La rubia había regresado de la escuela, su cotidiana mueca de tranquilidad estaba quebrada por una antigua furia. Dejó su mochila en la entrada, se sacó el agobiante uniforme y semidesnuda se paseó por el living para buscar una botella a la cocina para luego irse a su habitación. Se vistió con un vestido gris adornado con flores marchitas violetas que ella le había pintado.
Se recostó y comenzó a retomar la lectura de un libro que le había recomendado su tío, era de misterio y lo único que tenía claro era que la protagonista era de origen alemán.
Pasada un hora había vuelto a su actitud normal y pasiva, ya ni sabía porqué se seguía preocupando por cosas que había sucedido tanto tiempo atrás. Se levantó y de forma inocente le dio un pequeño golpe a la pared. Segundos después se escuchó una respuesta al otro lado, ese juego siempre la ponía de buen humor.
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Pasadas las 12 de la noche su celular vibró, Mash se levantó y con mucha cautela empezó a prepararse. Se vistió y cubrió su atuendo con un sobretodo negro y se maquilló como pocas se atreverían.
Abrió la puerta de su cuarto, bajó la escalera con la delicadeza de un gato y cuando estaba a punto de escaparse una mano la toma por la espalda y la detiene.
_ ¿A dónde vas Mash? -la voz era clara y firme-
_ Ya, déjame ir, no es tu problema. -le contestó recia sin subir el tono- voy donde siempre.
_ Ten cuidado y recuerda que no es mi problema pero me preocupo. -le dijo dulce y la soltó- mamá regresa a las 6, pórtate bien. -le regaló una sonrisa sumisa-.
_ Nunca cambies. -lo besó en la mejilla- buenas noches hermano.
Cerró la puerta y se fue, tenía algo de culpa pero sabría que estaría bien. Las calles eran solitarias y el ambiente hostil, aún así ella no tenía miedo. Caminó unas cuadras hasta encontrar su dulce averno.
"Cueva del Mar Rojo"
Era un club para góticos, freak, de todo un poco pero anormal. El tesoro de las ruinas de la vieja Nothigplace.
Refugios de muchos, encuentro de inadaptados, musa de poesía negra y edén de los pecadoras eran algunos de los apodos con los que se conocía aquel lugar.
La casi despedazada masión era inmensa y lúgubre. Cada cual a su sector sino las gárgolas te sacaban enseguida. Pagabas la entrada y te daban el pase, prohibidas las peleas y violencia, permitido todo lo demás.
Masha ya era conocida por aquellos extraños personajes. Apenas se acercó la gárgola le musitó:
_ Tt-zone ¿Verdad? -el guardián la miró pacífico-
_ Dame el pase y guardame esto. -le aventó el abrigo dejando ver sus prendas gothic vamp- Lucius, no te tientes para eso son las Lolitas que te visitan. -recibió el pase y le dedicó una sonrisa maliciosa para luego tirarle en un suspiro un beso-
_ Ya entra pequeña Livia. -le dijo cariñoso para luego tornarse serio nuevamente-
El interior era muy oscuro, la mayoría de los principiantes se perdían y tenía que ser guiados. Un eterno de pasillos, las puertas con letreros que indican qué zona eran o que cosas se hacían...
Mash caminó casi con los ojos cerrados, se sabía los lugares de memoria y además no tenía prisa alguna. Entonces llegó a su destino, la puerta de olor a tinta y melodías creppy.
Abrió y entró rápido cosa de evitar curiosos. Su santuario la esperaba, pasó por otros como ella y luego en un pequeño puesto solo cubierto por una cortina como las camillas en el hospital llamó a su ayudante.
(El lenguaje utilizado aquí es de sumo respeto y con mucha analogías y psicología por favor pregunten de no entender alguna parte igual creería que se darán cuenta)
_ Nubia, he llegado. -le dijo elegante como acostumbraba a tratarla-
_ Bienvenida Livia, toma asiento. -le ofreció una joven de piel morena y cabello ondulado- Hoy estás alterada, háblame.
Mash, ahora Livia, se sentó y sacó una hoja de su bolsillo, se la alcanzó a la extraña y luego le contestó:
_ Me encontré con la chica de mis visiones. -su voz se tornó seria y fría- quiero que me hagas este en el omóplato.
_ Permítete. -al ver el dibujo su expresión se tornó compadeciente- un hombre con la cabeza de su enemigo, dime ¿Qué sentiste al verla? -la acercó una silla de tatuador-
_ -se sentó y descubrió su espalda- Furia, rencor, desagrado todo se confundió con un sabor a rosas. -le recitó mientras sentía como limpiaba su piel con alcohol- y no solo eso, Alejandro también está aquí y con ella parece que el árbol quiere volver a perecer.
_ No pienses tan negativa o solo harás que se realice. -le dice y colocando el dibujo a un costado toma un pincel y comienza a trazar suavemente en la piel de su acompañante- recuerda que solo viste el final, no sabes que sucedió con claridad es irrazonables que juzgues sin ver. -ella no decía ciega por respeto-
_ Tienes razón, lo lamento pero solo expreso lo que siento mi conciencia también descansa. -le dijo bromeando pero en verdad apenada, se relajaba con la caricia del pincel en su espalda- Quisiera saber que ocurrirá, conoces mi temor. No es por mí, sino por él que ando nerviosa y el término del otoño me perturba los sueños.
_ No te he reclamado, haces bien al hablar solo eso quiero. -remojó el pincel en tinta roja- esto tomará un rato, te diré lo que pienso. Las cosas, al igual que la vida, fluye sin escombros y si vas contra la corriente solo terminarás sola...permite que tu alma siga lo que tenga que ser.
_ Seguiré tu consejo, eres sabia y solo por eso lo intentaré. Lástima que mis impulsos ganen a mi pensar y mucho a más a mi razón. -le dijo apenada de si misma- Pronto te dejaré tatuarme de verdad, falta poco para mi cumpleaños.
_ Ya no estoy segura de ello. -le dijo con tono bajo-
_ No te creía persona de inseguridad. -le dijo casi con tristeza, ella siempre dibujaba en su piel y pronto querría marcarla para siempre y solo confiaba en ella para ella-
_ No malinterpretes, solo que ahora te conozco demasiado y no quisiera lastimar tu piel, si me equivocó jamás me perdonaría. -le contesto mientras trabajaba con cautela pero ahora con un tono de desilusión por admitir su debilidad-
_ Aunque hicieras mal el dibujo o terminaras lastimando mi piel, yo no querría que fuera nadie más que tu. -le dijo sonriendo mientras se sentía cada vez más relajada por la voz de su misteriosa amiga-
_ Me siento alagada, hasta me dieron ganas de preguntarte algo pero no hallo las palabras. -le dijo mientras se sonrojaba entre la tenue luces del velador que apenas las alumbraba-
_ Recuerda que está prohibido las preguntas en este lugar, pero quisiera que me dejaras la duda así tengo más motivos para regresar. -le dijo-
Así se quedaron un tiempo largo mientras una dibujaba y la otra solo le confiaba. En cuanto Nubia terminó su "obra" sopló suavemente sobre la espalda de su compañera haciéndola estremecer lo que me despertó un leve sonrisa a su inmutable rostro.
Tan pronto Livia miró el trabajo de Nubia en su hombro terminado tomó su abrigo y se dignaba a irse cuando de repente se para y sin mirarla le pregunta:
_ Evitar que Diana se encuentre con la otra parte de su corazón es algo que quiero hacer, quiero protegerlo y que no termine como antes. -su voz era directa pero con cierta duda-
_ Deja que las cosas fluyan y todo saldrá como deba salir, recuerda Livia, esto no es nuestro asunto. -la última parte lo dijo con mucha cautela, ya que quisiera o no ella también le tenía cierto desprecio a la joven que ahora se llamaba Mildred-
Livia salió casi enojada al escucharla, ya que hubiera querido que la apoyara. En realidad su rostro estaba furioso al mencionar o pensar en aquella traidora como la había nombrado.
Ocultando su ira en las sombras regresó pronto a su casa, abrió la puerta con cuidado y subió rápidamente a su cuarto. Se desvistió y se puso el piyama para poder dormir lo poco que le quedaba de horas antes de volver a levantarse para la escuela.
Entonces cuando el sueño quiso hacerse presente un leve sonido la sacó de quisio y se levantó. ¿Qué era ese silbido?¿Sonido?¿Algo?
Al pasearse por el pasillo supo que venía del cuarto de su hermano, recordó que hacía noches que tenía un pequeño problema. Se acercó a la puerta y golpeó, no respondió, ahora se preocupó y entró aún sin su permiso.
_ ¿Qué pasa? Si tienes pesadillas al menos intenta no despertar... -al verlo sobre la cama notó que se cubría los ojos, algo extraño- ¿Stephan?¿Qué sucede?
_ Nada...lamento haberte despertado, déjame estoy bien. -le dijo y se refregó los ojos con las manos para luego mirarla- vete, solo fue un sueño. -su voz era algo temblorosa-
_-al verle los ojos rojos supuso que estaba llorando, pero su hermano no era de llorar y menos por algo tan ordinario como un sueño. ¿O si? - Mejor me quedaré contigo.
Dicho esto fue y se recostó a su lado mientras lo abrazaba y se apoyaba en su pecho. Él no se opuso solo la abrazó con un brazo y tanteando con el otro le recorrió el rostro.
Se quedó así un rato hasta que por fin ambos se quedaron dormidos.
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Al despertarse, Livia regresaba a ser Masha. Se levantó y acarició el cabello de su hermano, ella lo debía proteger a pesar de ser la menor siempre fue muy atenta con él.
_ No te preocupes que no dejaré que nada malo te pase. -lo miró con extrañeza y pensó en solo una persona- no volverá a ocurrir, lo prometo.
Se fue a su cuarto mientras su hermano a penas consciente musitó:
_ ¿Qué no volverá a ocurrir?
CONTINUARÁ...
Cueva del Mar Rojo yo quiero un lugar así en Ms Jz, como ya te dije ME ENCAnTA y tmb me intriga mucho saber como sigue, seguila pronto Sa-chan ^^
ResponderEliminaró.ò ese continuara me sacaa... la historia esta GENIAL, realmente te felicito y deseo que sigas escribiendo porque es muy atrapante.. me encantaa ^-^
ResponderEliminarGracias a las dos, son mis únicas lectoras y que les guste es importante!!! xD ja gracias por comentar ;)
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