sábado, 26 de febrero de 2011

La oscuridad del olvido

Fue en medio de la oscuridad que comenzó, y sería allí donde debía terminar...


-Hace mucho, mucho tiempo-.


Yo lo conocí como un trabajador más de mi esposo, Vladimir, desde la primera vez en que lo vi no pude sacarlo de mi mente. Su presencia hacía los días más fáciles, verlos realizar sus tareas en silencio, escuchar su voz hacía mi personas, todo. Me sentía bien con él, como si de alguna forma pudiera sacar de mí la tristeza y soledad que la ausencia de Alejandro causaba en mi cuerpo.
Después de unas conversaciones, empecé a sentir mucho apego a su persona, deseaba verlo, deseaba que estuviera conmigo. Supe que era una locura, ambos estábamos casados, yo tenía un hijo pequeño, no eramos tan valientes para afrontar una aventura así... ¿O si?


Una noche, una tormenta de nieve se desató en el campo. Ayudé a todos a guardar los muebles del jardín, pero algo andaba mal, alguien faltaba. Todos estaban dando vueltas por la casa, pero sentía que me faltaba algo. Igual ante el apuro del momento, seguí ayudando a todos sin preocuparme por ello. 
Una vez que terminamos, y gracias a que la casa era grande hubo espacio suficiente para que todos hallaran un lugar en donde descansar. Entonces me acerco a la ventana, sentía que debía ver algo.
Tomé mi abrigo y sin apuro alguno salí, el viento era helado y todo estaba cubierto de nieve. Entonces un lamento llega a mis oídos.


_ ¡Madame!¡Madame! ¡Ayúdeme por favor! -la voz parecía desanevecerse-


_ ¿¡Dónde estáis!? -grité con desesperación buscando al afligido, me acerqué al jardín de rosas de mi hermana y lo vi. Eran él congelándose en medio de unos rosales muertos- ¡Vladimir! 


Corrí hasta él y lo sostuve en mis brazos, estaba helado, y apenas podía mantener los ojos abiertos. 


_ Por favor, levántate, te llevaré adentro. -le rogaba mientras lo levantaba sobre mi hombro-.


_ Oh...Diana...Madame...regrese, no se ponga en peligro por mi. -me rogó asentando los pies en la tierra- ¡Vállase o la tormenta podría atraparla a usted también! -sus ojos azules se posaron en los míos como una caricia.-


_-Ya estaba bastante lejos de la entrada, pero no lo dejaría, así que ignoré sus súplicas y comencé a caminar con él a paso lento- No te dejaré, Vladimir, si tu te quedas me quedaré a tu lado. 


_ Madame. -dijo mientras intentaba apresurar el paso, jamás había puesto en duda mis palabras, yo me sonrojé por lo bajo y continuamos-.


Abrí la puerta con esfuerzo y lo recosté en un sillón mientras le buscaba algo para calentarse. Pese a tener mis manos congeladas y mi rostro desgarrado por el frío que me había azotado, era él mi prioridad en ese momento. Volví con algunas colchas y unas tazas de té, en cuanto entré noté que estaba sentado. Tenía el rostro pálido, y por alguna razón estaba sonrojado, quizás la nieve lo había quemado.


_ ¿Cómo te sientes? -le pregunté mientras dejaba las tazas en la mesa frente al sillón y lo cubría con una de las mantas- ¿Vladimir?


_ ¿Por qué lo hizo? -me miró directo a los ojos y suavemente se levantó despacio y me cubrió con la manta también- Si algo le pasara nunca podría perdonármelo. 


_ -me sonrojé por completo y al mirarlo noté que aún temblaba. Lo recosté y me quedé a su lado, por alguna razón, estaba más cálido que yo entonces me acerqué un poco hasta apoyarme en su hombro- Porque sé que hubieras hecho lo mismo por mi, por favor no me avergüences por ello. Solo soy honesta.


_ -se sonroja aún más, era tan tímido. Me pasa el brazo por detrás de la espalda y me abraza- No lo vuelvas a hacer, te lo pido, yo no valgo esa clase de cariño.


_ ¿Qué dices? Tu eres el mejor hombre que he conocido. -le dije escuchando los acelerados latidos de su corazón- Pero si tanto lo deseas, soy capaz de jurarlo. No volveré a arriesgar mi vida. -


_ No merezco ni siquiera lo que acaba de hacer por mi, soy un mal hombre entienda. -hablaba con su rostro sobre mi hombro, era tan suave su voz- Se que mi esposa sufriría pero...-dudo un segundo y se separó de mí para verme a los ojos- usted es lo más importante, porque yo..yo..


_ Te amo. -aquellas palabras salieron de mis labios cuan suspiro- Yo tampoco merezco tu amor, pero aún así..lo deseo. Vladimir, di mi nombre, por favor. -le rogué, estaba cansada que aún me tratase de usted-.


_ Diana. -sonrió por lo bajo pero su mirada era triste- ¿Qué estamos haciendo? Estoy lastimando a la persona que amaba, y pese a ello, no quiero renunciar a us....a ti. 


_ -yo me sonrojé por lo bajo, sonaba tan lindo mi nombre de él. Volví a abrazarlo y le dije- Estamos amándonos, ¿No es eso suficiente para justificarnos?


_ -hizo silencio un momento y tomó mi rostro entre sus manos- Si, si lo es. -posó sus labios sobre los míos, besándolos con suavidad, como si fuese lo más delicado que alguna vez hubiese tocado- Te amo Diana.


Fue nuestro primer beso, mi primer beso de amor, algo solo él podía darme. En cuanto se separó de mi, pude ver la culpa asomarse en sus ojos lo atraje a mi cuerpo, quería que sintiera el calor que me invadía cada vez que él me amaba y le volví a besar de una forma apasionada y desesperada al mismo tiempo. Vladimir, al principio tímido, comenzó a llevarme hacía él, abriendo su corazón, su confianza hacía mi. En un momento la ropa comenzó a estorbar...y terminamos cayendo juntos en el pecado.
Lo amé, lo amo y lo amaré.


~ Tiempo pasó desde aquella noche~


Alejandro comenzaba a sospechar, claro le encantaba que mis ojos y esperanzas se depositaran en él. Al verme alegre y llena de vida nuevamente, se sintió amenazado, yo sabía bastante bien que el pensaba que no merecía sonreír si no era por su presencia. Pero me cansé, de esperar, de desilusionarme, de esperar una muestra de amor por su parte. En cierta forma acepté lo que por muchos años soporté, él nunca me amó solo quería poseerme y una vez que lo logró dejé de importarle.
Lo único que no pude ver fue el peligro al cual me exponía, una mujer haciéndole frente a su esposo no era bien visto y si se llegaba a divulgar era seguro que su nombre caería en humillación y chisme de todos. Mi confianza fue mi fuerza y a la vez mi perdición, cuando una noche, después de acostar a mi hijo cometí el mayor error de mi vida. 
Estábamos durmiendo y de repente me desperté algo desorientada, quizás fue un castigo de Dios por mis acciones, y aún sabiendo que Alejandro estaba a mi lado pronuncié las palabras que me condenarían para siempre.


_ Yo te amo Vladimir. -dije con voz clara y sin percatarme del resultado de ese descuido-


Él no exclamó palabra alguna, solo se levantó y estampó los puños contra la pared. Fue en ese instante que me desperté por completo, poniéndome pálida con solo verlo en la oscuridad. Entonces se volteó hacía mi. Me tomó el cuello y comenzó a asfixiarme.


_ Para...por..fa-favor..-le dije con un hilo de voz-


_ Te crees que soy un tonto, te enseñaré lo que hace un tonto. -me levantó y me tiró al piso-


Retomé el aire de a poco y con dolor, ahora mi mayor preocupación era que harían conmigo. Sentí sus puños sobre mi rostro y me retorcí de dolor al sentir una de sus patadas en mi estómago. La sangre comenzó a caer de mis heridas. Mis gritos no eran escuchados por nadie, él me sostuvo contra la pared y me obligó a caminar hacia afuera. En un momento vi a mi pequeño hijo en medio del pasillo.


_ Samuel, vete a tu cuarto. -le dije apenas y esbocé una pequeña sonrisa- Estaré bien.


Entró a su cuarto y en cuanto pasé por allí le puse traba, no quería que viera lo que su padre hacía. Lo escuché golpear un par de veces, gritando que no lo dejara, pero la mano de Alejandro en mi espalda no me lo permitía. Me hecho fuera de la casa y siguió golpeando. En un momento me tomó del camisón y con su rostro pegado al mio exclamó.


_ Entiende Diana, eres mía y si no lo puedes aceptar, entonces no serás de nadie más. No lo permitiré, nunca. -sonrió con malicia y me dejó tirada en el suelo-.


Estiré mi mano en busca de algo de compasión pero me había abandonado. Las lágrimas volvían a nacer en mis ojos, mi cuerpo de enfriaba a medida que el miedo también. No quería morir así, no quería dejar a mi hijo sin madre, no quería creer las palabras de Alejandro. Pero todo fue más fuerte y terminé llorando por horas. En un momento al abrir mis ojos vi otros azules mirándome fijo. ¿Cómo era posible que él estuviera allí?
La sombra de la muerte estaba sobre nosotros. Entonces pude notar que él me cargaba en sus brazos...


_ Vladimir...ya es tarde para mí. -continuaba caminando- Déjame.


_ No puedo hacer eso, yo no lo haré. -dijo con tristeza al verte desvanecerme de a poco frente a él- Por favor resiste un poco más. - cayó de rodillas, cansado de tanto divagar en medio de la oscuridad, su corazón afligido comenzaba a detenerse.- Diana.


_ Vladimir. -apenas lo rocé con mi gélida mano, él estaba frío también. Me levanté un poco y lo besé con miedo, sabía que era el final.- No olvides que te amo.


_ No lo haré, sus lágrimas caían sobre el rostro lastimado de ella, se acercó y la besó con el mismo sentimiento.- Perdóname, aunque yo nunca dejaré de amarte, lamento que te haya causado esto.


_ -ella sonrió y con la poco fuerza que le quedaba se apoyó en su pecho- Lo único que hiciste fue hacerme feliz...gracias...


Dio su último suspiró y murió.


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Despertó llorando e intentó gritar pero nada salía de su garganta. La morocha la tomó por el torso y la sostuvo, estaban fuera del escondite de Alejandro.

_ ¡Mildred! ¿Estás bien? -preguntaba algo obvio pero no le importaba- ¡Despierta Mildred eso no es real! ¡Lo que ves no es real!

_ -levantó la mirada, se paró firme, sus ojos estaban vacíos- Si fue real, y ahora volverá a pasar a menos que lo detenga. -la voz era profunda- No permitiré que Vladimir vuelva a sufrir por mi, Alejandro me quiere a mi y ya es hora de que lo acepte.-

_ ¿Diana? -dijo por lo bajo cuando la vio dirigirse al lugar sin preocupación alguna- ¡Espera! No es así, él no te posee, podemos salvarlo pero no pienso ponerte en riesgo, has sufrido mucho..

_ Ya niña, estoy muerta, yo quiero llevarme a Alejandro conmigo, así dejara a molestar a gente inocente como ese chico. -mira hacia el lugar, no tenía miedo, no tenía nada que perder-

_ Aún así, no te mereces caer al olvido por su culpa. Creo que se como detenerlo pero debes seguirme y dejar esas ideas. Salvaremos a Vladimir y a Ephan, solo debes confiar en mi. Soy la reencarnación de Nubia, la doncella de las rosas. -sonrió de forma amable mientras su otra parte se hacía presente a su lado-.

_ Nubia. -dice con real asombro y entonces ofrece la mano en señal de que lo intentaría-

Ambas caminaron hacía allí pero en cuanto estaban a un metro de distancia algo inesperado pasó. Una joven pelirroja, pasó al lado de ellas y entró súbitamente dejándolas al descubierto. De las tres personas allí dentro, dos de ellas voltearon mientras el tercero no tenía idea de lo que pasaba. Entonces Kesha dejó a Diana detrás de ella mientras al ver quien era la joven se quedó paralizada al no saber que hacer.

_ ¡Al fin llegas mujer! Ya estaba aburriéndome. -dice reprochando y mira por encima de ella- Veo que trajiste companía.- Pasen a menos que quieran que algo malo pase.-se acerca a Ephan con un cuchillo en su mano-.

Era inútil, estaba arruinado el plan de Kesha con el factor sorpresa, ahora tendría que obedecerlo. Entraron a duros pasos, la morocha aún permanecía adelante de su amiga, mirando a el ojiverde con desprecio y repugnancia.

_ Vamos Nubia, como si no te hubiera gustado con mi antiguo cuerpo. -le dice lascivo acercándose-

_ Ni aún después de muerta. -respondió con una doble voz- Eres un bastardo, y veo que lo sigues siendo.

_ No me gusta lo que dices. -dijo de una manera calma y perturbadora- Y tu..-miró a Diana- ¿Te estás haciendo la valiente? ¿Vienes por Vladimir?

_-sus manos temblaban levemente, aún podía sentir ese temor al escuchar su voz, aún así respondió- Déjalo, no tiene nada que ver, si a la que quieres es a mi ¿No? -su voz sonaba firme pese a que se sentía nerviosa-

_ En eso tienes razón...

_ Alejandro yo.. -lo interrumpió Cynthia pero al instante él la tomó de los brazos y tumbó contra la pared-

_ No me interrumpas, nunca. -le dijo sin agresión alguna, era algo tan común para él someter a las mujeres- Diana, yo solo te quiero a ti, porque en realidad escapaste pero como verás he sabido encontrarte.

_ Qué acaso nunca aprenderás a cerrar la boca Nubia. -dijo con sarcasmo- Creo que se quien me puede ayudar, ven aquí Livia.

_ -al escuchar el nombre la chica de ojos oscuros se quedó congelada, no, no podía ser que lo estuviera ayudando-.

De la oscuridad salió la figura de la rubia, su mirada perdida, Livia la controlaba pese a los intentos de Masha. Miró a su amiga y solo fue y la sostuvo con fuerza mientras no mencionaba palabra alguna. El joven solo sonrió con satisfacción, al parecer la chica había caído en su truco, la ira que compartían fue lo que logró que pudiera controlarla como una marioneta.


_ Livia. -exclama la joven castaña por lo bajo- ¿Qué le has hecho?

_ Solo digamos que ambos buscamos lo mismo. -se acercó a Diana y la tomó de los hombros- Es hora de que pagues.

_ Lo se..-miró por lo bajo y se dejó invadir por aquel hombre, como siempre-.

De pronto en la otra habitación de ese pequeño escondite un joven intentaba desatar los nudos de las sogas que lo ataban a una silla. Podía sentir las vueltas de los nudos y poco a poco fue aflojándolos, no tenía idea de donde estaba escuchaba unas voces cercanas pero no estaba muy seguro. Entonces escuchó un grito, esa voz....esa voz....la conocía.
Se movió torpemente por la habitación, tropezándose con todo a su paso pero intentando llegar a esa voz. De pronto sintió algo extraño en su mente, le comenzó a doler y se calló de rodillas. De pronto pareció haberse quedado dormido y abrió los ojos de golpe reincorporándose y corriendo hacía la joven que gritaba.

_ ¡Suéltala! -exclamó tirándose encima de Alejandro-

_ -quedó desconcertado por un instante- Pero tu no eras ciego....-entonces se dio cuenta- ahhh esto se pone cada vez más interesante. -lo tomó de los brazos tirándolo para atrás-.

_ -Diana se acercó a él y lo miró- Vladimir, ¿Qué haces? -dijo preocupada intentando levantarlo-

_ Lo prometiste, no volverías a ponerte en peligro. -le contestó con meláncolía sosteniéndose de su brazo, pero le costaba tener control de sí-.

_ Es la primera vez que lo posees ¿Cierto? -rió por lo bajo- Yo tengo práctica en este cuerpo, es inútil que intentes derrotarme. Vaya escena, los dos traidores juntos. -sonrió malicioso- ¿No crees que es lindo Livia?

La rubia seguía conteniendo a Kesha cuando al ver a Vladimir sus ojos se llenaron de lágrimas y furia. No podía desobedecer las órdenes de Alejandro, se había arrepentido, pero hasta que no perdonara a su esposo no podría salir de ese hechizo.

_ Livia...-dijo en un susurro el ojiazul mientras se levantaba, se abalanzó de nuevo hacía el joven de cabello ondulado pero sus movimiento eran lentos y los esquivaba fácilmente-

_ No eres rival para mi, estás indefenso en un cuerpo que no sabes usar. -lo golpeó en el estómago dejándolo sin aire- Lo ves..

_ ¡Vladimir! -exclamó Diana abrazándolo en el suelo- ¡Basta!¡Por favor! -miró a Alejandro con miedo-

_ Recién estoy comenzando mi Didi. -le dijo sonriendo con malicia mientras la tomaba del cabello y la levantaba- Deja de preocuparte por ese inútil, aún no termino contigo. -la tomó violentamente contra su cuerpo y la besó desesperado mientras sus manos recorría el cuerpo de ella sin restricción. Ella no podía hacer nada, era más fuerte y además se sentía muy avergonzada.

Mientras Kesha intentaba despertar a Masha.

_ Vamos, Mash, no puedes dejarlo hacerle eso a Diana. -le dice con un tono lastimero mirándola a los ojos- Tienes que dejar esa bronca atrás Livia, se que no quieres lastimar a Vladimir, lo se...porque..-su voz se quiebra- aun después de muerto lo seguías amando. -dejó salir a Nubia- Lo seguías amando, y nunca lo olvidaste, nunca. Yo estaba allí,  ¿Recuerdas?

_-la joven solo ignoró esos comentarios, pero al ver los ojos de su amigas sintió que podía decirle algo- Era distinto, yo no estaba bien, yo no lo amaba. -afirma un tanto dudosa-

_ Y si no lo amabas, entonces, a quien amabas. -dice penosa mientras intenta hacerla recordar- Debes estar mintiendo, tu amabas a Vladimir, si no tenías a nadie más.....o...quizás no era así. Livia, no puedes recordar lo que pasó después de su muerte, pero yo puedo ayudarte con eso. -acerca su rostro a ella- Me tenías a mi, ¿No recuerdas?

La mira con desconcierto, se sentía muy confundida, por alguna razón no podía recordar su relación con Nubia. Alejandro al verla de esa forma temió por que perdiera el control y entonces tomó a Nubia y la encerró en un armario. Esta comenzó a golpear la puerta gritando desesperada.
Diana aprovechó he intentó huir de allí, pedir por ayuda o lo que fuera. Pero el ojiverde se le adelantó y la tomó del brazo tirándola al piso. Se puso encima de ella y entonces recibe un golpe en la nuca que lo deja inconsciente y cae sobre la joven.

_ -con los ojos abiertos de sorpresa intenta sacar el cuerpo inmóvil de Alejandro de encima suyo-

_ Lo siento. -dijo la voz lastimera de la pelirroja- Pero no quiero ser la mala otra vez. -suspiró con pesadez y cayó de bruces al suelo- Vete Diana, y saca a los demás..

_ Cynthia. -dijo en voz baja e incrédula- ¿Por qué tu...

_ ¡ Váyanse! -grita con furia mientras lágrimas caían de sus mejillas- No puedo pedirles perdón, el destino de ambos ya está escrito y esta vez no voy a huir.

Livia se siente desconcertada, solo atina a abrir la puerta de donde estaba Nubia. Y al hacerlo está cae al suelo como si se hubiese desmayado. La rubia la sostiene en sus brazos.

_ ¡Nubia! ¡Nubia! ¿Qué sucede?

La morocha la toma por sorpresa, tras su actuación, y la besa con rapidez. La joven queda atónita y siente algo en su interior, algo que regresaba a ella.

_ Yo te amaba Livia. -dijo la morocha con los ojos vidriosos-

_-los recuerdos regresan a ella, no había sido Vladimir el motivo de su ira, sino ella misma. Por no poder haber admitido ese amor, y culpando a su esposo por todo.- Soy tan egoísta, lo siento tanto. Siento haberme olvidado de que lo mucho que te quería Nubia. -abraza a su amiga con fuerza-.

Diana y Vladimir las miraban sorprendidos, de un lado una escena confusa y triste, y del otro romántica y reconfortante. Entonces la castaña recordó las palabras de su antes amiga y ayudó a las demás a levantarse y las tres ayudaron al ojiazul. En un momento la morocha miró a Cynthia, esa expresión, sabía que significaba.

_ ¿No vas a detenerla? -susurró Diana al salir-

_ No, ya ha tomado la decisión, no puedo hacer nada. -un vez fuera cerraron la puerta pero siguieron viendo hacía la deplorable casa-

Un silencio los rodeaba, lo que había pasado en ese lugar jamás sería repetido. Todo debía terminar, en la oscuridad, para que todo ese odio y rencor fuera finalmente dejado atrás.
La melancolía de las seis almas se percibía en el ambiente, los perros comenzaron a ladrar a la luna para pedirle que supiera guiar a aquellos espíritus al descanso. Vladimir abrazó a Diana, Nubía a Livia. Era tiempo de despedirse. Los antes esposos se miraron con consentimiento hacia lo que ambos querían. Debían, querían, dejar el mundo terrenal con los mejores sentimiento posibles y así sería.
En el interior, la pelirroja acarició el cabello de su tan amado hombre, aún lloraba pero no de bronca o tristeza. Tomó la mano de Alejandro y la besó, se recostó en su pecho y comenzó a recitar una vieja oración.

_ Y en el carrusel nos encontraremos, para vivir por siempre, para ser felices.. -su voz se quebraba pero no se detenía- Los niños inmortales se recuestan, cansados de la Tierra, ambos los dos, se irán a descansar. Donde sus actos serán juzgados y sus corazones purificados. Allí donde nadie domina y todos buscan la luz. Ahí te esperaré...mi amor.

Lo besó, liberando todo lo que quedaba de aquellas sufridas vidas, acabando con todo el daño que habían hecho. Aquella noche, el pasado fue revelado, aceptado y los infaustos pidieron su redención.
Deshaciendo el dolor para volver a empezar, esta vez, como otras personas.
En la oscuridad de la noche, una luz se hizo presente, y de esa forma las tinieblas dejaron de aprisionarlos.
Fueron libres.

CONTINUARÁ

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Ya estamos, el próximo capítulo será el final.

1 comentario:

  1. Oh dios, ESTOY LLORANDO!
    Esa oración me llegó!
    Como me gusta esta historia nee-chan!! Está muy bien pensada, es muy buena!!..
    God, ES GENIAL!
    No quiero que termine :'(... Nee-chan, te felicito por llegar hasta aquí, es una historia muy buena! :D

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