sábado, 9 de octubre de 2010

Diana

Diana

Me desperté y esa persona, ese cuerpo, nada era yo misma. El cuarto era el de mi sueño pero esta vez no podía despertar, no podía gritar o moverme. Era como estar atrapado en un cuerpo con voluntad propia. Me levanté y miré por la ventana. Todo normal, tan solo me vestí y peiné frente al espejo. Era alguien parecida a mi, pero como del siglo XX o por ahí, la ropa era muy diferente y la decoración del lugar también. De pronto en la habitación entró una joven con traje de sirvienta, su cabello era colorado y tenía pecas en las mejillas.

_ Cynthia ayúdame con esta coleta que no llegó con los brazos. –dije y le hice un leve gesto con la mano-

_ Claro Diana. –respondió-

Al escuchar ese nombre, así me llamaba, así….me había llamado Anael en el encuentro de la escuela. ¿Qué sucedía? Era parte de todo pero como una simple sombra sin voz no voto. De pronto sentí como si esa parte de mí se separara de Diana, entonces de verdad me convertí en su sombra. Al pasar el día comprendía menos, ella era una mujer calma, dulce, cortes, educada.. nada que ver conmigo. Al parecer vivía solo con su padre, tenía dos sirvientas muy amigas de ella. Una era Cynthia y la otra no dijo su nombre.

Era como ver una película antigua y sin sentido, al menos para mí.

De pronto la música, esa triste melodía que me despertaba en noches anteriores se hacía nuevamente presente. Me quedé mirando a Diana, era ella, estaba triste y mientras escuchaba la canción lloraba incesante aunque bajo para no ser escuchada. Se desmoronaba al estar sola, entonces me di cuenta de lo hipócrita que era, me dio asco. Pero de repente alguien entró al cuarto, un hombre era alto rubio y de ojos….de ojos verdes. Anael pensé inmediatamente. Él fue la abrasó y consoló, ella lo llamaba y le hablaba, los dos se conocían de hacía tiempo atrás y entre ellos también había un gran sentimiento.

_ Yo solo puedo quererte Alejandro. –fue lo único que logre entender entre sus sollozos-

Entonces lo besó y la música se detuvo, ella miró hacía otro lado, me miraba a mi. Yo me asusté, quedé paralizada y luego muchas imágenes pasaron en mi cabeza. Diana me miraba y estábamos solas. Se acercó y me abrazó volviéndose parte de mi. Yo entonces experimenté miles de sensaciones, todas, eran de ella..mi vida pasada.

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Volví a despertar, ya estaba cansada y confundida ¿Sería otro sueño?¿Otra regresión?¿Estaría despierta en realidad? Un gran dolor en mi cabeza y especialmente en mi cuello me mantuvieron recostada un buen tiempo. Entonces noté, mirando a mi alrededor que estaba en mi cuarto, suspiré aliviada. Alguien tomó mi mano, miré con atención (como las persianas estaban bajas había poca luz) era Lucía.

_ Lucía tu.. –dije, ella inmediatamente me interrumpió-

_ Lamento lo que pasó Mily, pero no había otra forma de hacértelo ver. –respiró y continuo- lo que soñaste es algo más que un simple reflejo de tu inconsciente. Son los recuerdos de tu vida anterior.

Jamás la había escuchado hablar con tanta elocuencia, después me confesó que había buscado acerca del tema. Me contó que Diana era la prometida de Alejandro, ambos murieron en un accidente de tren y nunca llegaron a casarse. Según lo que ella creía, esa era la razón de por qué Anael estaba tan obsesionado conmigo, él era la encarnación de Alejandro cuya alma continuaba buscando a Diana, yo. Al principio me sonó muy descabellada, dado los acontecimientos pasados le di la satisfacción de la duda.

_ Pero..¿Tú qué tienes que ver en todo esto? -le pregunté y me senté en la cama-

_ Yo, soy Cynthia. -dijo con naturalidad- esa es la parte de la historia que no logro enganchar, por qué Cynthia siguió a Diana, ves, te dije que no eramos amigos solo por casualidad. Todo tiene una razón. -me sonrió- pero creo que es porque debimos ser tan cercanas como ahora.

Le respondí la sonrisa, si, quizás era cierto. En ese momento no me dijo nada más solo estábamos algo nerviosas por lo ocurrido. Una vez que ella se fue y la noche comenzó a caer.

Pensaba en la relación de Alejandro con Diana, quería saber cómo había sido. Tenía curiosidad, para que dos almas se volverían a encontrar tendría que haber un lazo muy fuerte entre ellas. Entonces miró hacía su interior, el amor de Diana estaba latente como una vieja cicatriz que persiste en el corazón.

Mildred decidió entonces darle una oportunidad a Anael..

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El tiempo fue pasando, el crudo otoño había florecido en una nueva primavera, dejando atrás el frío invierno. Dos desconocidos fueron también sembrando una ilusión que poco a poco fue creciendo como realidad hasta que por fin floreció y cruzaron sus caminos.

Dejando el orgullo de lado, superando diferencias, todo parece posible y cuando la felicidad da un efímero placer mutuo uno cree que ha encontrado lo que nunca buscó pero siempre quiso...amor. Mildred estaba bien con Anael, eran novios ahora y parecía que la historia podría esta vez tener un final feliz.

Pero esta historia estaba incompleta, un eslabón se escapaba de su vista, esa persona que cambiaría todo y haría salir a la luz la verdad. Las sombras que rodeaban el corazón de Diana se desvanecían con Alejandro cerca, pero volvían a dominarla, un secreto....el secreto que terminó con su juventud pasada sería revelado. Y el destino fue más cruel que antes.

Continuará..


2 comentarios:

  1. +o+, me E N C A N T A, amo las historias sobre vidas pasadas y alamas y sacjsaksabcjkaschalkcjhkla, perdón me emocioné xD, en fin... ya empiezo con el otro capítulo ;)

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  2. haaaaaaaaaaaaaaay que lindoo. Sa-chan escribis miy bien!.. me encantó el penultimo parrafo :)

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