Kesha tenía un mal presentimiento, en cuanto dejó el hospital todo tenía un tono agresivo, como si algo malo hubiera o estuviese por pasar. Tenía un nudo en el estómago, ¿Qué era eso?
Se encaminó a su pequeño escondite y al llegar el guardia le contó que su amiga había pasado un tiempo allí, le sorprendió, ella nunca le interesó ese lugar a menos que se haya metido en problemas. Algo que no le sorprendería, aunque le llamaba la atención igual, tendría que ir a verla. Se cambió de ropa y se duchó, el agua le aclaraba las ideas pero esa ocasión estaba más confundida que antes, su despertar no había sido el mejor de todos.
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Ephan se había decidido finalmente, tras un sueño bastante raro pero al final agradable. Quería hablar con Mildred, quería decirle lo que le pasaba, lo bien que le hacías estar con ella. Desde bien temprano de la tarde fue a la costanera y se quedó cerca de la pasarela, ella pasaría por allí, estaba seguro de ello.
Pese a sus problemas, a todo lo pasado los días anteriores, necesitaba sentirse acompañado y solo con Mildred conseguía eso. Puso una sonrisa en su rostro y solo se dignó a esperar....y esperó y esperó..pero la joven nunca apareció. Ni ese día, ni el siguiente, ni el siguiente..
A la semana, Ephan se había llenado de tristeza, ¿Qué le había pasado a Mildred?
Escondió su mirada en su tan desordenado cabello y se alejó con pesadumbre.
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La joven de ojos oscuros estaba frente a la puerta de la casa de su amiga, respiró el aire, estaba turbio. Acercó su mano a la perilla de la puerta y antes de tocarla sintió un leve cosquilleo, no le dio importancia y tocó. A los pocos minutos, Ephan le abrió, jamás lo había visto tan decaído.
_ Hola, Stephan, vengo a ver a Masha si se encuentra. -le dijo cortes como siempre-
_ Ella no puede salir, lo siento. -entrecierra la puerta, su voz era lúgubre- Está castigada. -estaba a punto de cerrar la puerta cuando sintió la mano de la joven sobre la suya.-
_ -Siente el dolor de él sobre su piel- Mildred..-susurra y luego aclara- Por favor, debo hablar con Masha. -le ruega.-
_ No puedo, tengo cosas que hacer, lo lamento. -le cierra la puerta en la cara.
Kesha mira la puerta con tristeza, pero no podía permitir rendirse tan rápido, desvió la mirada y vio un árbol...la ventana de Masha...una idea descarada pasó por su mente y no dudó en llevarla a cabo.
Entre medio de las ramas, comenzaba a notar la altura que había tomado, mejor no pensar en ello. Tenía gran destreza por suerte y en cuanto logró llegar al borde de su ventana la golpeó con cuidado, la cortina no le permitía ver si ella estaba dentro. De pronto vio los ojos celestes asomarse y verla con sorpresa, siente ruido y cosas cayendo. La rubia se había caído del susto, pensando en cómo demonios era que Kesha había llegado allí. Rápidamente se levantó entre las miles de cosas en el piso y abrió la ventana para hacerla entrar. La morena pasó la mitad del cuerpo pero después se le hizo complicado y terminó por caerse encima de Masha sin aviso.
_ Ayy...eso me duele. -le dice mientras la mira encima de su pecho- ¡Kesha! -la abrasa con fuerza y emoción-.
_ -ella corresponde el abrazo y se acerca a su rostro apenas levantándose- Te extrañé tanto que pen...-al verle los ojos se sintió asustada y se alejó un poco-.
_ Ya lo notaste. -le dice su amiga desganada- Lo siento, me es más difícil cada vez, por eso estoy encerrada aquí. -se levanta y la mira con culpa- Lo que pasó....fue mi culpa..por favor, perdóname. -bajó la cabeza, cómo había despertado no tenía idea pero aún así se sentía culpable-.
_ Ohh.. Mash...¿Qué te sucede? - le preguntó mientras se paraba y se sentaba en la cama de ella- Ven hablemos, primero lo que pasó no fue tu culpa...solo pasó y segundo, debes decirme que hace Livia contigo.
_ -se sentó a su lado pero recostó su cabeza en sus piernas- Tengo miedo Kesha, creo que hice algo malo...muy malo... -cerró los ojos, aún cuando se sentía tranquila, sabía que debía mantenerse concentrada o Livia la escucharía- La otra noche, salí de aquí y vi un lugar...allí estaba Mildred. Está en problemas, pero no puedo recordar nada más. Por favor dime que no estoy loca. -abrió los ojos en espera de su respuesta-.
_ No, no lo estas, yo también siento eso. Algo le pasó a Mildred, y temo que si fuiste tu. -se recuesta sobre la rubia- Pero no te preocupes lo arreglaremos, solo debo pedirte un favor...
_ ¿Qué cosa? -le pregunta sin ánimos-
_ No grites...-la sostiene rápido de la herida en su nuca y le ejerce algo de fuerza. Hace una mueca de dolor- Los siento, pero es la única forma.
_ -la joven sintió el dolor punzante y agarrándose de la piernas de Kesha intentó soportarlo-
_ -al abrir la herida dejó que la sangre manchara su mano y muy delicadamente probó de ella- Lo entiendo, él está despierto también. -dijo de la nada y dejó a Masha acostada.- Debo irme, debo salvar a Mildred.
_ ¡Espera!¡Kesha! -le suplica la joven aún recostada- Déjame ayudarte, llévame contigo.
_ No puedo hacer eso. -la mira con tristeza y se pone encima de ella- No puedo hacerlo.
_ ¿Por qué? -le pregunta mirándola fijo, con dolor y desconcierto-
_ Porque tu ya no puedes ayudarme, solo intenta retener a Livia, después hablaré con ella. -la besa en la frente y se separa un poco, le sonríe apenas- Vamos, yo estaré bi...-antes de poder terminar la frase siente como su amiga la toma del cuello y la acerca a su rostro.La morocha se sonroja.-
_ Dile que lo siento, yo no quise hacerlo. -cierra los ojos- Tu eres mi maestra, dime, ¿Cómo ser más fuerte que esta entidad en mi interior? -apoya su frente contra la de ella-
_ Tú eres más fuerte que yo misma inclusive. -abre los ojos- Pero la diferencia es que yo si entiendo lo que pasa...-tuvo la tentación de besarle pero no podía no así. Se levanto con cuidado y la despidió, ahora debía atender algo más importante-.
Salió pensando, ¿Cómo demonios habían convencido a Livia a hacer algo así? La herida que tenía Masha, era una de defensa, alguien se lo había hecho. Y ese alguien había sido Mildred.
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Una joven de cabello castaño despierta, no había figura o luz que distinguir a su alrededor, un dolor intenso en su cabeza, un calambre en todo el cuerpo...¿Dónde estaba?
Solo recordaba que una noche en que sus padrea habían salido alguien había entrado a su casa. Esta persona intentaba capturarla o algo así y ella tomando un cuchilla de la cocina intentó defenderse y pensó que le había dado en el cuello cuando de pronto la golpean en la cabeza y luego nada.
Después de tomar un poco más de consciencia de su situación se percató que estaba atada en una silla con cinta adhesiva en la boca y todo estaba herméticamente cerrado. La única luz que pudo ver era de una pequeña lámpara a lo lejos. La habían secuestrado eso estaba seguro, pero no veía razón para ello, igual estaba muy asustada de solo pensar el motivo. Tenía problemas para distinguir las voces de aquellos extraños que no podía ver o siquiera sentir, solo cuando la alimentaban o le daban de beber tenía una conexión con ellos. Le costaba mantenerse atenta, sospechaba que le agregaban algo al agua que le daban, pero aún así se sentía desesperada. Pasados unos días, creía ella porque había perdido la noción del tiempo, alguién la fue a visitar. Era una mujer, esa voz era tan familiar.
_ ¿Estás cómoda Diana? -dijo con algo de malicia en la voz- Igual no me interesa, al que quiero herir es a Vladimir, y créeme lo lograré. -se acercó a ella y le susurró- Nadie podrá ayudarte, no está vez.
Entonces como si fuese una señal del mismo Dios, una de las maderas de la ventana se calló y la luz tenue de la luna iluminó la vista de la extra, ojos celestes...no..no podía ser..Mildred tuvo ganas de llorar allí mismo, no, cuando por fin lo había conseguido. Intentó decirle con todas sus fuerzas que ella no había matado a Vladimir pero la joven solo la ignoró. Pensó en lo que había dicho, temió más por Ephan que por ella en ese instante.
Los días después de eso se hicieron más difíciles, ya no sabían que querían de ella, solo quería salir de ese lugar como fuera.
(...)
Sentía el frío de la noche en su cuerpo, tenía un mal presentimiento, levantó la mirada algo la veía en la distancia. Se asustó de pronto, tragó saliva he intento salir de ese lugar...pero de pronto esa persona prendió la luz y la apuntó. Ella pudo ver el lugar, era una pocilga en verdad, la persona en la luz, era la Kesha...ahí si se asustó de verás...
_-se movía escandalosamente en aquella silla, y al ver que se acercaba escuchó su voz-
_ Shhh tranquila, yo te sacaré de aquí. - le dice por lo bajo mirando alrededor y sacándole la cinta de la boca-
_ Pero si tu estabas....Masha...¡Ella me trajo aquí! -dijo con enojo y agregó- No puedo creer que esté así de loca, al terminar de decir eso sintió la mano de la morocha rodear su cuello. Se calló-
_ No hables de lo que no sabes. -sonaba molesta por primera vez- No fue su culpa, la engañaron...-continuó desatándola hasta que por fin terminó y la ayudo a pararse- No debes decirle de esto a nadie.
_¿Cómo quieres que haga eso? -le dice algo dolorida en las piernas- He estado desaparecida días, creo, mis padres me matarían si les digo que fue una broma...
_ Miente, no me importa, pero si dices la verdad...Masha estará en aún más problemas...y también él podría hacerle daño si lo delata. -dice con preocupación mientras salían de la precaria casa-.
_ ¿Él quién? -pregunta con un poco más de atención sentir el aire de nuevo la había despertado de su retardo-
_ Alejandro, él tiene a Anael como Cynthia a Lucía....-"y Livia a Masha" pensó pero no, debía confiar en que aún no estuviera bajo su control como los demás- Podemos arreglar esto, pero nadie te creerá si cuentas algo así.
_ Fue él, quien asesinó a Diana, yo lo vi. -le dice mirando bajo- Se lo quise decir a Masha pero no me escuchó.
_ -frena por completo y le dice con voz firme- No era Masha, era Livia, temo que su corazón aún sufre por lo de Vladimir....debemos pensar con más claridad. Aunque igual, te pide disculpas, ya no puede salir de su casa, al parecer está en más problemas que esto.
_ Inventaré algo entonces. -siguió caminando y le dijo- Por favor, dime ¿Cómo está Ephan?
_ -algo sorprendida por eso- Bien, algo decaído, pero bien.
_ ¿Decaído?
_ Mañana a eso de las tres ve y habla con él. Sabe acerca de esto, además de que creo que es el único con el poder para no ser influenciado por su otra parte.
Dicho esto, la joven solo asentó con la cabeza y siguió caminando.
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En la casa de la castaña, la recibieron con un gran estruendo, claro...estaba bien pero no tenían idea de anda de lo ocurrido. Mildred no era buena con las escusas, pero esa vez si lo hizo bastante creíble.
_ ¿Hija que sucedió? -le preguntaba su madre sin dejar de abrazarla y llorar-.
_ -respiró profundo- No lo recuerdo...mamá suéltame. -actuaba confundida- No se que hacía afuera, es más no recuerdo que estaba haciendo...
Todos la miraron confundidos. No podía ser que no recordara nada, o quizás le había pasado algo muy malo para evitar decirlo. Ella subió a su cuarto e hizo como si nada por un tiempo. Le hicieron ir con un psicólogo, pero el hombre no le encontraba nada malo, la policía también habló con ella, nada. Llegó un punto en que ni su hermana la molestaba más, todo se tornó extraño.
A los pocos días en que regresó a la escuela, nadie se animaba a hablarle y Masha ni siquiera se atrevía a mirarla. La cosa fue que fuera de todo, como habían metido a la policía en eso y la pequeño ciudad se enteró la noticia de su aparición salió por la radio...poca gente seguía escuchando la radio pero..
" El Lunes pasado la joven desaparecida Mildred Argüello regresó a su casa tras estar diez días sin paradero alguno. Según informes de la policía se niega a hablar y/o sufre de algún tipo de amnesia por sucesos inciertos . No hay pista alguna acerca de lo que le pasó a la joven, de solo quince años, seguramente secuestrada......"
El joven que estaba vistiéndose se detuvo en seco, no, no podía ser...aunque..
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La pasarela, Mildred regresaba con su hermana, ya casi no la dejaban salir sola. De pronto alguien en la lejanía, parado mientras la gente pasaba a su lado, la joven sonrió y corrió hacia él.
_ ¡Ephan! -le gritó y lo abrazó con fuerza a pesar de los gritos y sorpresa de su hermana, era la primera vez que la veía sonreír desde que regresó-
_ ¡Mildred! -le devolvió el abrazo con la misma intensidad-
Se quedaron un rato así hasta que se separaron y ella lo miró con alegría, estaba bien al final. Él se quitó los lentes y le dedicó un sonrisa. Le tomó el rostro y apenas la acarició con los pulgares, le parecía tan tonto haber pensado que se había olvidado de él. En su rostro tenía una expresión de ternura, la besó dulcemente en la frente y le susurró:
_ ¿Estás bien? -le preguntó recordando lo que había escuchado-
_ -ella apenas apoyo su cabeza en él y le respondió- Ahora si.
La pequeña niña los miraba sin saber que decir, así que solo se adelantó un poco, pese a las órdenes de su madre ella no sería un pincha globo.
Los dos amigos, se quedaron en la costanera hablando un poco, él evitaba preguntar sobre lo pasado porque temía arruinar el momento, solo le decía cualquier otra cosa como si nada hubiera pasado desde la última vez que estuvo con ella. Mildred solo se quedó a su lado escuchando y respondiendo apenas, al verlo supo que Kesha tenía razón, él era más fuerte de lo que creía. Se recostó sobre su hombro y mirando las hojas caer de los árboles pensó en lo bien que le venía un poco de paz al fin. De pronto al abrir los ojos se quedó congelada, del otro lado de la calle, dos personas la miraban con malicia y enojo. La castaña tuvo miedo, justo debían verla con Ephan.
Alejandro y Cynthia desaparecieron caminando pero su presencia aún estaba sobre Mildred quien de pronto dijo:
_ Terminé con Anael, mi novio. -sonaba algo sombría-.
_ Lo siento. -dijo el chico pero sin mucha pena en realidad- ¿Quieres hablar de ello?
_ No, es mejor que no, sabes...-hizo una pequeña pausa- quiero estar contigo ahora, no quiero más que eso.
_-se puso un poco nervioso, le parecía raro esas palabras, él quería tomarlo de una forma- Bien, como quieras Mildred.
_ Ephan, tu sabes lo de Vladimir verdad? -fue directa, ya estaba anocheciendo así que no le quedaba mucho tiempo-
_ ¿Vladimir? -estaba calmo pese a la sorpresa, entonces deslizó su brazo por detrás de ella y la abrazo- Si, algo recuerdo, tu...
_ Si, Diana. -dijo en voz baja- Lo siento, se que ella lo siente, no merecía ese final.
_ -se confundió un poco, recordaba bastante bien lo ocurrido- Él no, había prometido que lo haría, solo puedo recordar a Diana, lo demás...no estoy seguro.
_ Ya veo, entonces no sabes de Livia. -tuvo dudas sobre decirle o no.- Ephan, es importante que sepas que..-se pronto al ver sus ojos azules no le encontró a él, escuchó a Diana llamarla y luego su conciencia desaprecio. Diana la tomó por unos instantes-
_ No permitas que lo diga, ya es demasiado con mi culpa por ello.-le decía con una voz más profunda- Pensé que no volvería a verte...
_ Yo también, pero henos aquí. -lo miró con detenimiento- Quisiera estar contigo siempre.
_ Siempre lo estarás. -la toma del mentón- Yo estaré para ti cada vez que me necesites, nunca dudes de ello.
_ -ella se acerca hasta casi rozar sus labios- ¿Me lo prometes?
_ Te lo juro. -la besó despacio, disfrutando aquel efímero momento-
Ephan, Mildred, despertaron. Unidos de los labios, él retrocedió sin saber que decir, ella solo calló y se sonrojó. Ambos sabían que Vladimir y Diana los habían tomado pero..aún así...quizás fue más que la voluntad de sus almas pasadas..
Mildred pensó en lo tonta que se vería, pero no le importó. Se levantó a penas y se puso enfrente de Ephan, quien apenas pudo mantenerse calmado, ella tomó su rostro con las manos. Se pusó bien cerca, parecía acosarlo y entonces le preguntó:
_ ¿Me podrías besar una vez más? -ella no lo haría, quería saber si solo eran ideas suyas-
_ Yo...-estaba nervioso pero de pronto pareció no importarle nada- lo haría con gusto.
Con algo de duda posó sus labios sobre los de ella, era cálida y se sentía extraño, jamás había besado a nadie. Entonces sintió sus labios moverse, acariciarlo de una forma muy dulce. Él le respondió ya un poco más desinhibido, se volvió apasionado. Ella solo se dejó llevar desde ese punto, se estremecía al sentirlo de esa forma, en un momento abrió los ojos y notó que él tenía los suyos mirando por lo bajo. Le pareció algo dulce y solo lo miró, cómo le gustaba.
En un momento, se separaron y ella se levantó, tendría que irse antes que fuera tarde, pero no tenía ni la más mínima intensión de hacerlo.
_ Debes irte ¿verdad? -preguntó él como leyendo sus pensamientos, se levantó y tomando su bastón se acercó a ella- Te acompaño.
_ -sonrió por lo bajo y se tomó del brazo de él.- Vamos entonces...
_ -él comenzó a caminar pero en un momento se detiene y levemente gira hacía ella- Mildred..
_ ¿Si? -dijo mirándolo-
_ Yo te quiero. -dijo tímido y prosiguió-
_ También yo. -deslizó su mano a la suya y la sostuvo- Siempre.
En ese instante, fue una unión, ambas almas sabían que no habían fallado al elegir esos cuerpos. El amor entre ellos iba más allá de ello. Caminaron juntos, pensando que ese momento era el mejor entre todo lo pasado.
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_ Entrega esta carta a Ephan sin que se de cuenta. -dijo una voz varonil muy poco amistosa- Y esta vez hazlo bien.
_ Si, se lo que hago. -le responde la pelirroja algo cortante-
_ Pues no parece.-le dio la espalda y se alejó-
_ Idiota...-sostuvo el sobre en sus manos, tenía dudas, pero sabía bien que pasaría si no lo hacía.- Ahhh, nuevamente, soy una idiota yo también. -suspiró resignada y emprendió su camino-.
CONTINUARÁ
Oh que tierno!!!
ResponderEliminarEphan es un amor, yo quiero uno para llevar con papas, si? ^-^
Nee-chan, esta historia es genial, amo lo bien pensada que está..
Flicitaciones, capítulo 15!! :D
Muy bien nee-chan, seguí asi! ^u^