lunes, 17 de enero de 2011

Posesión

El tiempo pasó, las cosas parecían algo estancadas, y a nadie parecía gustarle.
Nubia en el hospital, Masha con culpa, Mildred más despierta que nunca pero sin certeza sobre qué hacer y Stephan intentando ignorar lo que su interior le decía...pero mientras esto ocurre...¿Qué pasa con los otros dos?

---------------------------------------------------------

Anael estaba en su habitación, revisó la hora, 15:45. Tomó su celular, empezó a escribir pero luego borró todo.

_ Mily no me creerá. -se dijo para sí- Se ha enojado mucho esta vez.

Se sienta en frente de la mesa que tenía para estudiar o dibujar y se apoya con ambos brazos en ella. Apoya la cabeza, no tenía mucho que decir al respecto, últimamente no se sentía él mismo. Desde que vio a Mildred algo en él había cambiado, o más bien, algo había aparecido.
En su interior Anael no deseaba hacerle daño, aún la quería, pero no sabía porqué actuaba como un imbécil cada vez que Lucía se le aparecía. Era un buen chico antes de conocerla, y quería seguir siéndolo. Cerró los ojos, los reabrió y entonces alguien estaba sentado del otro lado de la mesa, un hombre de cabello enrulado y largo atado en una coleta.

_ Así que eres tu, no pareces parte de mí en lo absoluto. -le dice con una voz penetrante- Pensé que tendrías más cerebro, pero eres muy ingenuo y tonto. -lo mira con soberbia-

_ ¿Quién eres tu? -le dijo sin levantar la voz e ignorando los insultos- Me haces ver como un idiota cuando apareces.

_ ¿Qué quién soy? Deberías saberlo, es más me sorprende que no lo veas. -sonríe con malicia- Soy Alejandro, la parte de tí que piensa de vez en cuando.

_ Yo puedo pensar por mi cuenta, tu eres el imbécil. -se levanta y lo mira con furia- ¡Quiero que desaparezcas!

_ -con un gesto de la mano le ordena que se vuelva a sentar y el joven sin poder controlarse obedece- No me iré, no aún. Necesito tenerte para cumplir mi cometido, e íbamos bien hasta que Cynthia regresó con sus encantos, vaya cuerpo que le tocó esta vez...

_ ¡No digas eso de Lucía! -le dice furioso- ¡No pienso ayudarte! Solo me has dado problemas.. -nota que no se puede mover- ¿Pero que suced..

_ Ves, eres MI sirviente, soy más fuerte que tu. -se levanta y camina con tranquilidad por el cuarto- Y es evidente que tu amiguita también es más débil que mi bella amante. -dice con seriedad-

_ ¿Amante? -dice sorprendido- Eso no puede ser...Diana y tú estaban..

_ De verdad eres tonto niño. ¿Tu crees en los cuentos? Por favor, ve la realidad. -clava sus mismo ojos verdes en él- Yo nunca quise a Diana, a diferencia de ti que si sientes algo por Mildred. -entonces piensa un momento- Tampoco quiero a Cynthia pero es más divertido estar con ella.. -en su voz había un tono desagradable-

_ ¡Deja de decir cosas sobre ellas! -le gritaba con indignación- Jamás haría algo así con Lucía, yo nunca..lo haría... -entonces unos recuerdos olvidados invaden su mente, para deleite de su alter ego, él quería que viera lo que era capaz de hacer con él-

_ Niños, nunca aprender cuando cerrar la boca. -dice por lo bajo- Pero yo te enseñaré a ser más cordial. -ríe con malicia-

Anael levanta la mirada, no lo podía creer, todas esas noches que pensaba estar soñando habían ocurrido en realidad. Quedó paralizado un momento, Mildred tenía derecho a odiarlo por aquello, pero no había querido hacerlo solo...que Alejandro lo había dominado.
Al despertar, sus ojos no se veían iguales, tomó una campera y salió del cuarto con determinación.

--------------------------------------------------------------------------------------

En un cuarto rosa, las cortinas blancas se movían al copas de la suave brisa que entraba desde afuera. Parecía ser una chica normal, pero en su interior no estaba todo en orden. Su misma imagen se encontraba atrapada en un especie de caja de cristal, ella gritaba pero nadie la escuchaba, solo había una sombra que se regocijaba con su desesperación.
En un momento la dejó completamente sola, en ese mundo tan extraño, nada parecía cambiar. Lucía ya no tenía control de nada, desde que había visto esa sombra en su mente ya no había podido volver a actuar por su cuenta. Estaba en una pesadilla, ya no quería estar así.
Era Cynthia tan fuerte que la había confinado, exenta de voluntad o poder, se pudriría en aquella prisión. De pronto la presencia volvió, esa que la había despertado por primera vez...Alejandro.
Ambos amantes se dejaron llevan por la lujuria una vez más, era lo que siempre hicieron y claramente no cambiarían. Pero esta vez, él tenía una idea más comprometedora, quería venganza, de toda la humillación que le había causado. Entonces la aprisionó contra la pared y la tomó del cuello de forma que parecía querer ahorcarla. La joven sintió como apretaba sus manos cada vez con más fuerza, el aire se le escapaba. Puso sus manos sobre las de él y con un hilo de voz preguntó:

_ ¿Por qué lo haces? Fue Diana quien te traicionó, no yo. -clavó sus ojos claros en él, sabía que tenía razón, siempre la tenía.-

La soltó y aún encima de ella la miró con atención, debía buscar la forma de saciar su sed de compensación. Muerte más humillante que la de él nunca se había visto en su país, miles se rieron y mofaron por siglos. Entonces la pelirroja comenzó a  besarlo con intensidad, ponía sus manos en su cuello nuevamente y un gemido salió de su boca.

_ Sé bueno conmigo y te diré como herirla. -la acarició con una sonrisa torcida-

_-apenas presionó su cuello y con la misma sonrisa preguntó- ¿Te gusta que te trate así?

_ Si...me encanta. -dijo y sus manos descendieron a su pecho- Y creo que a ti también. -sintió algo rozando con su vestido- Hazme feliz Alejandro. -susurró a su oído haciéndolo estremecer-.

_ Lo que desees, pero recuerda nuestro trato. -la tomó de la cintura y la tiró a la cama de ella- Debes decirme como...-es interrumpido por un beso inesperado-

_ Ya cállate, nunca te he fallado. -le reclama y lo acerca a ella-.

--------------------------------------------------------------------------------------

Ella leía, leía y leía. La bronca se acumulaba con cada hoja que pasaba, todo era su culpa. De repente se cansó y tiró el libro contra la pared, se tiró en el respaldar de su cama y con la mano en la frente intentó despejar su mente, no podía encontrar como salvarla.
De pronto, sintió un perfume, las rosas. No, no podía en ese momento ¡No! Se sostuvo la cabeza, tenía que mantener el control de ella misma. Cerró la puerta de su cuarto con traba y se escondió entre las sábanas de su cama, Livia no podía aparecerse de esa forma. Poco a poco el dolor fue pasando, creyó que volvería a la normalidad...pero eso no ocurrió. Alguien tocó la puerta, era Ephan que le preguntaba si iba a cenar con él o más tarde. Masha intentaba responderle pero no podía concentrarse, se levantó pero entonces todo le parecía confuso y terminó por tropezarse con un mueble emitiendo un grito de dolor al sentir la dureza del suelo en su cara. Al escuchar esto, su hermano comenzó a golpear la puerta, nadie respondía y no le gustaba lo que había oído.
La joven rogaba que no entrara, su voz solo parecía empeorar todo. Sintió como la traba cedía por los golpes y cuando todo cesó al levantar apenas la vista lo vio... perdió el control.

_ ¿Masha estás bien? -la buscaba con su bastón cuando sintió un tirón del pantalón. Cayó al suelo y sintió como alguien lo tomaba del brazo- ¿Mash? -dijo con duda-

La joven lo miraba, era él no había duda, las emociones en su interior se perturbaron. Primero cariño, luego lástima, al final enojo. Tomó su rostro y levantó una mano dándole un cachetazo que quedó marcado por un buen tiempo, el joven no sabía porqué había hecho eso, se puso la mano en la mejilla sintiendo un leve ardor.
Se levantó del piso y la dejó sola, Livia estaba furiosa, tomó unos abrigos y salió por la ventana de la habitación...
De pronto al salir, una chico de ojos verdes la estaba esperando, ella lo ignoró y tomo otro camino. Pero él no se rendiría tan fácilmente, la siguió unas cuadras y la tomó por la espalda. Ella se resistió pero luego no tuvo más opción que prestarle atención. En un callejón cercano, había otra mujer, una pelirroja, ambos se miraron.

_ A ti también te traicionaron, ¿No es así? -dijo Alejandro con soberbia-

_  Tu lo deberías saber, fue con su "querida" esposa. -le respondió con sarcasmo- ¿Qué hace ella aquí? -señala a Cynthia, su horrenda forma de  no pasar de ser perciba no había cambiado-

 _ Ella puede ayudarnos, Livia, yo era malo pero tu....tu no te merecías aquello. -si voz era muy convencedora- Tu sabes eso, por eso estámos aquí, queremos proponerte algo.

_ ¿Qué quieren? -sus ojos celestes reflejaban desconfianza, no los conocía demasiado, pero parecían que aún no olvidaban.-

_ Hacer un poco de justicia. -la pelirroja le dijo y se acercó a ella, sabía que era débil ante las mujeres, en muchos sentidos. - Livia, es hora de que Vladimir pague por lo que te hizo. -mostró su sonrisa más seductora-  Solo se esconde bajo la cara de ese joven, en realidad Vladimir es tan consciente como tu y yo. Le gusta que te sientas mal al atacar un inocente, ese cuerpo no es suyo al igual que este no es mio. -pasó su mano sutilmente por su cadera, ya estaba más atenta.-  Toma venganza con nosotros, se que lo deseas tanto como yo.

La rubia la observaba con atención, su enojo persistía, ¿Y si tenían razón? ¿Si Vladimir la tomaba de tonta? Ya lo hizo una vez, entonces porqué no lo haría de nuevo.
No era mujer de dejarse burlar por un imbécil. Su peor pecado, la ira, la incitó a aceptar. Estiró la mano y cerró el trato, ella les ayudaría.

--------------------------------------------------------------------------------------------------

Masha despertó, estaba en un banco de la plaza, qué había ocurrido no sabía pero algo le decía que no había sido nada bueno. Se levantó y se dirigió a su casa, miró el celular, ningún mensaje. Era extraño, ya había amanecido y Ephan no la había llamado ni nada.
Sentía un dolor punzante en el cuello, se pasó los dedos en la nuca y sintió algo. Se miró y tenía sangre, era un corte en limpió. ¿Qué demonio había pasado esa noche? Apuró el paso, sería mejor que llegara antes de que alguien lo notara. En su mente imágenes borrosas, preocupantes y sin sentido. Una medalla de oro colgaba de su cuello....en él un nombre...Diana.


--------------
Ya se que es corto, no critiquen eso....hoy no :P . Este....algo pasa, pasó, no puedo dar adelantos...soy mala!!! xD

1 comentario:

  1. Oh, Dios!!! Tenes esa capacidad de intrigar tanto a la gente, Sa-chan!!!.. Está genial! Es como que no tienen la culpa de lo que hacen, está muy buena la historia, me encanta!..
    Quiero saber aué le pasó a Masha >.<..
    Muy bueno, Sa-chan ;D

    ResponderEliminar