El destino tiene forma de mujer, una mujer que sin ser bruja ni tener hermanas se la ingenia para demostrar a los mortal cuán relacionada está la vida entre sus almas divididas por los cuerpos que los cubren.
En la costenera, una chica esperaba sentada en un árbol en la cercanía de un puente. Tenía una campera entre sus brazos y la sostenía con firmeza. A su lado otra chica la miraba extrañada.
_ Mily, ¿Este es el lugar cierto? -le preguntó la colorada- es que ya casi son las seis y sabes que le dijimos a Anael que lo acompañaríamos a la casa de Julian por el trabajo de ...
_ Si, Lucía, si lo sé. -le responde cansada de escuchar la misma pregunta por décima cuarta vez- tranquila estoy segura que Stephan pasará debo devolverle la campera.
_ ¿De dónde lo conoces? -le preguntó mientras miraba el río-
_ Es un conocido..de mi mamá. -la verdad no quería el sermón de "no hables con extraños"-
_ Ahh..¿Cómo es? -sigue mirando el río mientras el frío empieza a meterse en su camperita linda pero fina-
_ Te dije que te daría fría, eso te pasa por hacerte la linda. -la regañó su amiga- es alto rubio y ciego, así que no empieces con tu sabes...
_ ¿Le puedo preguntar..
_ ¡No! Nada de preguntas incómodas y basta de hablar por favor. -le dijo con un tono algo fuerte- Es el único lugar donde puedo tener algo de paz y contigo es difícil.
Su relación estaba tensa últimamente, era de esperarse a estar todo el tiempo juntas ahora estaban algo divididas entre la escuela y Anael. Era como que desde que Mildred se juntó con Anael, Lucía involuntariamente hubiese quedado de lado. Ella lo comprendía porque con otras amigas le había pasado lo mismo y también en su momento algo parecido había ocurrido cuando era Lucía la que tenía novio.
Ambas calladas, se empezaron a sentir incómodas, Mildred sabía que debía tenerle paciencia, aunque por otro lado también estaba cansada de tenerla como una niña todo el tiempo. Terminó por no decir nada.
De pronto y aún distraída como estaba escuchó unos pasos de la pasarela, se asomó un minuto y con una sonrisa se acercó.
_ Stephan. -le dijo en tono bajo-
_ Mildred. -le dijo con emoción al escuchar su voz de nuevo- ¿Qué haces por aquí sola?
_ Este, vine a traerte la campera que me prestaste. -le dijo con un humor humilde y entonces recordó que su amiga también estaba allí- no vine sola, estoy con Lucía una amiga mía. -dijo y le hizo una seña para que ella se acercara, mientras observaba esos malditos anteojos oscuros que no dejaban verle los ojos-
_ Un gusto. -apenas estiró la mano y saludó- pueden decirme Ephan. -dijo amable y cordial acotó- lamento dejarlas, pero llevo prisa.
_ Claro no hay problema, igual nosotras. -le respondió la colorada tratando de no sonar nerviosa, nunca había hablado con un ciego y le parecía raro pues era de hacer señas lo que le aprecía innecesario pero era costumbre.
_ Me alegra volver a verte Mildred. -le dijo sínico pero honesto y dedicó una sonrisa a ambas aunque más parecía inclinarse a la joven castaña- un día debemos juntarnos a hablar, un gusto hasta luego. -dio media vuelta y caminó mientras las saludó con un suave gesto de la mano-
_ Es muy educado. -acotó Lucía mientras lo veían alejarse-
_ Si, lo es. -le contestó algo perdida Mily- hey....-ojeó su reloj- ya son las 6:10 ¡Los chicos nos van a matar!
Dicho esto salieron corriendo, lo que les produjo varios golpes pero al menos en el camino se olvidaron de su pelea y la actitud volvió a ser la misma.
Vladimir caminaba pero una extraña sonrisa adornaba su pálido rostro.
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_ Creo que ya la conoció. -dijo la rubia mientras miraba a su compañera- El otro día volvió de caminar y parecía raro..
_ No dudo que si lo sientes sea así. Vladimir siempre a sido transparente en ese sentido, por eso jamás fue capaz de mentir. -le contestó Nubia con una voz algo apagada-
_ Noto que esto te vuelve cada más oscura, el fuego se desvanece en la noche pero eso no implica que debe arder hasta las cenizas. -le dijo algo preocupada-
_ La preocupación no logra nada más que temor. Solo es que esta situación es complicada, soñé con Alejandro y temo que las cosas que recuerdo no son gratas Livia. -dijo deprimida, algo distraída dejó caer su pincel- lo siento. -llegó a decir mientras se agachaba a recogerlo-
_ Yo lo siento, esto comenzó por mi culpa. -le contestó y fue a ayudarla, al rozar su mano la notó helada como la de un muerto- tu visiones están asustándote. -casi con un tono triste-
_ -ella se alejó un poco y solo miró el piso- ten cuidado recuerda que no se permiten las preguntas directas. -le recordó y luego cerró los ojos abrupta- Si, estoy asustada...-le confesó mientras levantó el rostro y la miró fijo pero no a los ojos, más bien como perdida-
_ Nubia..-se acercó un poco y la abrazó- Yo no permitiré que te hagan daño de nuevo, ya no es como antes y no lo será.
_ Es que.. -dijo y se separó para luego darle la espalda- tu no sabes cómo era y tampoco quiero que lo sepas. -su voz era ruda pero en realidad ocultaba un secreto por el cual lloraba todas las noches, pasó su mano delicadamente por su rostro y luego se regresó a Livia para decirle- mejor comencemos con el dibujo que ya es más tarde de lo normal.
_ Si, tienes razón. -le respondió mientras le miró la mano y notó que brillaban, seguramente se había secado lágrimas. A la joven le daba una gran impotencia cuando su amiga se ponía así y más porque nunca le confiaba el porqué..-
Una se puso a trabajar mientras la otra guardaban un silencio de tumba. Pero pese a todo, Livia seguía sientiendo paz al lado de Nubia y eso era todo lo que quería.
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Mildred miraba a Anael a su lado. Estaba en el cuarto de ella mirando una película de acción, obviamente elegida por él.
Lo miraba sin cesar, a veces se preguntaba...¿Por qué seguía bajo el encanto de su apariencia? Y como siempre al pensar en ello se decía que no lo conocía, bueno sabía algunas cosas pero le gustaría saber cómo pensaba..
_ Anael...-le dijo mientras se acostaba en su pecho-
_ Si Mily. -le contestó él un tanto más atento a la película que a lo que le decía-
_¿Cómo te diste cuenta de lo nuestro?¿Cómo descubriste que eras Alejandro? -desvía la mirada a la película-
_ ¿Cómo me di cuenta? -dijo mientras estaba serio- mm..al verte me di cuenta. No se como explicarlo. -en ese momento su gesto cambió como recordando algo desagradable-
_ Ya tampoco. -le dijo sin percatarse del gesto de él- La verdad no me importa, solo quería saber...
_ -Anael la toma por el mentón y la besa intensamente- yo te quiero Mildred, ¿Es sufieciente?
_ Yo también te quiero. -le respondió para nuevamente perderse en su encantó y dejarse llevar por sus deseos. Lo besó con pasión mientras él la acariciaba-
Lso novios estaban muy entretenidos hasta que la madre de Mildred entra a dejar unas ropas y cuando los ve se le ponen los ojos como platos y sutil levanta la manos en el aire y lentamente sale de la habitación.
_ Mildred, recuerda que estas en mi casa. -dijo casi al salir del cuarto-
La joven se saca a Anael de encima, y algo sonrojada le dice:
_ Mejor será que te vallas a casa, para que no se molesten. -suerte que fue mamá pensó para sí porque de haber sido su padre..mm...no hubo sido agradable-
_ Tienes razón.
Una vez que Anael se fue la joven se puso a reflexionar.
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Anael pensaba en varias cosas, caminaba tan distraído que se choco con medio mundo y casi se hubiera llevado por delante a un poste de no ser porque alguien llamó su atención. Un chica de vestido azul, pelirroja..Lucía. Ella desvió la mirada como ignorándolo.
El rubio solo se paró en frente de ella, su mirada se ensombreció. La tomó por el brazo y la llevó a un callejón de allí cerca.
_ ¿Qué sucede Cynthia ya no recuerdas quien soy? -su voz había cambiado como si fuera otra persona-
_ No, pero llevo prisa. Suéltame. -alcanzó a decir cuando se quedó paralizada al verlo.- Vamos Alejandro, basta de juegos.
_ ¿Quién dijo que eras un juego? -le dijo y se acercó a su rostro sonriendo malicioso- La culpa nunca fue algo que te detuviera, creo que ahora menos. - la besó sobre los labios sujetándola por la cintura-
_ Recuerda que no es como antes. Yo soy Lucía y no..no.. -la joven no pudo resistirse los ojos de Anael la tenían por completo y terminó por responderle-
_ Hablas demasiado. -le contestó entre beso y beso-
Se fueron juntos hasta la casa de ella y la puerta se cerró.
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Mash estaba en el baño de la escuela, se sentía mareada sin razón. Su miró al espejo y luego se mojó la cara. De pronto al volverse a ver notó que no era el mismo escenario, todo era como antes y hasta su ropa había cambiado. De pronto miró hacía atrás y alguien venía. Espero a que entrara era..Diana.
_ ¿Qué haces aquí? -le dice indigna pero perdida por completo en que era una regresión-
_ ¿Qué te pasa? -le dijo sorprendida-
_ ¿Qué que me pasa? Te diré una cosa o dejas a Vladimir en paz o juro que te arrepentirás, no permitiré que le haga daño otra vez. -su voz era furiosa como pocas veces se la ha escuchado-
_ Pero ¿De qué hablas? Estas loca. -va y la sacude un poco al notar que tenía la mirada algo perdida- ¿Masha qué te sucede?
_ -al sacudirle Masha se despierta de su sueño no tan sueño, aún estaba en la escuela y al ver a Mildred tan cerca se asustó al pensar en lo que había dicho- ¡No te toques! -le reprochó y la empujó-
_ ¡Estás loca! Recién gritabas cosas...que demonios..-recordó el nombre que le había mencionado- ¿Sabes quién es Vladimir?
_ No, no lo se. -le respondió ruda y mintiendo- déjame sola, idiota. -al decir esto tomó la puerta y salió casi corriendo-
La castaña se quedó pensando en las palabras, ¿Hacerle daño?¿Quién era Vladimir?
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Noche de sábado, otra visión...
Nieve, mucha nieve, el blanco del paisaje era tan inmaculado y puro que parecía irreal. Él caminaba entre todo eso, podía ver con tal claridad, aunque su corazón estaba afligido buscaba algo en medio de aquel lugar, llamaba sin cesar y hacía caso omiso al frío que llenaba su cuerpo.
De pronto cayó agotado, entonces un grito logró despertarlo.
_ ¿Dónde estas? -se levantó y buscó la voz-
De repente la encontró, una mujer con casi todo el cuerpo cubierto de nieve y el rostro pálido. Él la abrasó fuerte y sacándose el abrigo se le colocó mientras la tomaba el brasos y retomaba camino para llevarla un lugar seguro.
El camino era largo, creía que no tenía fin, no quería rendirse...pero simplemente no lo logró.
Sus piernas lo abandonaron y de rodillas en medio de la nada abrazó a su amada con toda la fuerza que le quedaba. Ella apenas despertó, sus labios se abrieron y cuando iba a hablar...
Stephan despertó, la sensación de frío aún permanecía en su cuerpo y la tristeza también. Se apresuró a abrir su ventana y al sentir el calor del sol pudo tranquilizarse. Alguien entra a su cuarto, por el silencio supo que era su hermana.
_ Ephan, ¿Estás bien? -le toma el brazo-
_ Si, tranquila Livia. -lo dijo inconcientemente-
_ ¿Cómo me llamaste? -le preguntó sorpendida-
_ Lo siento, yo no quise. -le respondió en cuanto reaccionó- No se de donde salió eso, los siento Mash.
_ No importa. -le respondió tranquilizándose, mientras que no se enterará del resto estaría bien.- debes estar aún soñando hermano, te espero en la cocina para desayunar si?
_ Si, ve yo me cambio y te alcanzo. -le dijo entonces la despidió-
Una vez listo, se acercó a su bastón y tanteando su escritorio hasta encontrar su campera. Desde que Mildred se la había devuelto Ephan tenía un extraño impulso de volverla a escuchar, como si de algún lado su voz le fuera familiar y quisiera saber por qué.
En la puerta su hermana lo espiaba con un gran furia dentro de sí.
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Livia entró súbitamente en el espacio de Nubia.
_ -la miró con desconcierto- Estas nerviosa. -llega a decir a modo de preguntar qué le sucedía-
_ Quiero que me lo digas todo, todo lo sabes no me importa cuán difícil sea debo saber que pasó. -sus ojos celestes brillaban con intensidad- ¡Ya no puedo seguir así! Me estoy volviendo loca, ya hasta veo cosas despierta. Yo..yo...quiero que esto termine. -se sienta en la silla de siempre pero cabizbaja y preocupada-
Nubia la mira con pena, a ella también le pasó por mucho tiempo, solo se calmó cuando recordó hasta el último detalle. Aunque eso también la asustaba, no quería que sucediera lo mismo con Livia...pero....
_ -la abrazó por la espalda y dulce le susurró al oído- esta bien, te haré saber.
La rubia solo pudo mirarla con más tranquilidad para después devolverle el abrazo. Por fin los secretos se acabarían...
CONTINUARÁ
AAwww... que liindo, me encanta.. es ganial no se me ocurren palabras para expresar lo que esta hitoria me transmite... seguila que esta barbara y me uncanta :D
ResponderEliminar+.+ es mucha intrigaa, yo quiero saber que pasoo!, continuala PRONTO! xD
ResponderEliminarYa sabrán , el prox se aclaran varias cosas... LOL no digo más!! xD GRacias por leer!! Luv U !
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