Al fin llegas mujer! Ya estaba aburriéndome. -dice reprochando y mira por encima de ella- Veo que trajiste companía.- Pasen a menos que quieran que algo malo pase.-se acerca a Ephan con un cuchillo en su mano-.
Era inútil, estaba arruinado el plan de Kesha con el factor sorpresa, ahora tendría que obedecerlo. Entraron a duros pasos, la morocha aún permanecía adelante de su amiga, mirando a el ojiverde con desprecio y repugnancia.
_ Vamos Nubia, como si no te hubiera gustado con mi antiguo cuerpo. -le dice lascivo acercándose-
_ Ni aún después de muerta. -respondió con una doble voz- Eres un bastardo, y veo que lo sigues siendo.
_ No me gusta lo que dices. -dijo de una manera calma y perturbadora- Y tu..-miró a Diana- ¿Te estás haciendo la valiente? ¿Vienes por Vladimir?
_-sus manos temblaban levemente, aún podía sentir ese temor al escuchar su voz, aún así respondió- Déjalo, no tiene nada que ver, si a la que quieres es a mi ¿No? -su voz sonaba firme pese a que se sentía nerviosa-
_ En eso tienes razón...
_ Alejandro yo.. -lo interrumpió Cynthia pero al instante él la tomó de los brazos y tumbó contra la pared-
_ No me interrumpas, nunca. -le dijo sin agresión alguna, era algo tan común para él someter a las mujeres- Diana, yo solo te quiero a ti, porque en realidad escapaste pero como verás he sabido encontrarte.
_ Qué acaso nunca aprenderás a cerrar la boca Nubia. -dijo con sarcasmo- Creo que se quien me puede ayudar, ven aquí Livia.
_ -al escuchar el nombre la chica de ojos oscuros se quedó congelada, no, no podía ser que lo estuviera ayudando-.
De la oscuridad salió la figura de la rubia, su mirada perdida, Livia la controlaba pese a los intentos de Masha. Miró a su amiga y solo fue y la sostuvo con fuerza mientras no mencionaba palabra alguna. El joven solo sonrió con satisfacción, al parecer la chica había caído en su truco, la ira que compartían fue lo que logró que pudiera controlarla como una marioneta.
_ Livia. -exclama la joven castaña por lo bajo- ¿Qué le has hecho?
_ Solo digamos que ambos buscamos lo mismo. -se acercó a Diana y la tomó de los hombros- Es hora de que pagues.
_ Lo se..-miró por lo bajo y se dejó invadir por aquel hombre, como siempre-.
De pronto en la otra habitación de ese pequeño escondite un joven intentaba desatar los nudos de las sogas que lo ataban a una silla. Podía sentir las vueltas de los nudos y poco a poco fue aflojándolos, no tenía idea de donde estaba escuchaba unas voces cercanas pero no estaba muy seguro. Entonces escuchó un grito, esa voz....esa voz....la conocía.
Se movió torpemente por la habitación, tropezándose con todo a su paso pero intentando llegar a esa voz. De pronto sintió algo extraño en su mente, le comenzó a doler y se calló de rodillas. De pronto pareció haberse quedado dormido y abrió los ojos de golpe reincorporándose y corriendo hacía la joven que gritaba.
_ ¡Suéltala! -exclamó tirándose encima de Alejandro-
_ -quedó desconcertado por un instante- Pero tu no eras ciego....-entonces se dio cuenta- ahhh esto se pone cada vez más interesante. -lo tomó de los brazos tirándolo para atrás-.
_ -Diana se acercó a él y lo miró- Vladimir, ¿Qué haces? -dijo preocupada intentando levantarlo-
_ Lo prometiste, no volverías a ponerte en peligro. -le contestó con meláncolía sosteniéndose de su brazo, pero le costaba tener control de sí-.
_ Es la primera vez que lo posees ¿Cierto? -rió por lo bajo- Yo tengo práctica en este cuerpo, es inútil que intentes derrotarme. Vaya escena, los dos traidores juntos. -sonrió malicioso- ¿No crees que es lindo Livia?
La rubia seguía conteniendo a Kesha cuando al ver a Vladimir sus ojos se llenaron de lágrimas y furia. No podía desobedecer las órdenes de Alejandro, se había arrepentido, pero hasta que no perdonara a su esposo no podría salir de ese hechizo.
_ Livia...-dijo en un susurro el ojiazul mientras se levantaba, se abalanzó de nuevo hacía el joven de cabello ondulado pero sus movimiento eran lentos y los esquivaba fácilmente-
_ No eres rival para mi, estás indefenso en un cuerpo que no sabes usar. -lo golpeó en el estómago dejándolo sin aire- Lo ves..
_ ¡Vladimir! -exclamó Diana abrazándolo en el suelo- ¡Basta!¡Por favor! -miró a Alejandro con miedo-
_ Recién estoy comenzando mi Didi. -le dijo sonriendo con malicia mientras la tomaba del cabello y la levantaba- Deja de preocuparte por ese inútil, aún no termino contigo. -la tomó violentamente contra su cuerpo y la besó desesperado mientras sus manos recorría el cuerpo de ella sin restricción. Ella no podía hacer nada, era más fuerte y además se sentía muy avergonzada.
Mientras Kesha intentaba despertar a Masha.
_ Vamos, Mash, no puedes dejarlo hacerle eso a Diana. -le dice con un tono lastimero mirándola a los ojos- Tienes que dejar esa bronca atrás Livia, se que no quieres lastimar a Vladimir, lo se...porque..-su voz se quiebra- aun después de muerto lo seguías amando. -dejó salir a Nubia- Lo seguías amando, y nunca lo olvidaste, nunca. Yo estaba allí, ¿Recuerdas?
_-la joven solo ignoró esos comentarios, pero al ver los ojos de su amigas sintió que podía decirle algo- Era distinto, yo no estaba bien, yo no lo amaba. -afirma un tanto dudosa-
_ Y si no lo amabas, entonces, a quien amabas. -dice penosa mientras intenta hacerla recordar- Debes estar mintiendo, tu amabas a Vladimir, si no tenías a nadie más.....o...quizás no era así. Livia, no puedes recordar lo que pasó después de su muerte, pero yo puedo ayudarte con eso. -acerca su rostro a ella- Me tenías a mi, ¿No recuerdas?
La mira con desconcierto, se sentía muy confundida, por alguna razón no podía recordar su relación con Nubia. Alejandro al verla de esa forma temió por que perdiera el control y entonces tomó a Nubia y la encerró en un armario. Esta comenzó a golpear la puerta gritando desesperada.
Diana aprovechó he intentó huir de allí, pedir por ayuda o lo que fuera. Pero el ojiverde se le adelantó y la tomó del brazo tirándola al piso. Se puso encima de ella y entonces recibe un golpe en la nuca que lo deja inconsciente y cae sobre la joven.
_ -con los ojos abiertos de sorpresa intenta sacar el cuerpo inmóvil de Alejandro de encima suyo-
_ Lo siento. -dijo la voz lastimera de la pelirroja- Pero no quiero ser la mala otra vez. -suspiró con pesadez y cayó de bruces al suelo- Vete Diana, y saca a los demás..
_ Cynthia. -dijo en voz baja e incrédula- ¿Por qué tu...
_ ¡ Váyanse! -grita con furia mientras lágrimas caían de sus mejillas- No puedo pedirles perdón, el destino de ambos ya está escrito y esta vez no voy a huir.
Livia se siente desconcertada, solo atina a abrir la puerta de donde estaba Nubia. Y al hacerlo está cae al suelo como si se hubiese desmayado. La rubia la sostiene en sus brazos.
_ ¡Nubia! ¡Nubia! ¿Qué sucede?
La morocha la toma por sorpresa, tras su actuación, y la besa con rapidez. La joven queda atónita y siente algo en su interior, algo que regresaba a ella.
_ Yo te amaba Livia. -dijo la morocha con los ojos vidriosos-
_-los recuerdos regresan a ella, no había sido Vladimir el motivo de su ira, sino ella misma. Por no poder haber admitido ese amor, y culpando a su esposo por todo.- Soy tan egoísta, lo siento tanto. Siento haberme olvidado de que lo mucho que te quería Nubia. -abraza a su amiga con fuerza-.
Diana y Vladimir las miraban sorprendidos, de un lado una escena confusa y triste, y del otro romántica y reconfortante. Entonces la castaña recordó las palabras de su antes amiga y ayudó a las demás a levantarse y las tres ayudaron al ojiazul. En un momento la morocha miró a Cynthia, esa expresión, sabía que significaba.
_ ¿No vas a detenerla? -susurró Diana al salir-
_ No, ya ha tomado la decisión, no puedo hacer nada. -un vez fuera cerraron la puerta pero siguieron viendo hacía la deplorable casa-
Un silencio los rodeaba, lo que había pasado en ese lugar jamás sería repetido. Todo debía terminar, en la oscuridad, para que todo ese odio y rencor fuera finalmente dejado atrás.
La melancolía de las seis almas se percibía en el ambiente, los perros comenzaron a ladrar a la luna para pedirle que supiera guiar a aquellos espíritus al descanso. Vladimir abrazó a Diana, Nubía a Livia. Era tiempo de despedirse. Los antes esposos se miraron con consentimiento hacia lo que ambos querían. Debían, querían, dejar el mundo terrenal con los mejores sentimiento posibles y así sería.
En el interior, la pelirroja acarició el cabello de su tan amado hombre, aún lloraba pero no de bronca o tristeza. Tomó la mano de Alejandro y la besó, se recostó en su pecho y comenzó a recitar una vieja oración.
_ Y en el carrusel nos encontraremos, para vivir por siempre, para ser felices.. -su voz se quebraba pero no se detenía- Los niños inmortales se recuestan, cansados de la Tierra, ambos los dos, se irán a descansar. Donde sus actos serán juzgados y sus corazones purificados. Allí donde nadie domina y todos buscan la luz. Ahí te esperaré...mi amor.
Lo besó, liberando todo lo que quedaba de aquellas sufridas vidas, acabando con todo el daño que habían hecho. Aquella noche, el pasado fue revelado, aceptado y los infaustos pidieron su redención.
Deshaciendo el dolor para volver a empezar, esta vez, como otras personas.
En la oscuridad de la noche, una luz se hizo presente, y de esa forma las tinieblas dejaron de aprisionarlos.
Fueron libres.
CONTINUARÁ
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Ya estamos, el próximo capítulo será el final.
sábado, 26 de febrero de 2011
domingo, 13 de febrero de 2011
Traición
Después de una noche tranquila, el joven de ojos azules se despierta con una sonrisa en el rostro. Fue hacía la ventana y subió la persiana para que entrara el sol ,al sentir el calor sobre su cuerpo se sintió ya más atento. Se vistió con tranquilidad y se dirigió a su escritorio por sus anotaciones y entonces tonó algo extraño en la mesa.
Había un papel que no era de él, la sostuvo y pasando sus dedos por encima del bordes y sintió que tenía algo escrito. Lo leyó con cuidado, tenía su nombre nada más.
Lo dio vuelta y comenzó a 'leer'.
Te veré en el parque, quiero hablar. Mildred
Era algo corto, pero no pudo evitar emocionarse al pensar en ella y sin darle mucha importante dejó el sobre y se retiró para desayunar. Pero debió haber puesto atención, de esa forma hubiera notado que no había forma de que Mildred le hubiera escrito esa carta, porque ella no conocía el sistema braille y mucho menos le había tenido oportunidad de entrar a su cuarto. El joven solo estaba distraído y perdidamente embobado con lo sucedido el día anterior.
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Masha caminaba a la escuela, estaba cabizbaja, su característica expresión de frialdad ahora era reemplazada por una de preocupación constante y eso era para preocuparse. Entonces siente que alguien la sostiene y entra a un callejón, una joven de ojos claros la mira con una sonrisa torcida y le pregunta:
_ ¿Se lo diste? -la suelta y espera-
_ -ella la mira con desconcierto y nuevamente cae, su mirada cambia y su voz se escucha firme- Claro que lo hice, estaba emocionado esta mañana así que debió haberlo creído.
_ Bien, entonces lo dejo en tus manos. -le dice maliciosa y la deja-
La rubia sale del callejón y se acomoda un poco la ropa, entonces retoma su camino repasando los pasos que tendría que seguir esa tarde. Cuando de forma súbita entre la multitud una chica le saluda con unos ojos llenos de cariño. Livia se confunde, no puede recordar quien es, aunque en su interior su corazón latía desesperado.
Una figura transparente se presente sobreponiéndose a la joven, la imagen de una vieja amiga...Livia logra emocionarse.
_ Nubia...-dice en un susurro y siente la necesidad de salir de allí-
Da media vuelta he intenta caminar como si nada, pero la joven la llamó por el nombre haciendo que esta se congelara. Sintió como la sostenía del brazo y al mirarla no pudo evitar poner una expresión de tensión. Sus ojos celestes no podían evitar sentirse atraídos por los de aquella chica. Kesha nota que no era su amiga, entonces por única vez deja salir a Nubia de su interior.
_ ¿Qué te sucede Livia? -le pregunta con su dulce voz-
_ ...-se queda sin palabras por un instante- Nubia...¿Cómo es que?¿Tú también?..-jamás se la había encontrado en las veces que había poseído ese cuerpo-.
_ No te asustes..-nota cierta inquietud en ella- ¿Por qué le haces?
_ -'sigue siendo asertiva' piensa y responde- Solo pasó, ya la dejaré yo solo..
_ No me mientas.-le pide con una mira de preocupación hacia ella- Ya no me recuerdas.
_ Es que estoy confundida, solo recuerdo algunas cosas. -responde sin darle importancia-
_ ¿No me recuerdas? -le pregunta con cierta angustia en la voz-
_ Este...solo un poco. -dice con temor, parecía que Nubia le ocultara algo- ¿Pasa algo con eso?
_ No. -dice sombría y la suelta- Sabes será mejor que me valla.
Da media vuelta y se apresura por dejar ese lugar, la joven a su espalda la mira con extrañeza. La morocha solo desaparece y vuelve a su lugar mientras su alma llora ante la respuesta de su amiga. Kesha despierta pero ya era tarde, había subido al colectivo y no podía volver. Solo podía rezar porque Masha volviera a tomar el control antes de que cometiera otra locura como antes.
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Mildred había salido de la escuela, sonreía como una idiota pero no le importaba. Solo caminaba ansiosa por llegar a la pasarela. Pasó por entre los árboles y al correr con emoción por verlo, se encontró algo que la dejó paralizada.
_ Hola amor, ¿Pensaste que te había olvidado? -sonríe con malicia mientras se acerca a ella con lentitud- Me parece o estabas esperando a alguien más...quizás alguien que yo también conozco, y Masha, y Lucia...-decía con picardía-
_ Ya déjame tranquila, se perfectamente quien eres..-lo mira de reojo y da la vuelta para irse de allí-.
_ No querrás irte Didi, ¿O acaso no te importe que le pase a Ephan? -su mirada era oscura y su voz desafiante-
_ -lo mira con intensidad y con enojo le pregunta- ¿Qué has hecho con él?
_ Digamos que ambos son igual de ingenuos, no me sorprende que engañaras a Anael con él. -le dice con frialdad- Eres la viva imagen de Diana, y se que ella puede escucharme, ¿Te parece bien llevar a esta niña por el mal camino?
_-se le abalanza tomándolo bruscamente de la remera- Yo se lo que le hiciste, tu eres un monstruo, ¿Dónde está Ephan? -tenía su puño en frente de su rostro-
_ Ya no tienes porque ponerte así. -la toma de los brazos y la arrincona contra un árbol- Todo tiene solución Mily, si vienes conmigo podríamos llegar a un acuerdo. -sonríe por lo bajo-
_ -sabía que no debía confiar en él, pero no se arriesgaría que le hiciera algo a Ephan- Con una condición: nada de trampas.
_ Como quieras. -la suelta y comienza a caminar a sabiendas que lo seguiría-.
La joven lo siguió, no tenía otra opción, suspiró y se puso el celular en la mano. No estaba segura de que pasaría, ya no podía confiar en él, entonces sería mejor estar atenta. Tenía un mal presentimiento, pensó en que deseaba que Kesha estuviera con ella, pero ni siquiera tenía un teléfono o algo para encontrarla.
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Se estaba bañando, tenía muchos clientes esa noche, su talento era más un problema que una ventaja últimamente. El agua la relajaba, dejando de pensar en todo y a la vez sintiendo todo. Se enjuaga el cabello y se queda un rato apoyada sobre la canilla mientras mira el azulejo como si fuera lo más interesante del mundo, algo no estaba bien. No podía sacarse esa sensación desde que se encontró con Masha, era más frecuente y no veía forma de acabar con ese problema.
De pronto un sonido la saca de su laguna mental, al principio le costó reconocerlo pero después se dio cuenta que era su celular. Cerró el agua y salió apenas con tiempo para tomar la toalla, corrió hasta su cama donde estaba su campera y con apuro atendió.
_ ¿Hola? -dice mientras se coloca la toalla alrededor del torso-
_ ¡Debes ayudarme!¡Ya no hay tiempo! Por favor Kesha, te necesito, Livia se ha salido de control...y Alejandro la ha convencido para tomar venganza. -su voz se volvió angustiada- Tiene a Ephan y es mi culpa, por favor, ven rápido estamos en...-súbitamente se corta la comunicación-.
_ -se queda unos segundos sin entender y después reacciona- ¡Masha! ¡Masha contesta! ....demonios...
Tira el teléfono a un lado y comienza a buscar ropa, se viste lo más rápido que pudo y tomando algunas cosas se dirige a la puerta. Sale del edificio y le dice a uno de los guardias.
_ No me importa quien venga, estoy ocupada, ¿Entendido? -lo miró desafiante-
_ Como digas. -dijo con un hilo de voz, nunca la había visto así.-
Comienza a caminar con mucho enojo en su rostro, ya estaba cansada de ese inútil, bastardo, hijo de...Se detiene en seco, esa no era ella. Nubia estaba furiosa y ahora Kesha lo sentía, ahora si que Alejandro vería con quien se había metido.
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_ Estoy cansada de esto. -decía con tristeza frente al espejo- Ya no quiero ser así, ni siquiera por él...ya me cansé...
Intenta volver a su lugar pero no puede, algo se lo impedía, entonces siente pánico. No quería estar en ese cuerpo, no quería afrontar que había ido muy lejos, solo quería huir como siempre lo hacía. Al notar que no podía, corrió hacía la mente de la joven y la vio libre de su trampa pero atada a ese mundo, no podía estar pasando justo en ese momento. Volvió a la realidad, en su reflejo había temor y dudas. No, no podía hacerlo, que Alejandro se las arreglara solo....ella ya no quería problemas, más aún después de la culpa que la agobiaba cada días más.
_ Quiero salir de aquí, debería...-mira hacia la puerta pero luego se arrepiente- Me mataría si llegara a delatarlo.
La joven pelirroja estaba en una encrucijada, podía hacer lo correcto o solo dejar que las cosas pasaran...como antes. Si se redimía de lo pasado lo más seguro era que terminaría pagando su traición, pero si no hacía nada era lo mismo que haberlo ayudado. Antes había sido la amiga de Diana y la había engañado, aún cuando supo lo que Alejandro le haría no tuvo el valor de detenerlo y mucho menos de advertirle. Era una vergüenza, una desagraciada, débil ante los encantos de ese cruel hombre.
Debía haber una solución, aunque era seguro que los resultados no le gustarían....
CONTINUARÁ
Está re-cortó, lo sé u.u es que pienso hacer un final de dos parte, quizás tres....pero tranquilos, la próxima será bien largo x] lol
Lo dio vuelta y comenzó a 'leer'.
Te veré en el parque, quiero hablar. Mildred
Era algo corto, pero no pudo evitar emocionarse al pensar en ella y sin darle mucha importante dejó el sobre y se retiró para desayunar. Pero debió haber puesto atención, de esa forma hubiera notado que no había forma de que Mildred le hubiera escrito esa carta, porque ella no conocía el sistema braille y mucho menos le había tenido oportunidad de entrar a su cuarto. El joven solo estaba distraído y perdidamente embobado con lo sucedido el día anterior.
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Masha caminaba a la escuela, estaba cabizbaja, su característica expresión de frialdad ahora era reemplazada por una de preocupación constante y eso era para preocuparse. Entonces siente que alguien la sostiene y entra a un callejón, una joven de ojos claros la mira con una sonrisa torcida y le pregunta:
_ ¿Se lo diste? -la suelta y espera-
_ -ella la mira con desconcierto y nuevamente cae, su mirada cambia y su voz se escucha firme- Claro que lo hice, estaba emocionado esta mañana así que debió haberlo creído.
_ Bien, entonces lo dejo en tus manos. -le dice maliciosa y la deja-
La rubia sale del callejón y se acomoda un poco la ropa, entonces retoma su camino repasando los pasos que tendría que seguir esa tarde. Cuando de forma súbita entre la multitud una chica le saluda con unos ojos llenos de cariño. Livia se confunde, no puede recordar quien es, aunque en su interior su corazón latía desesperado.
Una figura transparente se presente sobreponiéndose a la joven, la imagen de una vieja amiga...Livia logra emocionarse.
_ Nubia...-dice en un susurro y siente la necesidad de salir de allí-
Da media vuelta he intenta caminar como si nada, pero la joven la llamó por el nombre haciendo que esta se congelara. Sintió como la sostenía del brazo y al mirarla no pudo evitar poner una expresión de tensión. Sus ojos celestes no podían evitar sentirse atraídos por los de aquella chica. Kesha nota que no era su amiga, entonces por única vez deja salir a Nubia de su interior.
_ ¿Qué te sucede Livia? -le pregunta con su dulce voz-
_ ...-se queda sin palabras por un instante- Nubia...¿Cómo es que?¿Tú también?..-jamás se la había encontrado en las veces que había poseído ese cuerpo-.
_ No te asustes..-nota cierta inquietud en ella- ¿Por qué le haces?
_ -'sigue siendo asertiva' piensa y responde- Solo pasó, ya la dejaré yo solo..
_ No me mientas.-le pide con una mira de preocupación hacia ella- Ya no me recuerdas.
_ Es que estoy confundida, solo recuerdo algunas cosas. -responde sin darle importancia-
_ ¿No me recuerdas? -le pregunta con cierta angustia en la voz-
_ Este...solo un poco. -dice con temor, parecía que Nubia le ocultara algo- ¿Pasa algo con eso?
_ No. -dice sombría y la suelta- Sabes será mejor que me valla.
Da media vuelta y se apresura por dejar ese lugar, la joven a su espalda la mira con extrañeza. La morocha solo desaparece y vuelve a su lugar mientras su alma llora ante la respuesta de su amiga. Kesha despierta pero ya era tarde, había subido al colectivo y no podía volver. Solo podía rezar porque Masha volviera a tomar el control antes de que cometiera otra locura como antes.
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Mildred había salido de la escuela, sonreía como una idiota pero no le importaba. Solo caminaba ansiosa por llegar a la pasarela. Pasó por entre los árboles y al correr con emoción por verlo, se encontró algo que la dejó paralizada.
_ Hola amor, ¿Pensaste que te había olvidado? -sonríe con malicia mientras se acerca a ella con lentitud- Me parece o estabas esperando a alguien más...quizás alguien que yo también conozco, y Masha, y Lucia...-decía con picardía-
_ Ya déjame tranquila, se perfectamente quien eres..-lo mira de reojo y da la vuelta para irse de allí-.
_ No querrás irte Didi, ¿O acaso no te importe que le pase a Ephan? -su mirada era oscura y su voz desafiante-
_ -lo mira con intensidad y con enojo le pregunta- ¿Qué has hecho con él?
_ Digamos que ambos son igual de ingenuos, no me sorprende que engañaras a Anael con él. -le dice con frialdad- Eres la viva imagen de Diana, y se que ella puede escucharme, ¿Te parece bien llevar a esta niña por el mal camino?
_-se le abalanza tomándolo bruscamente de la remera- Yo se lo que le hiciste, tu eres un monstruo, ¿Dónde está Ephan? -tenía su puño en frente de su rostro-
_ Ya no tienes porque ponerte así. -la toma de los brazos y la arrincona contra un árbol- Todo tiene solución Mily, si vienes conmigo podríamos llegar a un acuerdo. -sonríe por lo bajo-
_ -sabía que no debía confiar en él, pero no se arriesgaría que le hiciera algo a Ephan- Con una condición: nada de trampas.
_ Como quieras. -la suelta y comienza a caminar a sabiendas que lo seguiría-.
La joven lo siguió, no tenía otra opción, suspiró y se puso el celular en la mano. No estaba segura de que pasaría, ya no podía confiar en él, entonces sería mejor estar atenta. Tenía un mal presentimiento, pensó en que deseaba que Kesha estuviera con ella, pero ni siquiera tenía un teléfono o algo para encontrarla.
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Se estaba bañando, tenía muchos clientes esa noche, su talento era más un problema que una ventaja últimamente. El agua la relajaba, dejando de pensar en todo y a la vez sintiendo todo. Se enjuaga el cabello y se queda un rato apoyada sobre la canilla mientras mira el azulejo como si fuera lo más interesante del mundo, algo no estaba bien. No podía sacarse esa sensación desde que se encontró con Masha, era más frecuente y no veía forma de acabar con ese problema.
De pronto un sonido la saca de su laguna mental, al principio le costó reconocerlo pero después se dio cuenta que era su celular. Cerró el agua y salió apenas con tiempo para tomar la toalla, corrió hasta su cama donde estaba su campera y con apuro atendió.
_ ¿Hola? -dice mientras se coloca la toalla alrededor del torso-
_ ¡Debes ayudarme!¡Ya no hay tiempo! Por favor Kesha, te necesito, Livia se ha salido de control...y Alejandro la ha convencido para tomar venganza. -su voz se volvió angustiada- Tiene a Ephan y es mi culpa, por favor, ven rápido estamos en...-súbitamente se corta la comunicación-.
_ -se queda unos segundos sin entender y después reacciona- ¡Masha! ¡Masha contesta! ....demonios...
Tira el teléfono a un lado y comienza a buscar ropa, se viste lo más rápido que pudo y tomando algunas cosas se dirige a la puerta. Sale del edificio y le dice a uno de los guardias.
_ No me importa quien venga, estoy ocupada, ¿Entendido? -lo miró desafiante-
_ Como digas. -dijo con un hilo de voz, nunca la había visto así.-
Comienza a caminar con mucho enojo en su rostro, ya estaba cansada de ese inútil, bastardo, hijo de...Se detiene en seco, esa no era ella. Nubia estaba furiosa y ahora Kesha lo sentía, ahora si que Alejandro vería con quien se había metido.
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_ Estoy cansada de esto. -decía con tristeza frente al espejo- Ya no quiero ser así, ni siquiera por él...ya me cansé...
Intenta volver a su lugar pero no puede, algo se lo impedía, entonces siente pánico. No quería estar en ese cuerpo, no quería afrontar que había ido muy lejos, solo quería huir como siempre lo hacía. Al notar que no podía, corrió hacía la mente de la joven y la vio libre de su trampa pero atada a ese mundo, no podía estar pasando justo en ese momento. Volvió a la realidad, en su reflejo había temor y dudas. No, no podía hacerlo, que Alejandro se las arreglara solo....ella ya no quería problemas, más aún después de la culpa que la agobiaba cada días más.
_ Quiero salir de aquí, debería...-mira hacia la puerta pero luego se arrepiente- Me mataría si llegara a delatarlo.
La joven pelirroja estaba en una encrucijada, podía hacer lo correcto o solo dejar que las cosas pasaran...como antes. Si se redimía de lo pasado lo más seguro era que terminaría pagando su traición, pero si no hacía nada era lo mismo que haberlo ayudado. Antes había sido la amiga de Diana y la había engañado, aún cuando supo lo que Alejandro le haría no tuvo el valor de detenerlo y mucho menos de advertirle. Era una vergüenza, una desagraciada, débil ante los encantos de ese cruel hombre.
Debía haber una solución, aunque era seguro que los resultados no le gustarían....
CONTINUARÁ
Está re-cortó, lo sé u.u es que pienso hacer un final de dos parte, quizás tres....pero tranquilos, la próxima será bien largo x] lol
viernes, 4 de febrero de 2011
Atrapadas
Kesha tenía un mal presentimiento, en cuanto dejó el hospital todo tenía un tono agresivo, como si algo malo hubiera o estuviese por pasar. Tenía un nudo en el estómago, ¿Qué era eso?
Se encaminó a su pequeño escondite y al llegar el guardia le contó que su amiga había pasado un tiempo allí, le sorprendió, ella nunca le interesó ese lugar a menos que se haya metido en problemas. Algo que no le sorprendería, aunque le llamaba la atención igual, tendría que ir a verla. Se cambió de ropa y se duchó, el agua le aclaraba las ideas pero esa ocasión estaba más confundida que antes, su despertar no había sido el mejor de todos.
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Ephan se había decidido finalmente, tras un sueño bastante raro pero al final agradable. Quería hablar con Mildred, quería decirle lo que le pasaba, lo bien que le hacías estar con ella. Desde bien temprano de la tarde fue a la costanera y se quedó cerca de la pasarela, ella pasaría por allí, estaba seguro de ello.
Pese a sus problemas, a todo lo pasado los días anteriores, necesitaba sentirse acompañado y solo con Mildred conseguía eso. Puso una sonrisa en su rostro y solo se dignó a esperar....y esperó y esperó..pero la joven nunca apareció. Ni ese día, ni el siguiente, ni el siguiente..
A la semana, Ephan se había llenado de tristeza, ¿Qué le había pasado a Mildred?
Escondió su mirada en su tan desordenado cabello y se alejó con pesadumbre.
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La joven de ojos oscuros estaba frente a la puerta de la casa de su amiga, respiró el aire, estaba turbio. Acercó su mano a la perilla de la puerta y antes de tocarla sintió un leve cosquilleo, no le dio importancia y tocó. A los pocos minutos, Ephan le abrió, jamás lo había visto tan decaído.
_ Hola, Stephan, vengo a ver a Masha si se encuentra. -le dijo cortes como siempre-
_ Ella no puede salir, lo siento. -entrecierra la puerta, su voz era lúgubre- Está castigada. -estaba a punto de cerrar la puerta cuando sintió la mano de la joven sobre la suya.-
_ -Siente el dolor de él sobre su piel- Mildred..-susurra y luego aclara- Por favor, debo hablar con Masha. -le ruega.-
_ No puedo, tengo cosas que hacer, lo lamento. -le cierra la puerta en la cara.
Kesha mira la puerta con tristeza, pero no podía permitir rendirse tan rápido, desvió la mirada y vio un árbol...la ventana de Masha...una idea descarada pasó por su mente y no dudó en llevarla a cabo.
Entre medio de las ramas, comenzaba a notar la altura que había tomado, mejor no pensar en ello. Tenía gran destreza por suerte y en cuanto logró llegar al borde de su ventana la golpeó con cuidado, la cortina no le permitía ver si ella estaba dentro. De pronto vio los ojos celestes asomarse y verla con sorpresa, siente ruido y cosas cayendo. La rubia se había caído del susto, pensando en cómo demonios era que Kesha había llegado allí. Rápidamente se levantó entre las miles de cosas en el piso y abrió la ventana para hacerla entrar. La morena pasó la mitad del cuerpo pero después se le hizo complicado y terminó por caerse encima de Masha sin aviso.
_ Ayy...eso me duele. -le dice mientras la mira encima de su pecho- ¡Kesha! -la abrasa con fuerza y emoción-.
_ -ella corresponde el abrazo y se acerca a su rostro apenas levantándose- Te extrañé tanto que pen...-al verle los ojos se sintió asustada y se alejó un poco-.
_ Ya lo notaste. -le dice su amiga desganada- Lo siento, me es más difícil cada vez, por eso estoy encerrada aquí. -se levanta y la mira con culpa- Lo que pasó....fue mi culpa..por favor, perdóname. -bajó la cabeza, cómo había despertado no tenía idea pero aún así se sentía culpable-.
_ Ohh.. Mash...¿Qué te sucede? - le preguntó mientras se paraba y se sentaba en la cama de ella- Ven hablemos, primero lo que pasó no fue tu culpa...solo pasó y segundo, debes decirme que hace Livia contigo.
_ -se sentó a su lado pero recostó su cabeza en sus piernas- Tengo miedo Kesha, creo que hice algo malo...muy malo... -cerró los ojos, aún cuando se sentía tranquila, sabía que debía mantenerse concentrada o Livia la escucharía- La otra noche, salí de aquí y vi un lugar...allí estaba Mildred. Está en problemas, pero no puedo recordar nada más. Por favor dime que no estoy loca. -abrió los ojos en espera de su respuesta-.
_ No, no lo estas, yo también siento eso. Algo le pasó a Mildred, y temo que si fuiste tu. -se recuesta sobre la rubia- Pero no te preocupes lo arreglaremos, solo debo pedirte un favor...
_ ¿Qué cosa? -le pregunta sin ánimos-
_ No grites...-la sostiene rápido de la herida en su nuca y le ejerce algo de fuerza. Hace una mueca de dolor- Los siento, pero es la única forma.
_ -la joven sintió el dolor punzante y agarrándose de la piernas de Kesha intentó soportarlo-
_ -al abrir la herida dejó que la sangre manchara su mano y muy delicadamente probó de ella- Lo entiendo, él está despierto también. -dijo de la nada y dejó a Masha acostada.- Debo irme, debo salvar a Mildred.
_ ¡Espera!¡Kesha! -le suplica la joven aún recostada- Déjame ayudarte, llévame contigo.
_ No puedo hacer eso. -la mira con tristeza y se pone encima de ella- No puedo hacerlo.
_ ¿Por qué? -le pregunta mirándola fijo, con dolor y desconcierto-
_ Porque tu ya no puedes ayudarme, solo intenta retener a Livia, después hablaré con ella. -la besa en la frente y se separa un poco, le sonríe apenas- Vamos, yo estaré bi...-antes de poder terminar la frase siente como su amiga la toma del cuello y la acerca a su rostro.La morocha se sonroja.-
_ Dile que lo siento, yo no quise hacerlo. -cierra los ojos- Tu eres mi maestra, dime, ¿Cómo ser más fuerte que esta entidad en mi interior? -apoya su frente contra la de ella-
_ Tú eres más fuerte que yo misma inclusive. -abre los ojos- Pero la diferencia es que yo si entiendo lo que pasa...-tuvo la tentación de besarle pero no podía no así. Se levanto con cuidado y la despidió, ahora debía atender algo más importante-.
Salió pensando, ¿Cómo demonios habían convencido a Livia a hacer algo así? La herida que tenía Masha, era una de defensa, alguien se lo había hecho. Y ese alguien había sido Mildred.
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Una joven de cabello castaño despierta, no había figura o luz que distinguir a su alrededor, un dolor intenso en su cabeza, un calambre en todo el cuerpo...¿Dónde estaba?
Solo recordaba que una noche en que sus padrea habían salido alguien había entrado a su casa. Esta persona intentaba capturarla o algo así y ella tomando un cuchilla de la cocina intentó defenderse y pensó que le había dado en el cuello cuando de pronto la golpean en la cabeza y luego nada.
Después de tomar un poco más de consciencia de su situación se percató que estaba atada en una silla con cinta adhesiva en la boca y todo estaba herméticamente cerrado. La única luz que pudo ver era de una pequeña lámpara a lo lejos. La habían secuestrado eso estaba seguro, pero no veía razón para ello, igual estaba muy asustada de solo pensar el motivo. Tenía problemas para distinguir las voces de aquellos extraños que no podía ver o siquiera sentir, solo cuando la alimentaban o le daban de beber tenía una conexión con ellos. Le costaba mantenerse atenta, sospechaba que le agregaban algo al agua que le daban, pero aún así se sentía desesperada. Pasados unos días, creía ella porque había perdido la noción del tiempo, alguién la fue a visitar. Era una mujer, esa voz era tan familiar.
_ ¿Estás cómoda Diana? -dijo con algo de malicia en la voz- Igual no me interesa, al que quiero herir es a Vladimir, y créeme lo lograré. -se acercó a ella y le susurró- Nadie podrá ayudarte, no está vez.
Entonces como si fuese una señal del mismo Dios, una de las maderas de la ventana se calló y la luz tenue de la luna iluminó la vista de la extra, ojos celestes...no..no podía ser..Mildred tuvo ganas de llorar allí mismo, no, cuando por fin lo había conseguido. Intentó decirle con todas sus fuerzas que ella no había matado a Vladimir pero la joven solo la ignoró. Pensó en lo que había dicho, temió más por Ephan que por ella en ese instante.
Los días después de eso se hicieron más difíciles, ya no sabían que querían de ella, solo quería salir de ese lugar como fuera.
(...)
Sentía el frío de la noche en su cuerpo, tenía un mal presentimiento, levantó la mirada algo la veía en la distancia. Se asustó de pronto, tragó saliva he intento salir de ese lugar...pero de pronto esa persona prendió la luz y la apuntó. Ella pudo ver el lugar, era una pocilga en verdad, la persona en la luz, era la Kesha...ahí si se asustó de verás...
_-se movía escandalosamente en aquella silla, y al ver que se acercaba escuchó su voz-
_ Shhh tranquila, yo te sacaré de aquí. - le dice por lo bajo mirando alrededor y sacándole la cinta de la boca-
_ Pero si tu estabas....Masha...¡Ella me trajo aquí! -dijo con enojo y agregó- No puedo creer que esté así de loca, al terminar de decir eso sintió la mano de la morocha rodear su cuello. Se calló-
_ No hables de lo que no sabes. -sonaba molesta por primera vez- No fue su culpa, la engañaron...-continuó desatándola hasta que por fin terminó y la ayudo a pararse- No debes decirle de esto a nadie.
_¿Cómo quieres que haga eso? -le dice algo dolorida en las piernas- He estado desaparecida días, creo, mis padres me matarían si les digo que fue una broma...
_ Miente, no me importa, pero si dices la verdad...Masha estará en aún más problemas...y también él podría hacerle daño si lo delata. -dice con preocupación mientras salían de la precaria casa-.
_ ¿Él quién? -pregunta con un poco más de atención sentir el aire de nuevo la había despertado de su retardo-
_ Alejandro, él tiene a Anael como Cynthia a Lucía....-"y Livia a Masha" pensó pero no, debía confiar en que aún no estuviera bajo su control como los demás- Podemos arreglar esto, pero nadie te creerá si cuentas algo así.
_ Fue él, quien asesinó a Diana, yo lo vi. -le dice mirando bajo- Se lo quise decir a Masha pero no me escuchó.
_ -frena por completo y le dice con voz firme- No era Masha, era Livia, temo que su corazón aún sufre por lo de Vladimir....debemos pensar con más claridad. Aunque igual, te pide disculpas, ya no puede salir de su casa, al parecer está en más problemas que esto.
_ Inventaré algo entonces. -siguió caminando y le dijo- Por favor, dime ¿Cómo está Ephan?
_ -algo sorprendida por eso- Bien, algo decaído, pero bien.
_ ¿Decaído?
_ Mañana a eso de las tres ve y habla con él. Sabe acerca de esto, además de que creo que es el único con el poder para no ser influenciado por su otra parte.
Dicho esto, la joven solo asentó con la cabeza y siguió caminando.
----------------------------------------------------------------------------
En la casa de la castaña, la recibieron con un gran estruendo, claro...estaba bien pero no tenían idea de anda de lo ocurrido. Mildred no era buena con las escusas, pero esa vez si lo hizo bastante creíble.
_ ¿Hija que sucedió? -le preguntaba su madre sin dejar de abrazarla y llorar-.
_ -respiró profundo- No lo recuerdo...mamá suéltame. -actuaba confundida- No se que hacía afuera, es más no recuerdo que estaba haciendo...
Todos la miraron confundidos. No podía ser que no recordara nada, o quizás le había pasado algo muy malo para evitar decirlo. Ella subió a su cuarto e hizo como si nada por un tiempo. Le hicieron ir con un psicólogo, pero el hombre no le encontraba nada malo, la policía también habló con ella, nada. Llegó un punto en que ni su hermana la molestaba más, todo se tornó extraño.
A los pocos días en que regresó a la escuela, nadie se animaba a hablarle y Masha ni siquiera se atrevía a mirarla. La cosa fue que fuera de todo, como habían metido a la policía en eso y la pequeño ciudad se enteró la noticia de su aparición salió por la radio...poca gente seguía escuchando la radio pero..
" El Lunes pasado la joven desaparecida Mildred Argüello regresó a su casa tras estar diez días sin paradero alguno. Según informes de la policía se niega a hablar y/o sufre de algún tipo de amnesia por sucesos inciertos . No hay pista alguna acerca de lo que le pasó a la joven, de solo quince años, seguramente secuestrada......"
El joven que estaba vistiéndose se detuvo en seco, no, no podía ser...aunque..
----------------------------------------------------------------------
La pasarela, Mildred regresaba con su hermana, ya casi no la dejaban salir sola. De pronto alguien en la lejanía, parado mientras la gente pasaba a su lado, la joven sonrió y corrió hacia él.
_ ¡Ephan! -le gritó y lo abrazó con fuerza a pesar de los gritos y sorpresa de su hermana, era la primera vez que la veía sonreír desde que regresó-
_ ¡Mildred! -le devolvió el abrazo con la misma intensidad-
Se quedaron un rato así hasta que se separaron y ella lo miró con alegría, estaba bien al final. Él se quitó los lentes y le dedicó un sonrisa. Le tomó el rostro y apenas la acarició con los pulgares, le parecía tan tonto haber pensado que se había olvidado de él. En su rostro tenía una expresión de ternura, la besó dulcemente en la frente y le susurró:
_ ¿Estás bien? -le preguntó recordando lo que había escuchado-
_ -ella apenas apoyo su cabeza en él y le respondió- Ahora si.
La pequeña niña los miraba sin saber que decir, así que solo se adelantó un poco, pese a las órdenes de su madre ella no sería un pincha globo.
Los dos amigos, se quedaron en la costanera hablando un poco, él evitaba preguntar sobre lo pasado porque temía arruinar el momento, solo le decía cualquier otra cosa como si nada hubiera pasado desde la última vez que estuvo con ella. Mildred solo se quedó a su lado escuchando y respondiendo apenas, al verlo supo que Kesha tenía razón, él era más fuerte de lo que creía. Se recostó sobre su hombro y mirando las hojas caer de los árboles pensó en lo bien que le venía un poco de paz al fin. De pronto al abrir los ojos se quedó congelada, del otro lado de la calle, dos personas la miraban con malicia y enojo. La castaña tuvo miedo, justo debían verla con Ephan.
Alejandro y Cynthia desaparecieron caminando pero su presencia aún estaba sobre Mildred quien de pronto dijo:
_ Terminé con Anael, mi novio. -sonaba algo sombría-.
_ Lo siento. -dijo el chico pero sin mucha pena en realidad- ¿Quieres hablar de ello?
_ No, es mejor que no, sabes...-hizo una pequeña pausa- quiero estar contigo ahora, no quiero más que eso.
_-se puso un poco nervioso, le parecía raro esas palabras, él quería tomarlo de una forma- Bien, como quieras Mildred.
_ Ephan, tu sabes lo de Vladimir verdad? -fue directa, ya estaba anocheciendo así que no le quedaba mucho tiempo-
_ ¿Vladimir? -estaba calmo pese a la sorpresa, entonces deslizó su brazo por detrás de ella y la abrazo- Si, algo recuerdo, tu...
_ Si, Diana. -dijo en voz baja- Lo siento, se que ella lo siente, no merecía ese final.
_ -se confundió un poco, recordaba bastante bien lo ocurrido- Él no, había prometido que lo haría, solo puedo recordar a Diana, lo demás...no estoy seguro.
_ Ya veo, entonces no sabes de Livia. -tuvo dudas sobre decirle o no.- Ephan, es importante que sepas que..-se pronto al ver sus ojos azules no le encontró a él, escuchó a Diana llamarla y luego su conciencia desaprecio. Diana la tomó por unos instantes-
_ No permitas que lo diga, ya es demasiado con mi culpa por ello.-le decía con una voz más profunda- Pensé que no volvería a verte...
_ Yo también, pero henos aquí. -lo miró con detenimiento- Quisiera estar contigo siempre.
_ Siempre lo estarás. -la toma del mentón- Yo estaré para ti cada vez que me necesites, nunca dudes de ello.
_ -ella se acerca hasta casi rozar sus labios- ¿Me lo prometes?
_ Te lo juro. -la besó despacio, disfrutando aquel efímero momento-
Ephan, Mildred, despertaron. Unidos de los labios, él retrocedió sin saber que decir, ella solo calló y se sonrojó. Ambos sabían que Vladimir y Diana los habían tomado pero..aún así...quizás fue más que la voluntad de sus almas pasadas..
Mildred pensó en lo tonta que se vería, pero no le importó. Se levantó a penas y se puso enfrente de Ephan, quien apenas pudo mantenerse calmado, ella tomó su rostro con las manos. Se pusó bien cerca, parecía acosarlo y entonces le preguntó:
_ ¿Me podrías besar una vez más? -ella no lo haría, quería saber si solo eran ideas suyas-
_ Yo...-estaba nervioso pero de pronto pareció no importarle nada- lo haría con gusto.
Con algo de duda posó sus labios sobre los de ella, era cálida y se sentía extraño, jamás había besado a nadie. Entonces sintió sus labios moverse, acariciarlo de una forma muy dulce. Él le respondió ya un poco más desinhibido, se volvió apasionado. Ella solo se dejó llevar desde ese punto, se estremecía al sentirlo de esa forma, en un momento abrió los ojos y notó que él tenía los suyos mirando por lo bajo. Le pareció algo dulce y solo lo miró, cómo le gustaba.
En un momento, se separaron y ella se levantó, tendría que irse antes que fuera tarde, pero no tenía ni la más mínima intensión de hacerlo.
_ Debes irte ¿verdad? -preguntó él como leyendo sus pensamientos, se levantó y tomando su bastón se acercó a ella- Te acompaño.
_ -sonrió por lo bajo y se tomó del brazo de él.- Vamos entonces...
_ -él comenzó a caminar pero en un momento se detiene y levemente gira hacía ella- Mildred..
_ ¿Si? -dijo mirándolo-
_ Yo te quiero. -dijo tímido y prosiguió-
_ También yo. -deslizó su mano a la suya y la sostuvo- Siempre.
En ese instante, fue una unión, ambas almas sabían que no habían fallado al elegir esos cuerpos. El amor entre ellos iba más allá de ello. Caminaron juntos, pensando que ese momento era el mejor entre todo lo pasado.
----------------------------------------------------
_ Entrega esta carta a Ephan sin que se de cuenta. -dijo una voz varonil muy poco amistosa- Y esta vez hazlo bien.
_ Si, se lo que hago. -le responde la pelirroja algo cortante-
_ Pues no parece.-le dio la espalda y se alejó-
_ Idiota...-sostuvo el sobre en sus manos, tenía dudas, pero sabía bien que pasaría si no lo hacía.- Ahhh, nuevamente, soy una idiota yo también. -suspiró resignada y emprendió su camino-.
CONTINUARÁ
Se encaminó a su pequeño escondite y al llegar el guardia le contó que su amiga había pasado un tiempo allí, le sorprendió, ella nunca le interesó ese lugar a menos que se haya metido en problemas. Algo que no le sorprendería, aunque le llamaba la atención igual, tendría que ir a verla. Se cambió de ropa y se duchó, el agua le aclaraba las ideas pero esa ocasión estaba más confundida que antes, su despertar no había sido el mejor de todos.
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Ephan se había decidido finalmente, tras un sueño bastante raro pero al final agradable. Quería hablar con Mildred, quería decirle lo que le pasaba, lo bien que le hacías estar con ella. Desde bien temprano de la tarde fue a la costanera y se quedó cerca de la pasarela, ella pasaría por allí, estaba seguro de ello.
Pese a sus problemas, a todo lo pasado los días anteriores, necesitaba sentirse acompañado y solo con Mildred conseguía eso. Puso una sonrisa en su rostro y solo se dignó a esperar....y esperó y esperó..pero la joven nunca apareció. Ni ese día, ni el siguiente, ni el siguiente..
A la semana, Ephan se había llenado de tristeza, ¿Qué le había pasado a Mildred?
Escondió su mirada en su tan desordenado cabello y se alejó con pesadumbre.
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La joven de ojos oscuros estaba frente a la puerta de la casa de su amiga, respiró el aire, estaba turbio. Acercó su mano a la perilla de la puerta y antes de tocarla sintió un leve cosquilleo, no le dio importancia y tocó. A los pocos minutos, Ephan le abrió, jamás lo había visto tan decaído.
_ Hola, Stephan, vengo a ver a Masha si se encuentra. -le dijo cortes como siempre-
_ Ella no puede salir, lo siento. -entrecierra la puerta, su voz era lúgubre- Está castigada. -estaba a punto de cerrar la puerta cuando sintió la mano de la joven sobre la suya.-
_ -Siente el dolor de él sobre su piel- Mildred..-susurra y luego aclara- Por favor, debo hablar con Masha. -le ruega.-
_ No puedo, tengo cosas que hacer, lo lamento. -le cierra la puerta en la cara.
Kesha mira la puerta con tristeza, pero no podía permitir rendirse tan rápido, desvió la mirada y vio un árbol...la ventana de Masha...una idea descarada pasó por su mente y no dudó en llevarla a cabo.
Entre medio de las ramas, comenzaba a notar la altura que había tomado, mejor no pensar en ello. Tenía gran destreza por suerte y en cuanto logró llegar al borde de su ventana la golpeó con cuidado, la cortina no le permitía ver si ella estaba dentro. De pronto vio los ojos celestes asomarse y verla con sorpresa, siente ruido y cosas cayendo. La rubia se había caído del susto, pensando en cómo demonios era que Kesha había llegado allí. Rápidamente se levantó entre las miles de cosas en el piso y abrió la ventana para hacerla entrar. La morena pasó la mitad del cuerpo pero después se le hizo complicado y terminó por caerse encima de Masha sin aviso.
_ Ayy...eso me duele. -le dice mientras la mira encima de su pecho- ¡Kesha! -la abrasa con fuerza y emoción-.
_ -ella corresponde el abrazo y se acerca a su rostro apenas levantándose- Te extrañé tanto que pen...-al verle los ojos se sintió asustada y se alejó un poco-.
_ Ya lo notaste. -le dice su amiga desganada- Lo siento, me es más difícil cada vez, por eso estoy encerrada aquí. -se levanta y la mira con culpa- Lo que pasó....fue mi culpa..por favor, perdóname. -bajó la cabeza, cómo había despertado no tenía idea pero aún así se sentía culpable-.
_ Ohh.. Mash...¿Qué te sucede? - le preguntó mientras se paraba y se sentaba en la cama de ella- Ven hablemos, primero lo que pasó no fue tu culpa...solo pasó y segundo, debes decirme que hace Livia contigo.
_ -se sentó a su lado pero recostó su cabeza en sus piernas- Tengo miedo Kesha, creo que hice algo malo...muy malo... -cerró los ojos, aún cuando se sentía tranquila, sabía que debía mantenerse concentrada o Livia la escucharía- La otra noche, salí de aquí y vi un lugar...allí estaba Mildred. Está en problemas, pero no puedo recordar nada más. Por favor dime que no estoy loca. -abrió los ojos en espera de su respuesta-.
_ No, no lo estas, yo también siento eso. Algo le pasó a Mildred, y temo que si fuiste tu. -se recuesta sobre la rubia- Pero no te preocupes lo arreglaremos, solo debo pedirte un favor...
_ ¿Qué cosa? -le pregunta sin ánimos-
_ No grites...-la sostiene rápido de la herida en su nuca y le ejerce algo de fuerza. Hace una mueca de dolor- Los siento, pero es la única forma.
_ -la joven sintió el dolor punzante y agarrándose de la piernas de Kesha intentó soportarlo-
_ -al abrir la herida dejó que la sangre manchara su mano y muy delicadamente probó de ella- Lo entiendo, él está despierto también. -dijo de la nada y dejó a Masha acostada.- Debo irme, debo salvar a Mildred.
_ ¡Espera!¡Kesha! -le suplica la joven aún recostada- Déjame ayudarte, llévame contigo.
_ No puedo hacer eso. -la mira con tristeza y se pone encima de ella- No puedo hacerlo.
_ ¿Por qué? -le pregunta mirándola fijo, con dolor y desconcierto-
_ Porque tu ya no puedes ayudarme, solo intenta retener a Livia, después hablaré con ella. -la besa en la frente y se separa un poco, le sonríe apenas- Vamos, yo estaré bi...-antes de poder terminar la frase siente como su amiga la toma del cuello y la acerca a su rostro.La morocha se sonroja.-
_ Dile que lo siento, yo no quise hacerlo. -cierra los ojos- Tu eres mi maestra, dime, ¿Cómo ser más fuerte que esta entidad en mi interior? -apoya su frente contra la de ella-
_ Tú eres más fuerte que yo misma inclusive. -abre los ojos- Pero la diferencia es que yo si entiendo lo que pasa...-tuvo la tentación de besarle pero no podía no así. Se levanto con cuidado y la despidió, ahora debía atender algo más importante-.
Salió pensando, ¿Cómo demonios habían convencido a Livia a hacer algo así? La herida que tenía Masha, era una de defensa, alguien se lo había hecho. Y ese alguien había sido Mildred.
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Una joven de cabello castaño despierta, no había figura o luz que distinguir a su alrededor, un dolor intenso en su cabeza, un calambre en todo el cuerpo...¿Dónde estaba?
Solo recordaba que una noche en que sus padrea habían salido alguien había entrado a su casa. Esta persona intentaba capturarla o algo así y ella tomando un cuchilla de la cocina intentó defenderse y pensó que le había dado en el cuello cuando de pronto la golpean en la cabeza y luego nada.
Después de tomar un poco más de consciencia de su situación se percató que estaba atada en una silla con cinta adhesiva en la boca y todo estaba herméticamente cerrado. La única luz que pudo ver era de una pequeña lámpara a lo lejos. La habían secuestrado eso estaba seguro, pero no veía razón para ello, igual estaba muy asustada de solo pensar el motivo. Tenía problemas para distinguir las voces de aquellos extraños que no podía ver o siquiera sentir, solo cuando la alimentaban o le daban de beber tenía una conexión con ellos. Le costaba mantenerse atenta, sospechaba que le agregaban algo al agua que le daban, pero aún así se sentía desesperada. Pasados unos días, creía ella porque había perdido la noción del tiempo, alguién la fue a visitar. Era una mujer, esa voz era tan familiar.
_ ¿Estás cómoda Diana? -dijo con algo de malicia en la voz- Igual no me interesa, al que quiero herir es a Vladimir, y créeme lo lograré. -se acercó a ella y le susurró- Nadie podrá ayudarte, no está vez.
Entonces como si fuese una señal del mismo Dios, una de las maderas de la ventana se calló y la luz tenue de la luna iluminó la vista de la extra, ojos celestes...no..no podía ser..Mildred tuvo ganas de llorar allí mismo, no, cuando por fin lo había conseguido. Intentó decirle con todas sus fuerzas que ella no había matado a Vladimir pero la joven solo la ignoró. Pensó en lo que había dicho, temió más por Ephan que por ella en ese instante.
Los días después de eso se hicieron más difíciles, ya no sabían que querían de ella, solo quería salir de ese lugar como fuera.
(...)
Sentía el frío de la noche en su cuerpo, tenía un mal presentimiento, levantó la mirada algo la veía en la distancia. Se asustó de pronto, tragó saliva he intento salir de ese lugar...pero de pronto esa persona prendió la luz y la apuntó. Ella pudo ver el lugar, era una pocilga en verdad, la persona en la luz, era la Kesha...ahí si se asustó de verás...
_-se movía escandalosamente en aquella silla, y al ver que se acercaba escuchó su voz-
_ Shhh tranquila, yo te sacaré de aquí. - le dice por lo bajo mirando alrededor y sacándole la cinta de la boca-
_ Pero si tu estabas....Masha...¡Ella me trajo aquí! -dijo con enojo y agregó- No puedo creer que esté así de loca, al terminar de decir eso sintió la mano de la morocha rodear su cuello. Se calló-
_ No hables de lo que no sabes. -sonaba molesta por primera vez- No fue su culpa, la engañaron...-continuó desatándola hasta que por fin terminó y la ayudo a pararse- No debes decirle de esto a nadie.
_¿Cómo quieres que haga eso? -le dice algo dolorida en las piernas- He estado desaparecida días, creo, mis padres me matarían si les digo que fue una broma...
_ Miente, no me importa, pero si dices la verdad...Masha estará en aún más problemas...y también él podría hacerle daño si lo delata. -dice con preocupación mientras salían de la precaria casa-.
_ ¿Él quién? -pregunta con un poco más de atención sentir el aire de nuevo la había despertado de su retardo-
_ Alejandro, él tiene a Anael como Cynthia a Lucía....-"y Livia a Masha" pensó pero no, debía confiar en que aún no estuviera bajo su control como los demás- Podemos arreglar esto, pero nadie te creerá si cuentas algo así.
_ Fue él, quien asesinó a Diana, yo lo vi. -le dice mirando bajo- Se lo quise decir a Masha pero no me escuchó.
_ -frena por completo y le dice con voz firme- No era Masha, era Livia, temo que su corazón aún sufre por lo de Vladimir....debemos pensar con más claridad. Aunque igual, te pide disculpas, ya no puede salir de su casa, al parecer está en más problemas que esto.
_ Inventaré algo entonces. -siguió caminando y le dijo- Por favor, dime ¿Cómo está Ephan?
_ -algo sorprendida por eso- Bien, algo decaído, pero bien.
_ ¿Decaído?
_ Mañana a eso de las tres ve y habla con él. Sabe acerca de esto, además de que creo que es el único con el poder para no ser influenciado por su otra parte.
Dicho esto, la joven solo asentó con la cabeza y siguió caminando.
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En la casa de la castaña, la recibieron con un gran estruendo, claro...estaba bien pero no tenían idea de anda de lo ocurrido. Mildred no era buena con las escusas, pero esa vez si lo hizo bastante creíble.
_ ¿Hija que sucedió? -le preguntaba su madre sin dejar de abrazarla y llorar-.
_ -respiró profundo- No lo recuerdo...mamá suéltame. -actuaba confundida- No se que hacía afuera, es más no recuerdo que estaba haciendo...
Todos la miraron confundidos. No podía ser que no recordara nada, o quizás le había pasado algo muy malo para evitar decirlo. Ella subió a su cuarto e hizo como si nada por un tiempo. Le hicieron ir con un psicólogo, pero el hombre no le encontraba nada malo, la policía también habló con ella, nada. Llegó un punto en que ni su hermana la molestaba más, todo se tornó extraño.
A los pocos días en que regresó a la escuela, nadie se animaba a hablarle y Masha ni siquiera se atrevía a mirarla. La cosa fue que fuera de todo, como habían metido a la policía en eso y la pequeño ciudad se enteró la noticia de su aparición salió por la radio...poca gente seguía escuchando la radio pero..
" El Lunes pasado la joven desaparecida Mildred Argüello regresó a su casa tras estar diez días sin paradero alguno. Según informes de la policía se niega a hablar y/o sufre de algún tipo de amnesia por sucesos inciertos . No hay pista alguna acerca de lo que le pasó a la joven, de solo quince años, seguramente secuestrada......"
El joven que estaba vistiéndose se detuvo en seco, no, no podía ser...aunque..
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La pasarela, Mildred regresaba con su hermana, ya casi no la dejaban salir sola. De pronto alguien en la lejanía, parado mientras la gente pasaba a su lado, la joven sonrió y corrió hacia él.
_ ¡Ephan! -le gritó y lo abrazó con fuerza a pesar de los gritos y sorpresa de su hermana, era la primera vez que la veía sonreír desde que regresó-
_ ¡Mildred! -le devolvió el abrazo con la misma intensidad-
Se quedaron un rato así hasta que se separaron y ella lo miró con alegría, estaba bien al final. Él se quitó los lentes y le dedicó un sonrisa. Le tomó el rostro y apenas la acarició con los pulgares, le parecía tan tonto haber pensado que se había olvidado de él. En su rostro tenía una expresión de ternura, la besó dulcemente en la frente y le susurró:
_ ¿Estás bien? -le preguntó recordando lo que había escuchado-
_ -ella apenas apoyo su cabeza en él y le respondió- Ahora si.
La pequeña niña los miraba sin saber que decir, así que solo se adelantó un poco, pese a las órdenes de su madre ella no sería un pincha globo.
Los dos amigos, se quedaron en la costanera hablando un poco, él evitaba preguntar sobre lo pasado porque temía arruinar el momento, solo le decía cualquier otra cosa como si nada hubiera pasado desde la última vez que estuvo con ella. Mildred solo se quedó a su lado escuchando y respondiendo apenas, al verlo supo que Kesha tenía razón, él era más fuerte de lo que creía. Se recostó sobre su hombro y mirando las hojas caer de los árboles pensó en lo bien que le venía un poco de paz al fin. De pronto al abrir los ojos se quedó congelada, del otro lado de la calle, dos personas la miraban con malicia y enojo. La castaña tuvo miedo, justo debían verla con Ephan.
Alejandro y Cynthia desaparecieron caminando pero su presencia aún estaba sobre Mildred quien de pronto dijo:
_ Terminé con Anael, mi novio. -sonaba algo sombría-.
_ Lo siento. -dijo el chico pero sin mucha pena en realidad- ¿Quieres hablar de ello?
_ No, es mejor que no, sabes...-hizo una pequeña pausa- quiero estar contigo ahora, no quiero más que eso.
_-se puso un poco nervioso, le parecía raro esas palabras, él quería tomarlo de una forma- Bien, como quieras Mildred.
_ Ephan, tu sabes lo de Vladimir verdad? -fue directa, ya estaba anocheciendo así que no le quedaba mucho tiempo-
_ ¿Vladimir? -estaba calmo pese a la sorpresa, entonces deslizó su brazo por detrás de ella y la abrazo- Si, algo recuerdo, tu...
_ Si, Diana. -dijo en voz baja- Lo siento, se que ella lo siente, no merecía ese final.
_ -se confundió un poco, recordaba bastante bien lo ocurrido- Él no, había prometido que lo haría, solo puedo recordar a Diana, lo demás...no estoy seguro.
_ Ya veo, entonces no sabes de Livia. -tuvo dudas sobre decirle o no.- Ephan, es importante que sepas que..-se pronto al ver sus ojos azules no le encontró a él, escuchó a Diana llamarla y luego su conciencia desaprecio. Diana la tomó por unos instantes-
_ No permitas que lo diga, ya es demasiado con mi culpa por ello.-le decía con una voz más profunda- Pensé que no volvería a verte...
_ Yo también, pero henos aquí. -lo miró con detenimiento- Quisiera estar contigo siempre.
_ Siempre lo estarás. -la toma del mentón- Yo estaré para ti cada vez que me necesites, nunca dudes de ello.
_ -ella se acerca hasta casi rozar sus labios- ¿Me lo prometes?
_ Te lo juro. -la besó despacio, disfrutando aquel efímero momento-
Ephan, Mildred, despertaron. Unidos de los labios, él retrocedió sin saber que decir, ella solo calló y se sonrojó. Ambos sabían que Vladimir y Diana los habían tomado pero..aún así...quizás fue más que la voluntad de sus almas pasadas..
Mildred pensó en lo tonta que se vería, pero no le importó. Se levantó a penas y se puso enfrente de Ephan, quien apenas pudo mantenerse calmado, ella tomó su rostro con las manos. Se pusó bien cerca, parecía acosarlo y entonces le preguntó:
_ ¿Me podrías besar una vez más? -ella no lo haría, quería saber si solo eran ideas suyas-
_ Yo...-estaba nervioso pero de pronto pareció no importarle nada- lo haría con gusto.
Con algo de duda posó sus labios sobre los de ella, era cálida y se sentía extraño, jamás había besado a nadie. Entonces sintió sus labios moverse, acariciarlo de una forma muy dulce. Él le respondió ya un poco más desinhibido, se volvió apasionado. Ella solo se dejó llevar desde ese punto, se estremecía al sentirlo de esa forma, en un momento abrió los ojos y notó que él tenía los suyos mirando por lo bajo. Le pareció algo dulce y solo lo miró, cómo le gustaba.
En un momento, se separaron y ella se levantó, tendría que irse antes que fuera tarde, pero no tenía ni la más mínima intensión de hacerlo.
_ Debes irte ¿verdad? -preguntó él como leyendo sus pensamientos, se levantó y tomando su bastón se acercó a ella- Te acompaño.
_ -sonrió por lo bajo y se tomó del brazo de él.- Vamos entonces...
_ -él comenzó a caminar pero en un momento se detiene y levemente gira hacía ella- Mildred..
_ ¿Si? -dijo mirándolo-
_ Yo te quiero. -dijo tímido y prosiguió-
_ También yo. -deslizó su mano a la suya y la sostuvo- Siempre.
En ese instante, fue una unión, ambas almas sabían que no habían fallado al elegir esos cuerpos. El amor entre ellos iba más allá de ello. Caminaron juntos, pensando que ese momento era el mejor entre todo lo pasado.
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_ Entrega esta carta a Ephan sin que se de cuenta. -dijo una voz varonil muy poco amistosa- Y esta vez hazlo bien.
_ Si, se lo que hago. -le responde la pelirroja algo cortante-
_ Pues no parece.-le dio la espalda y se alejó-
_ Idiota...-sostuvo el sobre en sus manos, tenía dudas, pero sabía bien que pasaría si no lo hacía.- Ahhh, nuevamente, soy una idiota yo también. -suspiró resignada y emprendió su camino-.
CONTINUARÁ
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